La ciudad

Pasan la noche en el shopping a la espera de un turno para el DNI

Lograr un turno para tramitar el DNI en el puesto digital que el Ministerio del Interior de la Nación dispuso en el shopping Alto Rosario (Junín 501) puede demandar una espera de hasta más de 16 horas.  

Jueves 13 de Enero de 2011

Lograr un turno para tramitar el DNI en el puesto digital que el Ministerio del Interior de la Nación dispuso en el shopping Alto Rosario (Junín 501) puede demandar una espera de hasta más de 16 horas.
  Este sitio es el único lugar donde no se requiere turno telefónico previo, pero el problema es que como sólo se tramitan unos 30 DNI al día (una sola computadora toma los datos) la gente empieza a hacer cola afuera del shopping, cargada de reposera y mates, a la tarde o la noche previas. A la madrugada, ya el cupo se suele agotar.
  Mientras el ministro del Interior, Florencio Randazzo, se enorgullece de que en la primera semana del año 50 mil turistas obtuvieron sus DNI en la costa gracias a una generosa cantidad de puestos móviles y promete que al final de la temporada habrán llegado al medio millón, en Rosario el panorama pinta bastante distinto.
  Para descomprimir la tramitación de rutina en los Registros Civiles provinciales, la Nación decidió instalar puestos móviles en shoppings de distintas provincias. Allí se puede —previo pago extra de 50 pesos (lo que eleva el costo total a 85)— tramitar el documento sin tener turno previo.
  Rosario arrancó con el stand de tramitación digital del DNI casi un mes después que otros centros comerciales de Buenos Aires, Salta, Mendoza y Córdoba. Al igual que en la mayoría, el stand del Alto cuenta con una sola máquina para atender a una altísima demanda.
  Para verlo basta pasar por el shopping a primera hora de la mañana. Antes de las 10, ya hay más de 50 personas haciendo cola afuera (muchas de ellas luego quedarán sin atender). Después de las 10, se muda adentro del shopping.
  Pero es tan fuerte el temor a no llegar (y por ende a repetir la vigilia) que la cola empieza a formarse largas horas antes.
  Ese fue el caso de Hugo (54), que ayer a las 10.30 ya llevaba más de 16 horas en el shopping. “A las seis de la tarde vine a averiguar para que mi señora se hiciera el DNI porque estamos por viajar a Brasil. Y fue la misma empleada del stand la que me aconsejó que me quedara porque un rato después ya iba a empezar a formarse la cola. Así que dije: «de acá no me muevo», y me quedé nomás”, contó con inaudito buen humor.
  Al rato se le sumó Alejandro (32), cuyos padres también viajarán al exterior. Entre los dos se organizaron para evitar avivadas: armaron una grilla con nombres y números de DNI según el orden de llegada. Cuando abrió el puesto, se lo entregaron a la empleada para que lo respetara.
  “Si no fuera por nosotros mismos...”, ironizaron. La circunstancial camaradería incluyó otros gestos: comer juntos, ofrecerse mate o café y hasta prestar tarjetas de crédito o débito, únicas formas de pago del trámite, contrarreembolso, claro, del cash.
  Pero el optimismo de esos pioneros contrastaba con el temor de tres chicas que, hacia mitad de la cola, ya avizoraban que no llegarían. Y no necesitaban renovar un DNI gastado para viajar, sino porque se los habían robado.
  Roxana (33), Nadia (26) y Lila (27), una tras la otra por azar, están indocumentadas porque las asaltaron. “Y como también me robaron la tarjeta de débito, ni puedo cobrar”, se quejó Lila. Por eso Roxana opinó que “se deberían establecer prioridades para la tramitación” y el primer lugar reservarse “a quien no lo tiene”.
  Al final de todo, Lucas (18) iba por su DNI con la aspiración de quedar en blanco en la obra donde trabaja como albañil. Lo acompañaba su hermana Noemí, munida de la tarjeta de la asignación universal para ver si con ella podía pagar.
  Y Héctor (69) blandía su libreta de enrolamiento. “Me dicen que tengo que hacer el DNI, voy al Registro Civil y me mandan acá, vengo y no llego a tiempo. Les quiero hacer caso, pero no me dejan”, advirtió. l

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