La ciudad

La pintura como conjuro

Eclipse, curada por Guillermo Fantoni, reúne obras de Estanislao Mijalichen, un artista que sorprende.

Viernes 30 de Noviembre de 2018

El 5º piso de la Fundación Osde vibra. La intensidad de las obras de Estanislao Mijalichen atrapan no sólo las miradas sino los cuerpos de quienes llegan hasta el lugar. Eclipse, curada por Guillermo Fantoni, reúne un conjunto de obras de un artista que no cesó de buscar aquello que podría ser su propia verdad.

Colores, formas, figuras, miradas, planos y líneas se conjugan en las obras expuestas, cuidadosamente curadas, en una exhibición que busca sacar, una vez más, a Mijalichen del cono de sombra o del eclipse, como sugiere Fantoni,

El artista encaró su propia formación hasta que se sumó al taller de Juan Grela, un lugar que en la historia del arte de la ciudad es sinónimo de producción pero también de debate y reflexión. Cercano a la vanguardia convivió con Eduardo Favario, Aldo Bortolotti, Pedro Barrera y Carlos Gatti, entre otros.

Al recorrer las obras expuestas es imposible no pensar en máscaras, más evidentes o quizá ocultas entre formas que van cambiando, penetran en la mirada del visitante. Y los colores fuerzan una suerte de conjuro potente y, por momentos, dramático.

"La afinidad de los expresionistas centroeuropeos con el arte de los pueblos africanos, polinesios y americanos se articuló en Mijalichen con la apropiación greliana del arte precolombino, dando como resultado la vibrante geometría habitada por máscaras que cultivó hasta su temprana muerte en 1972", explica Fantoni.

El curador, que comenzó a mostrar la obra de Mijalichen en los 80, produjo un texto de catálogo que ubica al artista en la genealogía del arte de Rosario a partir de la productiva década del 60. Estudioso de su obra, Fantoni ofrece la palabra del propio Mijalichen para dar cuenta de su trabajo como un artista que produce y reflexiona sobre su obra. "Todos son recursos plásticos, casi imposible decir lo que está más cerca de la verdad, creo que lo importante es buscar mi verdad dibujando, estoy aprendiendo a pintar, se despierta lo que me enseñaron con más claridad", decía el artista.

Fantoni indaga en el paso de Mijalichen por el grabado, en las etapas en que sociabilizó su producción pero también cuando al final de los 60 los grupos a los que adhirió entraron en crisis y cómo esa situación impactó en su obra. "Una intensa producción de grabados y pinturas fueron las formas de conjurar la pérdida de esos vínculos provocada por el abandono temporal del campo del arte", dice el curador.

Y sigue: "Entre 1970 y 1972 Mijalichen produjo una nueva torsión en su obra, unir de una manera sumamente desprejuiciada y audaz los elementos expresionistas con el rigor de la geometría que venía desarrollando".

Algunas de esas obras se expusieron en Buenos Aires y en el transcurso de esa muestra Mijalichen murió sorpresivamente en julio de 1972, a los 42 años. Su obra, luego entró en un cono de sombra, "o para decirlo con la palabra utilizada por el artista para titular una emblemática pintura de 1969, en un eclipse".

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