La región vive por estas horas el alarmante efecto de las intensas lluvias que la afectan desde hace una semana. No hay población en el sur de la provincia que no haya sufrido las consecuencias, En Rosario, en particular, los barrios Nuevo Alberdi, Tango, Santa Lucía, Stella Maris, Vía Honda y Saladillo, entre otros, fueron los más perjudicados. Sin embargo, la lluvia no dejó zona libre de afectación y no hubo vecinos que, de un modo u otro, no sintieran el impacto. Es que cayeron 138 milímetros y medio en una noche, el equivalente al promedio histórico del mes de marzo. Así, el acumulado es de 380 en 72 horas. “No hay referencia de algo así”, dijo el secretario de Gobierno de la Municipalidad, Sebastián Chale, mientras este sábado al atardecer recorría la avenida Jorge Newbery, uno de los tantos lugares donde actuó la Intendencia con sus equipos de emergencia.
A esa altura de la jornada, el panorama general había mejorado y el agua había escurrido mucho, aunque las bombas extractoras y las retroexcavadoras seguían operando en Empalme Graneros, Santa Lucía y el sector rural de Nuevo Alberdi, donde no existe la posibilidad de drenaje. Allí mismo, muy temprano, se decidió cortar la energía eléctrica para evitar males mayores, pero se repuso pasadas las 18.
No obstante, otros barrios se quedaron sin luz producto de las lluvias en sí mismas que, en muchos casos, afectaron tableros, transformadores y cámaras subterráneas.
Fuentes de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) informaron a La Capital que se trabajó “en contingencia con todo el plantel en la calle”.
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Fue muy dura la tarea para los operarios porque el agua no dejaba reponer los desperfectos. Los voceros indicaron que se registraron cortes puntuales en casi toda la ciudad, pero el informe pormenorizado se conocerá en las próximas horas, una vez que el personal esté en condiciones de poner el relevamiento sobre la mesa.
Para Chale, las peores situaciones se vivieron por la acumulación de agua: verdaderos ríos formados en plena ciudad y más aún en los barrios menos formales, aunque hubo sitios de Fisherton y Aldea que habitan vecinos de recursos medios y acomodados donde también las calles se inundaron.
De todos modos, el temporal no dejó árboles caídos o voladuras porque no hubo vientos de alta intensidad. “Algunos ejemplares se precipitaron al suelo por la acumulación de agua”, dijo Chale al hacer referencia también a que eso fue subsanado con la intervención de 400 barrenderos en toda Rosario.
Al cierre de esta edición, los canales y arroyos veían descender su caudal y no hubo desbordes. “Los aliviadores y la infraestructura correspondiente funcionaron bien”, destacó el responsable político del gabinete del intendente Pablo Javkin.
El Comité de Emergencia, integrado por las áreas de Defensa Civil, Obras Públicas, Ambiente y Espacio Público, Desarrollo Humano y Salud, monitoreó los cursos de agua en forma permanente.
Si bien no se habló de evacuados, este diario pudo saber que la Intendencia asistió a 15 familias que pasaron la noche fuera de sus viviendas, en espacios provistos por el municipio con el objetivo de que regresen mañana a sus hogares.
Salud en jaque
Se sabe que las inundaciones, más allá de los inconvenientes materiales, son perjudiciales en materia sanitaria. Patologías como dermatitis y gastroenteritis suelen estar más que presentes entre las personas afectadas. E incluso se esperan casos de leptospirosis una vez que desciendan las aguas.
Para colmo, en pleno brote de dengue, los reservorios que se formaron son propicios para el desarrollo del mosquito vector de esta enfermedad y, además, el sol y el calor, apenas regresen, acelerarán su reproducción.
La secretaria de Salud provincial, Andrea Uboldi, insistió ante este medio que los vecinos no dejen de consultar a los médicos en sus centros de referencia. “Lo importante es llegar al sistema de salud”, destacó como cuestión clave en medio de la circulación viral.
En este marco, y en lo que respecta a la región, Ybarlucea es la localidad del departamento Rosario que padeció con más rigor el temporal (ver página 4). Sus habitantes dijeron que el agua drenó desde los campos y desarrollos inmobiliarios ubicados en Funes y Roldán. Y aseguraron que es la tercera vez que se inunda media ciudad en los últimos 18 años.
El jefe comunal de Ybarlucea, Jorge Massón, remarcó que de la medianoche a la mañana de este sábado llovieron 280 milímetros en esa población distante a menos de 20 kilómetros de Rosario.