Capítulo siete

La epidemia que no fue: una hazaña rosarina que se destacó cuando vino lo peor

Últimas imágenes de la tragedia y las enseñanzas que quedaron para el Rosario ante un futuro pestilente

Domingo 11 de Julio de 2021

En su reunión del 1° de mayo, la Corporación Municipal trata la situación de “personas que se hallan residiendo accidentalmente en algunos pueblos de la provincia de Buenos Aires, inmediato al Arroyo del Medio, alejados completamente de la Ciudad infestada” y solicitan pasar “libremente” hacia el Rosario. El cuerpo otorga el permiso siempre que el peticionante “justificase previamente haber permanecido fuera de los pueblos infestados, por treinta días”. El trámite se hará con “certificado de las autoridades respectivas”.

Pero tantos cuidados son infructuosos cuando el miércoles 3 de mayo es el “general Arredondo” quien ha violado la cuarentena al desembarcar en el Rosario junto a las tropas que vienen de sofocar el levantamiento entrerriano. Se trata del general José Miguel Arredondo, un violento militar uruguayo que en nombre de su amigo Bartolomé Mitre había perseguido a los federales hasta casi desarticularlos, y que en 1871 arribaba al Rosario proveniente de la guerra contra el último caudillo federal sublevado, Ricardo López Jordán.

Según el ministro de Guerra de la Nación, con destino al puerto local habían embarcado en el Paraná el Batallón Nº 12 y el Regimiento 7 de Caballería. Antes, el 11 de abril, había llegado “el vapor de guerra Brown, conduciendo el Batallón 7º y la Brigada de Artillería de Plaza para pasar á la ciudad de Córdoba”.

La Municipalidad y la Capitanía del Puerto intercambian correspondencia sobre el caso ya que se trata de una autoridad nacional que, según el diario, “no tiene derecho a á violar la Suprema Ley de las Naciones: la salud pública”. Sugiere a la HCM que “oficie al Presidente de la República sobre el proceder del General Arredondo, á fin de que no se repitan abusos de esa naturaleza que comprometan la salud pública”. Y el presidente de la HCM acomete: “Por qué (el señor capitán del Puerto) no participa la llegada de las fuerzas del señor general Arredondo?¿Por qué desconoce hoy las atribuciones de la Municipalidad que ayer acata V. puntualmente? ¿Quiénes son los gefes invisibles que le transmiten aquellas fatales órdenes?”. El escrito finaliza con la elevación a la autoridad provincial de las actuaciones.

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Una vista del Rosario desde el Bajo en una imagen de 1866 / Escuela de Museología - Municipalidad de Rosario.

Huir del descalabro comercial

Los datos sobre una eventual disminución de muertes en Buenos Aires animan a quienes bregan por la apertura del puerto. El editorial “Hasta cuando!” del jueves 4 de mayo solicita reflexionar sobre “el grave perjuicio de los intereses generales” y aboga: “De algo tenemos que vivir”. El jueves 11 de mayo La Capital aporta: “La fiebre amarilla declina en Buenos Aires, con asombrosa rapidez (...). No hay pues, razón fundada para que continúe la clausura del Puerto. La prudencia que aconsejó esa medida, aconseja hoy la apertura. Ayer huíamos de la epidemia. Hoy debemos huir del descalabro comercial”.

La cuestión atraviesa hasta los entretenimientos de los rosarinos. Un célebre músico ha compuesto una polka titulada “Quese abra” y La Capital irónicamente dice que le hará “una dedicatoria á la Municipalidad”. Más tarde, el primer actor Luis Cubas, que actuaba en el Teatro Litoral junto a una compañía dramática, utilizó una función “muy concurrida”, con más de 600 personas, para una prestidigitación. En un papel elegido por el público se preguntaba “¿Por qué no se abre el puerto?” y Cubas de un pañuelo sacó la respuesta: “Pregúnteselo al Sr. Castillo” (por el presidente de la HCM) generando un momento de hilaridad política.

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Se realizaron en el Rosario funciones de teatro y bailes para ayudar a las víctimas de la fiebre amarilla / Archivo Histórico Diario La Capital.

El teatro fue el más importante canal de aporte solidario del rosarino de a pie. Se ofrecieron varias funciones a beneficio de las víctimas de la fiebre amarilla en Corrientes y en Buenos Aires con destacados artistas y sus compañías en los teatros Litoral y Olimpo, donde hubo algunas actuaciones antes de su inauguración oficial el 15 de junio de 1871, así como fiestas de máscaras y tertulias. En todas se destacaron las representantes del "bello sexo" y los "pollos" que las pretendían.

