Pandemia

Se complica la disponibilidad de camas en los sanatorios privados

El Heca recibe cada vez más ambulancias que no encuentran plazas críticas en Rosario

Miércoles 28 de Abril de 2021

El último viernes, el sector privado de salud cerró con una ocupación de sus camas críticas del 98 por ciento y esa cifra tarda en descomprimirse. Ese mismo día, por la noche, una ambulancia llegó hasta el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) con un paciente cardíaco que necesitaba cuidados intensivos. La persona es afiliada al Pami y también a una prepaga, sin embargo, los médicos no habían logrado encontrar una cama en alguno de los sanatorios de la ciudad para poder internarla. Y de hecho, quedó alojado en la Unidad Coronaria del efector municipal. El hecho no es aislado y desde hace más de una semana el Heca viene asistiendo este tipo de situaciones: debe garantizar apoyo hospitalario a ambulancias que no encuentran dónde internar pacientes y requieren oxígeno tras deambular de sanatorio en sanatorio.

La situación la detalla al dedillo el cuerpo de enfermeros del Heca. Afirman que son hechos que se repiten y que si se producen durante el día, "son más fáciles de resolver y de encontrar una cama que si suceden después de las 20". Un elemento no menor y que más de una vez hace que los pacientes terminen quedando en el efector.

El director del hospital, Jorge Bittar, aclara que si bien "esto aún no sucede en la magnitud del 2020”, admite que "está pasando realmente" e incluso prevé que esa situación se acreciente con el paso de los días. "Nuestro espejo es el Amba (Area Metropolitana de Buenos Aires), por lo que esperamos que eso se dé acá en Rosario en algo más de una semana", dijo el médico, que además ya recibió más de un llamado de otras provincias del país consultando por la disponibilidad de camas críticas. Justamente el bien que escasea por estas horas.

Desde el gremio de la sanidad, Atsa, no pintan un escenario mucho más alentador respecto de la tensión del sistema de salud, fundamentalmente el subsector privado. Es más, su secretario general, Marcelo Liparelli, señala que se dan situaciones donde las ambulancias de servicios de asistencia privada exigen tener confirmada una plaza en el sanatorio antes de iniciar el traslado del paciente.

Apoyo hospitalario

Para el cuerpo de enfermeros del Heca, la segunda ola no es más que un "dejá vu". Más preparados, ya con la cobertura de la dos dosis de vacuna, más conocimientos, pero al mismo tiempo más agotados; estas últimas semanas empezaron a ver cómo los escenarios críticos de 2020 se repetían.

“El Heca es una referencia en la ciudad, eso hace que otra vez empecemos a tener ambulancias con pacientes que no tienen un lugar dónde ser internados, aunque tengan obra social, y que requieren que se les dé un lugar y oxígeno en la guardia hasta tanto esa cama crítica se consiga", explica Víctor Silva, uno de los enfermeros de la guardia.

El profesional afirma que “eso está pasando cada vez más". Incluso, señaló las situaciones que se produjeron en los últimos días con pacientes que tenían dos obras sociales y que quedaron internados en el hospital porque ni a través de Pami ni de la prepaga lograron conseguir una cama.

“Cuando es de noche, las gestiones para las derivaciones son más difíciles", admite Silva, que además recalca que lugar en la guardia tampoco sobra.

Es más, el piso de ocupación que tienen por estos días es del 80 por ciento y, además, son pocos los lugares dónde llevar adelante el aislamiento de los pacientes. Por otra parte, más allá de atender pacientes Covid y pacientes no Covid, Silva indicó que "más de una vez sucede que ingresan por un traumatismo y cuando se realiza el hisopado, además resultan Covid positivo".

Un lugar, una cama

El secretario de Salud municipal, Leonardo Caruana, advirtió horas atrás que “el escenario de tener pacientes circulando buscando camas no está lejos" y aunque el director del Heca aclaró que la cantidad de casos recibidos todavía no llegó a ser la del pico de 2020, admitió que “eso realmente está pasando, va a seguir pasando y creemos que se va a incrementar".

El pronóstico que hace Bittar no es bueno, ya que está mirando la provincia de Buenos Aires, de donde no para de recibir llamados para consultar por la disponibilidad de camas. Y no solo de provincias linderas, sino que hasta atendió en las últimas horas consultas desde instituciones de salud de Río Negro, más específicamente de Cipoletti, consultando si había posibilidades de trasladar un paciente a Rosario.

Todo indica que más allá de las fronteras de Rosario y Santa Fe, así como lo es la vacuna, por estas horas las camas críticas son un bien tan escaso como preciado.

Negociar los traslados

Justamente si algo quieren evitar las ambulancias es quedar a la deriva en la ciudad sin un lugar donde dejar al paciente. Y en ese punto, el dirigente del gremio de la sanidad señaló que están en conocimiento de que “hay servicios de ambulancias que al tener muchos problemas para las derivaciones, lo que están exigiendo es la confirmación de la plaza en el sanatorio antes de subir el paciente a la ambulancia”.

“Eso sucede siempre que no haya riesgo de vida", aclaró Liparelli, pero dejó en claro que no es más que una consecuencia de que "muchas ambulancias estén con problemas y largas demoras para hacer las derivaciones".

Agotamiento físico y psicológico

La experiencia y la vacuna los alivió, pero el personal de salud atraviesa por estas horas "cuadros de agotamiento físico y sobre todo psicológico", remarcó el secretario General de Atsa. Es que el lado B que tienen además las trabas y las demoras en las derivaciones que provoca la saturación de camas, “son la situaciones de tensión que enfrentan cuando deben dar respuestas a familiares que llevan horas demandando asistencia".

Lo que deja en claro el dirigente es que si una ambulancia no traslada a un paciente o da vueltas con él durante horas, un sanatorio no lo recibe o debe esperar por una cama, “es el trabajador de la salud el que pone el cuerpo" y agrega que el “agotamiento, sobre todo psicológico que padecen hoy enfermeros, médicos, mucamas, personal administrativo, camilleros y técnicos, tiene que ver con eso".

Ese cansancio no distingue al sector privado del público y así lo afirman también en el Heca, donde solo en la guardia perdieron a dos compañeros a causa del Covid durante 2020 y una tercera enfermera atravesó un cuadro severo y tuvo una recuperación muy difícil.

“Ahora, en plena segunda ola somos menos de los que éramos en 2020”, cuenta desde la guardia del Heca. Apenas tuvo 10 días de vacaciones y aún le quedan 43 días pendientes.

Es más, vuelve a pasar que el esquema de ocho enfermeros en turnos de 6 horas son imposibles de cubrir, lo que hace que ya hayan comenzado las guardias de 12 horas, los francos trabajados y las reasignaciones para que no se resienta el servicio. “Es un «dejá vu»", insiste sobre los reclamos ya planteados hace un año.

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