Las tres fueron formadas por la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y por diferentes motivos, entre ellos el de seguir sus estudios de posgrado, hicieron nido en Brasil. Varios años después y convertidas en profesoras de diferentes universidades brasileñas, participaron del XV Congreso Nacional y VIII Internacional sobre Democracia. Silvina Galizia, Carina Moljo y Katia Marro protagonizaron el jueves cerca del mediodía la mesa redonda “Brasil: cuestión social, democracia o barbarie” del encuentro que se desarrolló entre el 31 de octubre y el 3 de noviembre en la Facultad de Ciencia Política de la UNR.
La actividad realizada en la sala 1 del nuevo aulario de La Siberia fue híbrida, es decir que hubo presencialidad y virtualidad al mismo tiempo, ya que las profesoras estaban en sus respectivas ciudades brasileñas de residencia. Coordinaron las presentaciones y el debate posterior los profesores de la Escuela de Trabajo Social de la UNR, José Alberdi y Pilar Osella.
La UNR las juntó en diferentes épocas, las formó y les dio un título que utilizaron para seguir sus especializaciones, maestrías y doctorados en el país vecino. Luego de mucho estudiar, las tres son profesoras de casas de altos estudios en Brasil. Cuando hablan se les cruza alguna palabra o gesto en portugués pero a ninguna se le puede objetar su rosarinidad.
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La charla fue organizada por la Escuela de Trabajo Social de la UNR en el marco del Congreso de la Democracia.
Diario La Capital
Silvina Galizia se fue de Rosario en 1994 y es master y doctora en Servicio Social, profesora de la Escuela de Servicio Social de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), e investigadora en las áreas de políticas sociales y modelos de protección social. Carina Moljo tiene estudios de maestría, doctorado y posdoctorado en Servicio Social de la Pontificia Universidad Católica de San Pablo (PUC-SP) y es profesora de los programas de grado y posgrado de la Universidad Federal de Juiz de Fora (UFJF), en el estado de Minas Gerais. Katia Marro hizo su maestría y su doctorado en la UFRJ y hoy es profesora de la Universidad Federal Fluminense, sede Rio das Ostras, e investigadora.
Democracia y neofascismo
Galizia dividió su exposición en tres partes describiendo las actuales democracias liberales, el neofascismo y el significado de las elecciones para rápidamente advertir sobre la complejidad de los procesos.
Colocó la noción de “democracia real” y apeló a teorías explicativas cercanas al marxismo para diferenciar a las democracias de los años 80 y las actuales.
Dijo que las democracias liberales o burguesas de América latina de hoy están alimentadas por la idea de ser la forma conocida de convivencia civilizada, aunque en realidad son garantes de “proyectos de ajuste neoliberal temporarios y permanentes” que sólo sirven para “compensar a los sectores dominantes de la economía”, con “modelos de acumulación que no respetan el medio ambiente ni los derechos humanos”, y más “cerradas, casi impenetrables a las demandas de los sectores populares”.
Esta “tensa dominación” de las clases subalternas genera “estrategias de consenso y coerción”, con una gran superioridad de las últimas, como la criminalización de la protesta social, debido a las consecuencias de la necesidad de preservar el régimen hegemónico de clases, léase “pobreza, desempleo y precarización”.
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La actividad fue híbrida ya que las profesoras estaban en sus respectivas ciudades brasileñas de residencia.
Diario La Capital
Legado y suspensión
Sobre el neofascismo, tan asociado a la figura del presidente Bolsonaro, Galizia alertó que “la historia no se repite”, que no son los mismos procesos que los europeos y que se forjan en las reiteradas crisis políticas y económicas desde 2013, en el golpe parlamentario de 2016 a la presidenta Dilma Rousseff, en las protestas anticorrupción y en la desmovilización de las izquierdas. Semejante “vacío de poder” sirvió de caldo de cultivo para la reorganización de las derechas, depositarias de los intereses de las clases dominantes que las subordinadas perciben como propias. Se trataría de un neofascismo que se cimentó simultáneamente como ideología, como movimiento y como gobierno.
Según la profesora de la UFRJ, una “democracia deteriorada” fue dando paso a un colectivo agrupado por una actitud anti-partidos políticos, la desvalorización de la ideología, el conservadurismo moralista, el armamentismo, la irracionalidad religiosa y la anti-ciencia, y como si todo eso no fuera poco, la negación del efecto de las vacunas anti-coronavirus.
El legado de Bolsonaro explicita entonces “la degradación de las instituciones democráticas” sometidas a idearios neofacistas, “la apropiación de los dineros públicos” para causas personales o caprichosas, y “una profunda crisis social”.
En relación al “día después” de las elecciones del último domingo, Galizia habló de los beneficios de la victoria petista y lo graficó como “una suspensión del régimen neofascista estatal” que redundará en libertad política, en organización popular y en la eliminación de bagaje cultural descartable.
Militarismo y violencia
No sin antes agradecer a la UNR por “la fuerza y la profundidad” de su formación que le permitió desarrollarse en su trabajo en Brasil, Carina Moljo de la UFJF afirmó que luego del domingo los seguidores de Lula, entre los que se incluye, se sentían “alegres pero alertas” y que la preocupación del lunes fue “la violencia política” reflejada en los piquetes de camioneros sobre las rutas federales. “Para los argentinos ver gente pidiendo la intervención de los cuarteles es muy fuerte”, observó.
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Según el análisis de las elecciones hecho por las profesoras, la masa petista esta "alegre, pero alerta".
AP
Se refirió a un “capitalismo dependiente” reinante en América Latina, escenario de “gran agitación social” con una extraña mezcla de “represión y asistencia” y de “militarización y criminalización” contra “luchas de resistencias” en la defensa de los derechos sobre todo políticos y laborales.
Manos y mal distribuido
Por su parte, Katia Marro aseguró que los gobiernos después de 2016 estuvieron al servicio de remontar las políticas de acumulación a través del saqueo de los fondos públicos, la sobreexplotación del trabajo, las nuevas leyes previsional y de trabajo, la promoción de relaciones capitalistas cada vez más violentas. Para Marro, tal desajuste le dio “expresión política al neofascismo” del presidente Bolsonaro y amalgamó los grupos de ideologías de derecha.
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Un militar hace sus oraciones frente a una bandera pidiendo al intervención de los cuarteles en Brasil.
AP
La profesora de la UFF no dejó pasar el proceso armamentístico que sufrió Brasil durante el actual gobierno y dejó un número apabullante: en los últimos años en Brasil se compraron por día unas 1.300 armas y hoy se calcula que un millón de brasileños están armados.
También relevó el crecimiento político y económico de algunas religiones pentecostales, entre ellas la Iglesia Universal Reino de Dios, en los “vacíos dejados por la izquierda”. Y no olvidó señalar sus nuevas posiciones de poder en gobiernos y parlamentos federal y estaduales.
La crisis ambiental y la deforestación del Amazonas fueron objeto de trato político-económico, siempre en favor de los agronegocios, así como el presupuesto de la Unión, del que se lamentó, es menor en un 59% en diez años y con peor distribución de los recursos como el 21% para Defensa, el 9% para Salud y el 8% para Educación.