Un puerto franco

Finalmente acontecerá la apertura del puerto, según lo han dispuesto las autoridades municipales. La Capital lo celebra con una noticia destacada por el tamaño de sus tipos gráficos. “Gran noticia” titula y explica que será “con algunos días de observación. Bravo Señores Municipales. Sonó la hora ansiada para este comercio”.

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La Capital anuncia con inusual recurso gráfico la apertura del puerto del Rosario el 17 de mayo / Archivo Histórico Diario La Capital.

Con fecha 16 de mayo la Municipalidad sanciona: “Levantántase la clausura del Puerto impuesta a los buques procedentes de los puertos de la provincia de Buenos Aires (..). Los buques con su cargamento y pasageros procedentes de aquellos puertos sufrirán una observación de diez días, a contarse desde el día que lleguen á éste puerto. Los procedentes de la provincia de Entre Ríos quedan sujetos a la misma observación. Las descargas de las embarcaciones se verificarán á tres cuadras de los muelles por medio de lanchas”.

La reacción a la apertura del puerto es inmediata. “Tenemos ya el puerto franco. El comercio empezará á agitarse dentro de pocos días, y la crisis que nos iba agobiando es posible que desaparezca”, aventura el diario.

Un texto a favor de la apertura del puerto intenta ser irónico en su descripción de los beneficios de esa esta iniciativa y sin querer también mapea algunos de las actividades comerciales del Rosario: “Con esta noticia se alegraran mucho los médicos, los cirujanos, los boticarios, los droguerías, los abogados, los escribanos, los procuradores, los comerciantes, los peluqueros, los silleteros, los carpinteros, los albañiles, los herreros, los panaderos, los zapateros, los cocheros, los confiteros, los cafeteros, posadas y restaurants, los almaceneros, los cigarreros, los talabarteros, los acopiadores, los tenderos, los merceros, y por último celebrarán los pescadores, los carniceros, los verduleros y las lecheras, el changador y el tachero acompañado del limpia botas y por segundo último el colegial del interno del Fuerte Santandria”.

Sin embargo, no todo es alegría. Parece que la apertura del puerto ha llegado tarde para algunos comercios que tenían problemas con sus cuentas. “Hay apuros sérios en plaza que amenazan el desplome de algunas casas”. La inquietud es generalizada y “preocupa los ánimos de los menudeadores y mayoristas”. También da cuenta de que la noticia de “la apertura del puerto no ha sido tan dulce para algunos cómo nos ha parecido á la mayoría”.

El 21 de mayo se informa que el cordón sanitario ha sido flexibilizado y que quienes vienen de poblados o zonas en la que no haya habido fiebre amarilla tendrán el paso habilitado.

Hora de hacer cuentas

El miércoles 24 de mayo, la Comisión de Socorros á Buenos Aires se queja de la falta de consideración de su par porteña ya que “todos los pueblos de la República han corrido depositar su óbolo en la urna de la caridad” y no ha habido ninguna manifestación de agradecimiento, o lo que es más serio: el Rosario le reclama a la Comisión Popular de Buenos Aires que “haga una cuenta general, resumen o síntesis de lo actuado y de sus donaciones”.

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Boceto y versión final de "Un episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires”, óleo de 1871 de Juan Manuel Blanes / Museo Nacional de Artes Visuales de Uruguay.

Según sus propias cuentas, el Rosario se ha distinguido superando a todas las provincias, y hasta al Brasil y Montevideo debido, relativamente, a su población y los recursos propios con que cuenta.

El martes 13 de junio por la noche se reunió en el local de la Bolsa la Comisión de Socorros á Buenos Aires. Estaban allí su presidente Sr. D. Eugenio Pérez, su tesorero D. José de Caminos y los vocales D. Joaquín Fillol, D. Lisandro de la Torre, D. Francisco Weldon, D. José Machain y D. Ovidio Lagos. Estaban ausentes los señores Aldao y Lamas. Se dio cuenta de los fondos con los que contaba el comité, 181.213 pesos y 6 reales papel moneda o 9.518 pesos y 4 reales plata boliviana. Se acordó su remisión y se expresó la voluntad de que sean utilizados para asistir a los huérfanos producidos por la epidemia. Sin más, la Comisión quedó disuelta.

La Capital reflexiona: “Nuestra hermana Buenos Aires debe tener un grato recuerdo de este pueblo, no solo por los dineros con que él ha contribuido sino por las rogativas que se han hecho por ella para que terminaran los males que la aflijían”.

Cambio de Gefe Político

A lo mejor debido a la disminución de la tensión, y con la mira puesta en el cotidiano del Rosario, La Capital describe los infortunios de “la campaña” rosarina: “Siguen los salteos, los robos de hacienda por mayor y menor, los atentados contra la vida, las violencias a mano armada, los crímenes sembrando el terror en la campaña”. Responsabiliza a las gavillas de ladrones, los indios y el 27 de mayo a la propia autoridad: “Parece que se hubiera perdido la vergüenza ó que se hubiera pactado con el bandalaje para que se cometa toda clase de crímenes”.

