Las compras online son un terreno casi perfecto para las estafas. Links de dudosa procedencia, falsos contactos y “tiendas” flojas de papeles, son algunos de las pantallas que utilizan para aprovecharse de un cliente ávido por obtener su tan ansiado producto. El fin de semana circuló por redes sociales el caso de Juliana, una joven bonaerense, timada por un falso comercio rosarino.
Juliana Álvarez tiene 19 años, se reconoce como frecuente cliente del e-commerce y hasta guía a su familia en este tipo de compras. Fanática de la Fórmula 1 y particularmente de Ferrari, pasó meses deseando la racing jacket vintage de la escudería italiana. Ayudada por los algoritmos encontró la prenda en @Clooth_Store1, un supuesto negocio ubicado en San Juan 1260 de Rosario. El 9 de noviembre se contactó a través de Instagram, dando los primeros pasos, sin saber, de una estafa.
“Tenían su cuenta muchas publicaciones bien diseñadas y sus historias destacadas los mostraba despachando productos. Así que no dudé y los empecé a seguir”, contó Juliana a La Capital. Pero un certero detalle que dejó pasar fue la dirección del falso local: “Estamos en San Juan 1260, Rosario Santa Fé (sic)”. La tilde en el nombre de la provincia podía haberla alertado, pero las ansias por esa chaqueta la traicionaron.
Por otro lado, en la plataforma de Google Maps la dirección ofrecida lleva sin errores al frente de un edificio con poco más de 30 meses de existencia.
Embed - https://publish.twitter.com/oembed?url=https://x.com/scaloxeneize/status/1872708478139285542&partner=&hide_thread=false
La compra online
El entusiasmo por encontrar la chaqueta que tanto buscó la llevó a averiguar precios: 64.500 pesos a mediados de noviembre. Un precio que tampoco la hizo sospechar. “En Mercado Libre salen entre 80 y 90 mil pesos, pero hay de 70 mil y hasta más de 100 mil", explicó Álvarez.
A partir de eso comenzó a ahorrar. Gastos extras suprimidos y salidas que no fueron tal, para Navidad la joven tenía el dinero. Llegó la tarde del 24 de diciembre y mientras se preparaba para ir a la misa navideña se encontró con una promoción que la motivó a comprar. “Ofrecían un 10% de descuento. Les escribí cerca de las 18 y me hicieron todos los cálculos. Con el envío de Correo Argentino de Rosario a Laferrere eran 66.735 pesos”, relató casi incrédula por repasar aquella tarde fatídica. Este tipo de productos, como suele suceder con los artículos vintage, son difíciles de conseguir en Argentina. Los coleccionistas están a la orden del día para comprarlos y sus precisos no son accesibles. En este marco, la joven no pensó nunca en una posible estafa.
La compra parecía normal. Consulta de precios, averiguación de talles, confirmación de producto en stock. Datos para la transferencia. Una cuenta de Mercado Pago que transfiere y otra de Banco Ciudad de Buenos Aires que recibe. Un comprobante corroborando el envío del dinero. La chaqueta supuestamente iba a ser despachada el 26 de diciembre debido al feriado por las fiestas. “Lo entendí. Estaba todo perfecto. Así que pagué y le pasé el comprobante”, reconoció Juliana.
>> Leer más: Alerta por estafas: cuáles son las recomendaciones de Pami
Misa terminada, pasó la Nochebuena en familia. El día siguiente de Navidad transitó entre regalos y con la esperanza de que en la última semana del 2024 poder disfrutar de su nueva prenda. Sin embargo, el jueves fue un baldazo de agua fría.
“Tuve un día atareado y sobre el final de la tarde me percaté que me faltaba el código de seguimiento”, reconoció Álvarez. Rápidamente ingresó a Instagram para reclamar la clave para ver el avance de su pedido y se topó con la cruda realidad: “Me habían bloqueado. Me cayó todo, una angustia y frustración muy fuerte”.
Los intentos para recuperar el dinero
Intensa compradora online es la primera vez que cae ante estafadores. “Por confiada”, reconoció. Tras entender lo que atravesó publicó un hilo en X donde contaba los hechos. “Nunca pensé que iba a tener la repercusión que tuvo. A las pocas horas tenía el celular estallado con un montón de casos. Me escribió una chica que le pasó lo mismo con la misma página hace un tiempo”, manifestó.
Mientras tanto, el estafador cambio el nombre del usuario a @Samscloothig y transfirió el dinero de la primera cuenta hacia otra, para desactivar cualquier reclamo a la billetera virtual.
>> Leer más: Cómo cuidarse de las estafas bancarias
El único dato que tenía Juliana Álvarez era un cuil a nombre de Laionel G. L. y una cuenta de Banco Ciudad. Por el DNI del estafador, la joven bonaerense estima que su timador tiene alrededor de 22 años. La repercusión de su hilo fue tal que otro usuario aportó una dirección en la ciudad misionera de Oberá. “Cuando veo eso no sabes a dónde apuntar: si al local de Rosario o a la persona, porque puede ser un pobre tipo que le robaron los datos”, dijo entre resignación la bonaerense.
Con una notable mirada retrospectiva, Juliana encontró indicios de estafas. La confianza por ser compradora online durante muchos años, el apuro por obtener la chaqueta y la tendencia a apostar por emprendedores por encima de grandes marcas la llevaron a un inevitable destino. La resignación fue tal que, aunque fue impulsada a iniciar acciones legales, aún no lo hizo, tampoco intentó contactarse con el estafador por otros medios. “La plata va y viene, me frustró trabajar y no poder tener el producto. Pero subí el hilo a X para advertir a la gente”.
Con la historia circulando por las redes, los propios usuarios de X marcaron más fallas sobre esta tienda: utilizaban imágenes de Pintarest o videos libres de derecho de uso.
Exigiendo mecanismos más sólidos para proteger a los consumidores en líneas, Juliana Álvarez no se resigna y seguirá en carrera para conseguir la racing jacket de Ferrari modelo vintage.