Los taxistas de Rosario trabajan con normalidad. Así lo señaló José Iantosca, referente de la Cámara de Titulares de Licencias de Taxis de Rosario, quien admitió que este lunes hay mucha demanda tras la suspensión del servicio de colectivos por una amenaza en la empresa Movi, pero a la vez destacó "la angustia y la preocupación con la que los taxistas salen a trabajar todas las noches en las calle".
Los colectiveros del transporte urbano de pasajeros decidieron este lunes a la madrugada suspender todos los servicios tras el hallazgo de un mensaje intimidatorio en el interior de un ómnibus de la empresa Movi.
La medida fue resuelta por los trabajadores y después de las 6 todos los micros fueron retirándose de la calle para dirigirse a los galpones de las dos empresas de transporte, la Movi y Rosario Bus. Esa decisión tomó por sorpresa a muchos usuarios en el arranque de la semana laboral. En este momento, los delgados gremiales discutían cómo seguir con el servicio durante el resto del día y las autoridades municipales también trataban de acelerar gestiones para reestablecer el servicio.
En declaraciones al programa “El primero de la mañana” de LT8, el representante de la cámara que agrupa a los dueños de taxi José Iantosca, señaló al respecto: “Estamos trabajando con normalidad y con mucha demanda. Se nos hace difícil, a diferencias del servicio de colectivo, disminuir el servicio de un momento a otro. La sensación de inseguridad la tenemos todos los días cuando salimos a trabajar”.
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Los taxistas volverán a parar nuevamente de 22 a 6 por la ola de violencia.
Virginia Benedetto
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“No necesitamos que dejen un papel con amenazas para salir a trabajar como lo hacemos siempre, con mucho temor y preocupación. Lamentablemente, tenemos que salir igual porque no tenemos salario, vivimos con lo que generamos día a día, y los compañeros salen a la calle a trabajar por necesidad, pero siempre con angustia”, subrayó.
“Una amenaza como la que recibieron los colectiveros genera más miedo y preocupación, pero todas las noches tenemos esa sensación. La situación en Rosario es muy preocupante. A la noche, no queda nadie, la ciudad está vacía. Eso genera una angustia tremenda”, destacó.
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Trabajadores en la mira
La amenaza de este lunes a los colectiveros se dio en medio de la inquietud que viven los conductores rosarinos luego de que Marcos Daloia, el colectivero de 39 años de la línea K fuera baleado en la cabeza el pasado jueves 7 de marzo cuando cumplía su recorrido en México y Mendoza, en la zona noroeste de Rosario. Murió tres días más tarde en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca).
Los taxistas también se encuentran sensibilizados porque el ataque contra Daiola se dio después de que ejecutaran a sangre fría a dos taxistas -Héctor Raúl Figueroa, de 43 años, y Diego Alejandro Celentano, de 32 años-, ambos baleados cuando estaban trabajando y con el mismo modus operandi: les dispararon con balas de la policía de Santa Fe y en el lugar de los crímenes dejaron abandonada una zapatilla.
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Ola de crímenes: el taxista Diego Celentano fue asesinado en Alvear y Garmendia.
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La ola de violencia siguió con el crimen del playero Bruno Bussanich, de 25 años, que fue asesinado cuando estaba trabajando en la estación de servicio ubicada en Mendoza al 7600, en la zona norte de la ciudad. Fue acribillado por un pistolero solitario que llegó y escapó del lugar del crimen a pie. El homicidio, que quedó registrado por las cámaras de videovigilancia del negocio, sacudió al país.