Al calor de la explosión de Pichincha, que había arrancado en 2008, en la década que pasó se construyó cierta uniformidad en la oferta hace unos 6 años, pero en el ultimo tiempo, en especial después de la pandemia, hubo un filtro de lo que era muy parecido, y todo volvió a diversificarse. Hubo un colapso del modelo cerveza y papas con cheddar, y apareció nuevamente la variedad.
Así, se abrieron nuevamente algunas especialidades de nicho. Se retomó tímidamente la cocina peruana, asiática, los bares de vino, las vermuterías, pizzerías con nuevos estilos, la coctelería cobró nuevo impulso, los bodegones tuvieron un lavado de cara, y comenzó a aparecer una demanda diferenciada de la mano de tendencias globales que hicieron pie en la ciudad.
Siempre retrasado respecto de Buenos Aires, donde el mercado es más grande, hay proyectos de mayor nivel e inversión y la inyección que provoca el turismo internacional, Rosario ha intentado no quedarse tan atrás.
"Lo que más creció en estos 10 años fue Pichincha, que constituyó un polo fuerte y se multiplicaron los locales, lo cual obviamente para la ciudad fue positivo. Pellegrini se organizó como centro comercial, revitalizó su marca y se extendió un poco en longitud. Otro desarrollo que creció en estos años fue Puerto Norte, que también tiene su oferta gastronómica", describió Alejandro Pastore, presidente de la Asociación Empresaria Hotelero Gastronómica y Afines Rosario (Aehgar).
Pero paralelamente, lo que empezó a aparecer fue una oferta de espacios que no se focalizan en los corredores, porque buscan la oportunidad de negocio que implica no tener que competir de manera directa con otros. Un ejemplo es El Rosarino, de Salta y San Nicolás, histórico bar que fue remozado y aggiornado al siglo XXI. "Hoy tenés muchos lugares que están aislados, pero que en realidad trabajan con el público de cercanía y funcionan, porque también hay un crecimiento demográfico de la ciudad, sobre todo en el formato de PH", indicó Pastore.
Multipolar
Así, a los polos de Pichincha y avenida Pellegrini, se sumaron la expansión por adyacencia a Olmedo y Agote en el entorno del Mercado del Patio. "Antes Rosario era el carlito y la botella de cerveza, pero evolucionó muy positivamente en los últimos dos o tres años. Hay nuevos emprendedores talentosos que vieron cosas afuera que acá no había, como el caso de la pizzería Chichilo's que tienen éxito. Aparecieron restaurantes a puertas cerradas, ramen y comida japonesa. La ciudad está madurando y seguramente se va a venir cocina hindú, thai y vietnamita", aportó Reinaldo Bacigalupo, titular de Mercado Pichincha.
Pero también surgieron otros polos. Se perfilaron Refinería y Puerto Norte; San Martín en zona sur vive una etapa de gran crecimiento; el impacto es más tímido pero existe en los centros comerciales de Azcuénaga y barrio Belgrano en el oeste; y el centro y las concesiones de la costa central están en un proceso de renovar y multiplicar la oferta. En el noroeste se consolida Fisherton y en el norte Alberdi, en donde antes los bares se concentraban sobre la Costanera, pero las nuevas aperturas se movilizaron al bulevar Rondeau.
Identidad
"Sin dudas hubo un crecimiento numérico y es mejor que hace 10 años, pero todavía tenemos pendiente un desarrollo en cuanto a calidad de la oferta gastronómica. Se ha concentrado bastante en la zona del macrocentro, como Pichincha o Pellegrini. Y en la próxima etapa va a haber una apertura en algunos barrios cercanos en los que se consigan propuestas más genuinas y más interesantes. Se puede ir dando con el tiempo, inversión y trabajo", analizó Leandro Iriart, dueño de la pizzería La Gran Argentina (Francia y Salta).
En ese sentido, aseguró que "todavía le queda un poco de terreno por recorrer para lograr plasmar una identidad gastronómica propia y local, aunque se observa que los espacios van mutando en esa búsqueda. Podríamos tener una cocina más abierta a la impronta de una ciudad de cara al río, y relacionada a la ubicación geográfica de estar en el centro de todo. Tenemos cerca muy buenas carnes, usinas lácteas, verduras, pescados. Se podría aprovechar mejor", indicó.