La suerte de Jacinto Corvalán parece echada, mientras se habla de una posible sublevación. Ha sido indicado para ocupar la Gefatura Política el “ciudadano D. Servando Bayo”. La Capital adhiere a la nominación: “De carácter inflexible y de una pureza poco común. El Rosario tendrá con él una garantía”. Y señala como delitos reiterados que el nuevo Gefe Político deberá solucionar “los robos en la campaña (...) y los estaqueos y abusos de los caciquillos comandantes”.

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D. Servando Bayo sucederá a Jacinto Corvalán como Gefe Político desde el 6 de junio / Archivo Histórico Diario La Capital.

El martes 6 de junio la Gefatura Política y de Policía del Rosario cambia de titular, ya que el Sr. Jacinto Corvalán le entregará el mando al Sr. Servando Bayo. La Capital saluda el nombramiento de Bayo con el título “Un rayo de luz” y la HCM expresará un agradecimiento oficial a Corvalán por sus servicios al Rosario.

Para el jueves 22 de junio se levanta la última de las medidas sanitarias y los buques que vienen de Buenos Aires y Asunción pueden hacer “el desembarque de pasageros y bultos” sin la visita médica obligatoria.

El futuro es pestilente

El Rosario de 1871 se salvó de la fiebre amarilla gracias a las “pruebas de celo por la salud pública” que con premura abordó la Honorable Corporación Municipal y quizás a sabiendas de que nadie iba hacerlo por él. Estableció una total interdicción física con la ciudad, cerró el puerto, instauró un cordón sanitario en el Arroyo del Medio, fijó cuarentenas e instaló lazaretos. Gastó en botiquines, manutención de pasajeros, pontones, médicos, bleck y otros desinfectantes. Montó comisiones inspectoras del aseo e higiene doméstica y pública, removió rancheríos y quitó focos de aguas u otros materiales inmundos.

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Vista del Puerto del Rosario desde el norte del poblado / Museo de la Ciudad - Municipalidad de Rosario.

Con el relajamiento de las interdicciones, el Rosario abordará con empeño el debate sobre una nueva política sanitaria y la infraestructura necesaria para garantizarla. Forma parte de la discusión una oferta presentada por el “Doctor Olguín” para obtener un crédito y así instalar cloacas y aguas corrientes en el Rosario. Obras que finalmente encarará un año más tarde la Provincia. La Capital no tendrá piedad con el gobierno de Santa Fe cuando informe que la concesión del servicio es por 20 años.

Se suman a ese pedido calles anchas, bajadas espaciosas, plazas públicas, abolición de los conventillos y la nivelación de las canaletas y zanjas. Esto “reclama la joven ciudad del Rosario. Esto es lo que conviene que se haga en provecho del presente y del porvenir”, afirma La Capital.

Los deseos del Rosario de proyectarse hacia el futuro no tendrán pronta realización. Será recién en 1881 que el médico y científico cubano Carlos Finlay descubra que la fiebre amarilla se contagia de humano en humano a través de un vector biológico: el mosquito Aedes aegypti, que cobró actualidad por propagar también el dengue y el zika. Aunque las primeras grandes campañas de erradicación del mosquito y la fiebre amarilla se dieron recién en la primera década del siglo XX.

El cólera había encontrado al Rosario con la guardia baja en 1867 y le ganó la pelea a la fiebre amarilla en 1871. Pero habrá rebrotes en 1873, 1877, 1889 y 1896. Tampoco zafó de la epidemia de viruela también en 1873, 1878 y 1882, sin olvidar la de fiebre tifoidea que fue de 1885 a 1894. Pero fueron más trágicas las de cólera en 1886, 1887 junto a la viruela y a la difteria, y entre 1894 y 1896. Se suman los brotes de peste bubónica entre 1898 y 1900, y ya en el siglo XX otros de viruela en 1902, 1907, 1908 y 1911.

FINAL

La serie completa

Capítulo 1: Cómo zafó el Rosario de la fiebre amarilla en 1871

Capítulo 2: Noticias contradictorias crean un clima angustiante

Capítulo 3: Restricciones y efectos de la peste en el Rosario

Capítulo 4: Crisis económica y alcance de la política sanitaria

Capítulo 5: Quién era el Dr. Francisco Riva, un héroe local

Capítulo 6: Una ciudad solidaria con Corrientes y Buenos Aires

Capítulo 7: Una hazaña rosarina que se destacó cuando vino lo peor

Infografías: Juan Carlos Escobar / La Capital

Retoque fotográfico: Jorgelina Cerruti / La Capital

Asistencia de archivo: Marcela Yuvone / La Capital

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