La ciudad

La Primera Guerra Mundial también se peleó desde Rosario

Inmigrantes británicos que habían venido a trabajar al ferrocarril partieron desde 1914 como voluntarios para combatir en Europa.

Domingo 18 de Noviembre de 2018

Hace pocos días, un grupo de descendientes británicos y franceses recordaron en el cementerio de Disidentes de Rosario el final de la Primera Guerra Mundial, un conflicto que marcó a fuego el siglo XX y que tuvo su capítulo particular en Rosario. Es que como pasó en muchas otras partes del mundo, a partir de 1914 miles de voluntarios que eran inmigrantes, hijos y hasta nietos de inmigrantes europeos partieron desde Argentina a pelear por su "madre patria" a pesar de la distancia geográfica en un planeta donde los tiempos de los medios de transporte se medían en meses.

El centenario del armisticio, que fue el pasado domingo 11 de noviembre, le dio una vida nueva a esa historia poco conocida pero que todavía vive en la ciudad en la memoria de las comunidades descendientes de europeos y, de manera particular, en la placa de la iglesia anglicana San Bartolomé que recuerda a los voluntarios ingleses que partieron a pelear al Viejo Continente.

Carlos Hoyle, el cónsul honorario del Reino Unido en Rosario, contó que muchos de los voluntarios británicos que partieron a la guerra vivían en Rosario o la zona y la mayoría trabajaba en el ferrocarril Central Argentino que unía Rosario con Buenos Aires y Córdoba, y también en los bancos, como el de Londres.

"Muchos de los que partieron eran inmigrantes, hijos o nietos de inmigrantes. Ya desde la época de las primeras invasiones inglesas quedaron muchos británicos en el país que luego se fueron estableciendo en diferentes ciudades" relató, para agregar que eran muy jóvenes ya que algunos se enrolaban con apenas 18 años. Los que quedaban acá era porque estaban casados o tenían familias a cargo, razones por las cuales muchas veces no eran aceptados como voluntarios, relató el diplomático.

Entre los voluntarios no sólo hubo ingleses: también galeses, escoceses e irlandeses su sumaron a las distintas fuerzas de batalla como la infantería, la marina y la fuerza aérea.

Un conflicto global

Trincheras, barro, sangre y 17 millones de muertos. Esa es la imagen que quedó en la memoria colectiva de la Gran Guerra, un conflicto que duró cuatro años y cuatro meses durante los cuales la Triple Alianza conformada por Alemania, el imperio austro-húngaro e Italia se enfrentó con la Triple Entente integrada por el Reino Unido, Francia y Rusia.

"Fue una de las guerras más sangrientas que hubo y siempre se recuerda el armisticio porque en ese entonces se pensaba que iba a ser una lección para el mundo, aunque pasó todo lo contrario" reflexionó Hoyle, quien recordó que años después, ya en los 40, también hubo voluntarios que partieron a pelear en la Segunda Guerra, entre los cuales estuvo su padre.

"La comunidad británica mantiene esa memoria y un muy vivo sentido de patriotismo. Se peleó por el patriotismo, la libertad, el honor y lo que se consideraba en ese momento un bien por el país y el mundo" dijo el diplomático, quien rememoró que, si bien Argentina era neutral y no participó de la guerra, muchos de los voluntarios eran argentinos. La historia oficial cuenta que la guerra terminó a las 11 de la mañana del día 11 del mes 11 de 1918 cuando Alemania firmó el armisticio, un acuerdo de paz preparado por Francia y el Reino Unido, que le puso fin a los enfrentamientos.

Esa guerra, no demasiado estudiada desde una perspectiva histórica local, tuvo sin embargo su impacto al poner en agenda los temas de política exterior y revitalizar los debates sobre la identidad nacional, un tema todavía recurrente en los debates sociales de Argentina. Un primer indicador sobre el nivel del impacto que tuvo en el país la guerra en Europa fueron los 45 mil voluntarios que partieron desde el puerto de Buenos Aires para participar del conflicto.

Según John Hunter, especialista en historia británica y sus lazos con Argentina, se estima que unos 4.800 combatientes fueron a pelear en el ejército británico, 5.800 lo hicieron para el ejército francés y cerca de 32.400 para las fuerzas italianas.

Comité rosarino

A partir de 1914 funcionó en la iglesia San Bartolomé de la ciudad un Comité Patriótico Británico que se mantuvo activo durante varios años incluso después de terminada la guerra.

Inicialmente, los integrantes del comité buscaban la manera de colaborar con las fuerzas armadas de "Su Majestad" a través del envío de donaciones de dinero fruto de actividades variadas en la sede rosarina.

También ofrecieron el envío de 50 voluntarios para engrosar las tropas aliadas y se dieron como objetivo mantener vivo el espíritu patriótico en tierras muy alejadas del lugar del conflicto armado.

Las actividades del comité, que para 1916 contaba con alrededor de 187 miembros, se mantuvieron al menos hasta el final de la guerra en noviembre de 1918. Una de sus tareas más importantes fue mandar donaciones de dinero a la Cruz Roja Británica en Londres.

Según consta en el libro "Activities of the british community in Argentina during the Great War 1914-1918" en junio de 1918 visitó Rosario una comitiva diplomática británica que fue recibida por el comité local y que pudo percibir —según consta en el libro— "el sentimiento pro-aliados de la gran mayoría de la población" de la ciudad. La iglesia sigue siendo un lugar emblemático para los descendientes británicos.

Homenaje. A 100 años del fin de la guerra recordaron a los voluntarios.

Libro sobre Plaza

El próximo jueves, el club Plaza Jewell's, referencia del legado de la comunidad británica en la ciudad, presentará un cuidado y lujoso libro sobre los 150 años de historia de la institución. La obra relata hechos y personajes que marcaron a esa entidad presente en Rosario desde 1867.

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