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Ofertas más diversificadas, para clientes lacto vegetarianos y también veganos.
Marcelo Bustamante / La Capital
Pero para construir hay que ser genuino: "Si pusiéramos la vista más en nosotros y menos en inspirarnos en Buenos Aires o franquicias, encontraríamos más dinamismo en esa búsqueda. En algún momento tuvimos muy marcada esa identidad rosarina en nuestra gastronomía. Cuando logremos revitalizar eso y dejemos de copiar lo de afuera, nos vamos a empoderar", dijo.
Comunicación
Matías Dana, al frente de Belgrano Birra y Café, una vermutería de zona oeste (Provincias Unidas 990), leyó que "Rosario sin dudas crece como una capital gastronómica, porque es una de las cuatro del país junto con Buenos Aires, Mendoza y Córdoba, y hoy empieza a haber referentes en cada rubro". En su opinión, "Infinita en panadería es un referente a nivel país. Bocha y Salvador tienen su impronta en heladería. Los chicos de Hambriento Cocina hicieron un camino gigante desde los restaurantes a puertas cerradas. Tenemos líderes y productos identitarios, y eso nos consolida. Hoy viene gente de afuera a conocernos y consumirlos. Creo que esas son las armas de Rosario", subrayó.
Las redes democratizaron la comunicación. La web permitió aprender mirando videos. La televisión lanzó programas y series foodies. La pandemia dio tiempo para cocinar y la gastronomía tuvo un crecimiento importante con un público más educado: "Existen desde los influencers como Locos por el Asado hasta los canales específicos de cocina. Antes era mucho más limitado. Hoy es una actividad de mujeres y hombres: hay cocineros mayores, cocineras jóvenes, gente con tatuajes y personas más clásicas, hay de todo. Eso hace que contagie y que haya muchas formas de involucrarnos", resaltó Dana.
En todas las ciudades que crecen en el mundo, una de las áreas que más se desarrolla es siempre la gastronomía. De hecho, el programa de viaje que antes era ir a visitar a un museo, hoy es ir a probar la comida. "Esta es la industria del deseo, mucha gente busca invertir y dedicarse al rubro porque es una pasión y todos queremos hacer nuestro propio proyecto. Y también crece porque un montón de empresas se dan cuenta de que la gastronomía construye imágenes. Entonces de pronto te vas a encontrar con marcas de ropa, o de seguros, o de salud, invirtiendo en un café", agregó.
Noche más corta
Es cierto que en el mismo período creció la cantidad de población: según los censos 2010 y 2022 el incremento fue del 12,5%. En el medio, hubo un cambio cultural fundamental, provocado en parte por las políticas municipales y la falta de una normativa que contenga a los nuevos emprendimientos: las discotecas redujeron fuertemente su número, la noche se empezó a cortar más temprano y la demanda se agolpa en menos horas. Como los lugares colapsan, se necesitan más opciones.
"Es un problema de Rosario, porque en lugares como Buenos Aires o Córdoba conviven los dos modelos y todo funciona. La ordenanza nueva de nocturnidad tiene que ver con eso, dejar de hablar de cosas que son arcaicas. Que no hayan podido abrir boliches mató la noche y empujó a la gente a la clandestinidad, y afectó a los bares porque no pueden ir a hacer la previa", radiografió Bacigalupo.
Para el gastronómico, se trata de una prioridad en turismo y esparcimiento, ya que la ausencia se está pagando con la falta de visitantes jóvenes de otras provincias. "Antes competíamos de igual a igual. Es un poco por la cuestión de la seguridad, pero también porque Rosario le dijo que no a la noche al no tener una normativa que la fomente. Entiendo que la pandemia afectó, pero es una materia pendiente. Si queremos ser una ciudad universitaria, joven, dinámica y divertida que sea elegida por los chicos, tenemos que recuperar eso. Una urbe así de grande no puede tener dos boliches", cerró.