15 años, 15 voces

La decana que sumó el aborto como "problema de salud" en la currícula de Medicina

A los 78 años, Raquel Chiara cuenta trazos de su historia médica y analiza el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo

Sábado 05 de Diciembre de 2020

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15 AÑOS, 15 VOCES - La Capital

Nena nacida en Fray Luis Beltrán, luego médica y primera profesional de una familia obrera. Fue la que convirtió a su Fiat 600 azul en consultorio y luego usó un Jeep Ika Rojo como premio-paseo para los chicos de barrios marginales a los que iba a vacunar. Fue la que se especializó en anatomopatología y quien junto a su padre, hermana y madre construyó su primer consultorio, fratacho en mano. La primera decana en Medicina de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y que repitió mandato (su gestión se extendió desde 1998 a 2006). Fue la mujer que cambió el sesgo biologicista del plan de estudios de la carrera que ya en primer año incorporaba "Sexualidad, Género y Reproducción", y el aborto como "problema de salud social e individual".

Tía de ocho sobrinos nietos, amante del cine y de Spinoza, Michel Focault, Esther Díaz, Margarite Yourcenar y Marcel Proust. Todo eso y más es Raquel Madis Chiara: la mujer con un segundo nombre de novela romántica que le eligió su mamá, cabellera corta y flequillo, lentes de colores y 78 años que hizo desde su profesión grandes aportes que hoy son esenciales en el debate sobre la interrupción voluntaria del embarazo (IVE). Habla con La Capital de todo eso, sus recuerdos y su presente: una vida con más costados que un dado.

"Hace cincuenta años, realizando una autopsia de una mujer muy joven, que había fallecido por una infección generalizada en el Centenario, encontré un material purulento con varios tallos de perejil en su cavidad uterina. Cumpliendo con las normativas me dirigí a la comisaría a solicitar la actuación de un médico legista. Dos uniformados me escucharon intercambiando sonrisas y me dijeron: «Pero esto es algo de todos los días y no pasa nada, vuelva a su trabajo y déjese de jorobar»", cuenta Chiara como primera asociación de la palabra "aborto" con su propia historia, un episodio resultado de una práctica clandestina que no tiene nada de ficción y aún sí, mucho de presente.

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Pero ese recuerdo no será el único que traerá a la charla esta mujer que aplaude que haya arrancado nuevamente el debate por el aborto en la Cámara de Diputados. Y ante los dos proyectos en danza, además del enviado al Congreso por el presidente el 17 de noviembre, también estará el que en mayo de 2019 presentó por octava vez la Campaña Nacional por el derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, dice: "Me quedo con el de la Campaña, tiene mas amplitud, aunque reconozco que el del Ejecutivo está inteligentemente elaborado porque incluye la objeción de conciencia y sostiene en el derecho de interrupción voluntaria del embarazo de toda mujer u otras identidades con capacidad de gestar. Esto es un gran avance de la discusión de género. El del Ejecutivo es un proyecto político y lo apoyo, el de la Campaña nació de todas las mujeres luchadoras".

Entre esas mujeres no se nombra pero sin dudas está ella, si se tiene en cuenta que en 2001, mientras era decana se implementó una nueva currícula en una facultad donde varias cátedras estaban encabezadas por médicos prestigiosos con fuerte impronta religiosa incluso de la corriente más conservadora como el Opus Dei.

"Curiosamente los más resistentes eran los de áreas básicas como Química, Física, Histología; sin contacto con la clínica, con el ser humano sufriente", asegura Chiara, pero no deja pasar que las oposiciones por los cambios también llegaron por el lado del estudiantado que acampó con sus quejas frente a su casa.

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Es que eran épocas de cursos masivos y el nuevo plan proponía un examen de Confrontación Vocacional para nivelar el piso y activar la reforma. Chiara recuerda la época, el trabajo colectivo y resalta que los contenidos "eran de avanzada porque había gente que ponía a la facultad delante de la historia dejando de correr tras de ella, hace años que egresan alumnos con esa currícula, gente de perfil distinto, a muchos me los cruzo y me dicen: 'doctora, esos años me abrieron la cabeza', esa es la mayor satisfacción", dice la ex secretaria de Salud de Fray Luis Beltrán tanto del peronismo como del radicalismo, médica de las fábricas del cordón industrial, que hizo sus primeros pasos militantes en el Partido Demócrata Progresista y llegó al sillón del decanato de manos del socialismo.

