La ejecución presupuestaria de la Intendencia de Rosario arrojó un déficit de $ 1.199,2 millones para el ejercicio 2021. Si bien se trata del 21er. año consecutivo con resultado negativo en las cuentas municipales, la gestión de Pablo Javkin viene mostrando una evolución favorable: mientras que en 2019 el rojo representaba el 14,9% de los recursos, actualmente equivale al 2,7%.
En el primer piso del Palacio de los Leones, los referentes de Hacienda se mostraron más que satisfechos con lo realizado desde el 10 de diciembre de 2019. "Nos rompimos el alma para que den los números", refieren, a propósito de la implementación del programa de austeridad lanzado en la segunda semana de gobierno.
En un informe enviado a La Capital, las autoridades remarcaron que "pese a la profunda retracción del 2020 se logró reducir el déficit: asistir al sistema de salud y de desarrollo social, mantener los servicios básicos de higiene, alumbrado y transporte público, y pagar en término los salarios de los agentes públicos".
Los números oficiales marcan que, en efecto, la Municipalidad tuvo en 2021 un período relativamente equilibrado en sus cuentas, sobre todo si se lo compara con los anteriores. De todas formas, en el último año, si bien el resultado económico fue positivo ($ 82,1 millones), el financiero quedó nuevamente en negativo ($ -1.199,2 millones). Eso sí: el rojo significó un 48% menos que en 2020 y un 63% menos que en 2019.
El siglo XXI sigue así sin encontrar ejercicios con resultado positivo en las cuentas de la Municipalidad de Rosario. Sin embargo, es válido remarcar que el esfuerzo de la actual gestión al respecto tiene su correlato en los números.
Es que durante 2021 el déficit representó apenas el 2,7% de los recursos, un guarismo mejor que el de los dos años anteriores que se asimila a los períodos de mejor desempeño de las finanzas públicas.
Un plan que no alcanzó
El 23 de diciembre de 2019, el intendente Javkin anunció un plan de ahorro con el que prometió suspender todo tipo de gastos "prescindibles", lo que abarcaba desde compra de mobiliarios hasta aportes para eventos masivos. A poco de iniciado irrumpió la pandemia, que si bien alteró los planes oficiales, permitió reforzar la política de ahorro.
Si bien en este tiempo se registraron algunas protestas que reclamaron mayor inversión municipal en áreas puntuales, lo cierto es que la iniciativa oficial pudo llevarse adelante sin mayores contratiempos. Bien puede colgarse una medalla el titular de Hacienda Diego Gómez, que al igual que Walter Agosto en la Provincia (ambos compartieron gestión en tiempos del ex gobernador Jorge Obeid) es famoso por su dureza en el manejo de la caja.
Amén de la evolución positiva durante el actual período de gobierno, el hecho de tener 21 años de déficits ininterrumpidos plantea una situación incontrastable respecto de las finanzas locales. Al igual que en muchos otros municipios, el de Rosario es inviable económicamente.
La Fundación Libertad, una de las pocas organizaciones que viene siguiendo de cerca estos números, remarcó en su último informe que "el déficit de la ciudad se ha convertido en una constante, adquiriendo así un carácter estructural".
Lo dicho para Rosario no dista demasiado de lo que sucede en otras jurisdicciones. En 2016, dos investigadores de la Universidad Nacional de General Sarmiento publicaron el libro "La estructura de la recaudación municipal en la Argentina". Allí concluyeron que los gobiernos locales "tienen mayores gastos que recaudación propia", condición que demarca "la insostenibilidad de los municipios para mantenerse mediante sus propios recursos".