Las empresas de telefonía celular e internet comenzaron a cambiar la tecnología y están mutando de las grandes torres a pequeños transmisores de datos. Es más, ya se instaló más de un centenar de estos nuevos soportes que emiten menos radiación, son compatibles con el mobiliario urbano y contribuyen a disminuir la contaminación visual. Los mismos fueron colocados en las columnas de alumbrado público y postes de las firmas en gran parte de la ciudad.
El Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) instruyó a las empresas a que apliquen estos sistemas de última generación en coexistencia con los antiguos, en el marco de un relevamiento de antenas que el municipio emprendió a partir de febrero.
Ese mes, la Intendencia reglamentó una ordenanza de 2008 que regula las instalaciones de antenas de telefonía. Dadas las demandas de conectividad, se habilitó compartición de estructuras y el uso de columnas públicas para evitar la contaminación visual y además se comenzó a confección un mapa de radiación a nivel de calle para optimizar el control.
Esta normativa estableció un plazo de 180 días para que las empresas formalicen un mapa de radiación para su posterior certificación, y un plazo de 90 días para que los prestatarios de servicios de telecomunicación presenten un detalle de todas aquellas tecnologías en uso, y las que aplicarán en un futuro.
El titular del Enacom en Rosario, Franco Balzaretti, indicó que se realizan anualmente mediciones en todas las localidades de la provincia. “En materia de radiaciones no ionizantes, las mediciones son hasta el 10 por ciento de lo permitido y en el caso de Rosario no llega al 5 por ciento de lo admitido. Recién en las antenas suburbanas o rurales se encuentran mediciones, pero que siguen siendo muy bajas”, señaló Balzaretti.
Ante las reiteradas preocupaciones de vecinos en diferentes barrios, se creó el programa de antenas municipal, que analiza las estructuras y habilita los soportes, mientras que el Enacom es el encargado de monitorear las radiaciones que emanan las señales.
Pero en el marco de las nuevas reglamentaciones, Balzaretti adelantó que ya se empezó a trabajar con la habilitación de pequeñas antenas en las columnas de alumbrado público con transmisores más chicos y similares a los módem wifi, que se intercomunican una con otra y así se evita tanta cantidad de antenas.
Esta experiencia se da en el centro y macrocentro de la ciudad y en algunos lugares de la costanera, donde hay postes que ya tienen 4 o 5 antenas de telefonía celular. “En breve lo veremos en los paseos más concurridos, y no es una experiencia piloto, sino una tecnología que viene para quedarse”, apuntó el funcionario.
La implementación va en sintonía con lo planteado en normativas nacionales, provinciales y municipales.
“Estamos pidiendo a las empresas que continúen con el proceso de mutación de tecnología en estos pequeños dispositivos para bajar aún más los niveles de radiación, porque mientras más microantenas haya menor será la emanación. Queremos que los viejos soportes vayan quedando en el pasado, al igual que los cables, y se vayan reemplazando por fibra óptica”, apuntó Balzaretti.
El secretario de Gobierno del municipio, Gustavo Zignago, indicó que se abrió el periodo en el que las empresas prestatarias presentaron su documentación y está abierta la verificación con el programa Antenas para corroborar los datos. Se estima que en la ciudad existen más de 180 antenas convencionales.
También se está trabajando en forma coordinada con el Enacom en relación al mapa de radiación no ionizante de la ciudad, mientras se analiza el impacto ambiental de las estructuras existentes.
“Tenemos los inspectores en la calle corroborando los datos y la información suministrada para cotejar y corregir si hace falta”, ahondó Zignago y agregó: “Es un relevamiento dinámico, nos pone ante el desafío de acompañar los procesos tecnológicos y comerciales”.
El día en que la caída de una torre desató una tragedia
Un hecho trágico se desató el 28 de noviembre de 2000 en relación a las antenas de telefonía celular. Un operario de mantenimiento murió entre los hierros retorcidos al desplomarse una gigantesca estructura de 120 metros de altura que estaba emplazada en el predio del Club Banco Nación, en la zona norte de la ciudad.
La víctima fue Adrián Cristián Godoy, de 25 años. El derrumbe se produjo alrededor de las 10.30, cuando una cuadrilla de la compañía encargada de controlar el funcionamiento de equipos en el soporte de hierro estaba subido y trabajando sobre la antena.
Al momento del estruendo, alumnos del quinto grado del Colegio San Ramón estaban bajo techo en el gimnasio cubierto del club, ya que la clase de educación física la estaba realizando allí porque había llovido. De no ser por el mal clima, los niños hubiesen permanecido en la cancha de básquet, a unos metros del fatal accidente. La antena se desplomó en dirección sudoeste sobre un quincho y la zona de parrillas del club, pero por su extensión causó daños en dos casas vecinas.