Ese cambio curricular tenía como eje a la promoción de la salud ya en su primer año y esto implicaba, ni más ni menos, que la inclusión del área de "Sexualidad, Género y Reproducción", que introducía la regulación de la fertilidad y al aborto como "problema de salud individual y social".

"La currícula sigue vigente y se profundizó, incluso incluyó hace dos años al aborto como materia electiva y a los cinco minutos de publicada la fecha de inscripción vio colmada su capacidad de recibir alumnos", dice Chiara, quien no quiere dejar de valorar las figuras de la profesora Raquel Tizziani, a cargo de la materia, y de Ricardo Nidd, como el decano quien respaldó la iniciativa.

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La placenta bajo la cama

Al recuerdo de la autopsia se suman otros en los que Chiara habla de lo que aprendió, profesional y humanamente, en el consultorio y de enfrentar las consecuencias de las prácticas clandestinas.

"Recuerdo que siendo médica un día estaba en el consultorio y un muchacho llegó en bici, preguntó por la doctora porque acababa de nacerle un hermanito. Fui a la casa, un rancho, todo a oscuras. Lo único que estaba mal en la escena que encontré era un algodón mojado con alcohol en el ombligo del bebé. Le expliqué a la mamá que eso podía intoxicar al chiquito y pregunté: ¿Y la placenta? «¿La torta?», me preguntó una viejita desde un rincón, «está bajo la cama». Esa viejita era una mujer que había venido del Chaco, ayudaba a las mujeres del barrio a parir y había colocado la placenta en una palangana", dijo la ex decana antes de seguir con el relato.

"Cuando vi que era un referente para la familia le dije: «¿vamos afuera y la vemos juntas con buena luz?» La mujer asintió y charlamos, me explicó muchas cosas desde su saber milenario y días después, ella misma, me mandó a llamar cuando a otra mujer se le había complicado el parto. Gracias a ella logré llevar a tiempo a la mujer al hospital, de haber quedado allí no sé qué hubiera pasado ", rememoró Chiara.

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De esa anécdota rescata la importancia de la escucha, el intercambio de conocimientos y el respeto que debe tener el médico, algo que asociará con una de las obras de una de sus autoras favoritas.

"En las Memorias de Adriano, que era un insuficiente cardíaco, Yourcenar le hace decir al personaje: «Desnudo y frente al médico ni siquiera se puede ser emperador», algo maravilloso para entender cómo se puede sentir un paciente que se desnuda frente a nosotros, para entender con qué humildad debemos acercarnos y escuchar", resaltó Chiara, quien confiesa que aprendió de una abuela y dos tías el oficio de prestar oreja atenta a los buenos relatos.

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Por esas historias tal vez cosechó la frase "el otro, para mí es lo más divino que existe". Lo dice la mujer que participó alguna vez de los Encuentros Nacionales de Mujeres y que la reflexión de ida y vuelta en el tiempo la hace volver al actual debate por la ILE y al rescate del artículo 1°.

"Cuando veo que se sostiene el derecho humano a decidir de toda mujer u otras identidades con capacidad de gestar, considero que hubo un avance coherente de lo que se viene logrando en materia de género".

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Chiara, jubilada pero no pasiva, está releyendo en esta pandemia los siete volúmenes de "En búsqueda del tiempo perdido" aunque no le hizo honor a la obra francesa, en esta cuarentena. Por el contrario se identifica con el último de esos libros que evoca el tiempo recuperado. Ella siempre desafía al tiempo y los tiempos que vivió y vive. Ella, que no tuvo hijos pero disfrutó de tres sobrinos y su descendencia con quienes juega a las bolitas, comparte cuentos y autitos, apuesta a que finalmente la IVE será ley y a que “la Argentina será un país más justo y equitativo cuando quienes quieran o no, tener hijos e hijas, lo hagan sin problemas". Ella, una mujer con más costados que un dado.

Este artículo forma parte de la serie "Aborto: 15 años, 15 voces" que publica el diario La Capital en el marco de los 15 años de la articulación de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, y en el escenario actual de debate en el Congreso de la Nación de los proyectos de ley para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE).

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