La mañana rosarina de este jueves estuvo signada por el paro y movilización multitudinaria que llevaron adelante varios gremios para pedir por seguridad en Rosario, tras los reiterados ataques a balazos contra escuelas y centros de salud, entre otras instituciones. Pero otro de los factores que modificó la rutina habitual fue el paro de transporte, que se extenderá hasta este viernes inclusive y que resiente las actividades en los comercios. Durante este jueves, en los principales corredores se pudieron ver muchos autos yendo de un lugar a otro, y también algunas bicicletas, pero muy poco movimiento dentro de los locales.
El centro tuvo a las peatonales llenas de gente y todos los comercios abiertos, salvo casos aislados que no abrieron o decidieron subir las persianas a media mañana, pero con muy pocas personas adentro de los locales. El más requerido fue, sin duda, un comercio de Mitre al 800 en donde se vio una larga cola que dio la vuelta hasta mitad de calle Rioja al 1100. Allí se comenzaron a vender las entradas para el recital que brindará Andrés Calamaro en la ciudad, previsto para el 19 de noviembre.
La gente dbió buscar otras maneras de llegar a sus lugares de trabajo. Muchos de los empleados de locales del centro no viven en la zona, por lo que llegar en días como estos es una cuestión a resolver sin colectivos disponibles. Cada comercio se arreglo como pudo: algunos pagaron los taxis a sus empleados y hubo casos de dueños que fueron a buscarlos con su auto particular.
En diálogo con La Capital, el presidente del Centro Comercial Calle San Luis, Miguel Ángel Rucco, indicó que tras los sucesivos paros de transporte ya tienen la “gimnasia” para afrontar este tipo de jornadas: “No es el primer paro que afrontamos. Muchos nos toca ir a buscar a los empleados o les pagamos el taxi o el remís. Nos hemos acostumbrado”.
El referente manifestó que los comercios quedan “en el medio de esta situación, atravesados por la inseguridad y afectados por el paro y los cortes” y consideró: “Ya convivimos con las más degradantes actitudes como si nada y lo peor es que las naturalizamos”.
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En tanto, anticipó que para este viernes tomaron la decisión de “trabajar normalmente, con las persianas abiertas en horario habitual”.
“Venimos de un lunes y martes feriado, donde pocos comercios decidieron abrir y no tuvieron buena repercusión, y un miércoles muy tranquilo. Hoy está mucho más que tranquilo”, describió, aunque tiene esperanzas de que este viernes “sea un poquitito mejor, teniendo en cuenta que no hay tantos cortes. Los sectores mayorista y minorista se ven influenciados y perjudicados por la situación”.
“Esto nos complica para asumir las obligaciones y responsabilidades que tenemos por delante, sobre todo de aguinaldo y sueldos. Y ni hablar de los alquileres”, finalizó.
Alberdi y el Sur, con avenidas llenas de autos
Las estaciones de Mi Bici Tu Bici mostraron un contraste durante la mañana y mediodía de este jueves: todas ocupadas por bicicletas en el centro, mientras los puestos en zonas más alejadas, como barrio Alberdi o Tiro Suizo, no tenían casi ningún rodado disponible. Muchos, a pesar del frío, vaciaron las estaciones de los barrios para llegar en bicicleta a los trabajos.
A media mañana, la avenida Alberdi lucía todos sus comercios abiertos, algunos que optaron por hacerlo más tarde de lo habitual, y los únicos carriles sin movimientos eran los del Metrobus. “Hay muchos autos, hacía mucho que no veía la avenida así. Pero no entró nadie en toda la mañana”, señaló a La Capital el representante del Paseo Comercial Alberdi, Ciro Rizzi. Esperaba que para la tarde, después de las 17, “pueda haber algo de movimiento”.
La llegada de los empleados a los comercios de esa arteria no fue un problema, según explicó: “El 80% son de la zona y casi todos viven en un radio de 20 cuadras, como máximo”. Y si bien tendrán actividad normal, Rizzi aseguró que las ventas para estas jornadas apenas llegarán a la mitad de un día habitual.
Por su parte, la zona comercial de zona sur, en San Martín al 5000, mostró casi la misma postal que en zona norte. Todos los comercios lucieron sus persianas abiertas y el caudal de autos en la avenida hicieron olvidar por un momento la jornada de paro y movilización, pero los comercios lucieron vacíos y sólo se observaron personas viendo vidrieras.
En esta zona repitieron, en algunos casos, la modalidad que adoptaron ciertos comerciantes en zona norte: sabiendo que no iba a haber el mismo movimiento por la mañana que en días habituales, algunos decidieron abrir sus puertas sobre media mañana.