Banda Los Monos

Está detenida por narcotráfico, pero seguía cobrando un sueldo en la UNR

Se trata de la pareja de uno de los lugartenientes del líder de la banda de Los Monos. Es empleada de un área de "seguridad" de la Universidad.

Jueves 28 de Junio de 2018

Es imposible que Jésica Lloan (25), quien está detenida y procesada como organizadora de narcotráfico, pueda cumplir con su trabajo en un área de seguridad de la Universidad Nacional de Rosario. Por eso sorprendió saber que siguió cobrando su sueldo merced a un trámite de aprobación de prestación de servicios que se cumplió regularmente cada mes y durante un tiempo estimado de casi dos años.

Se trata nada menos que de la pareja de Emanuel Chamorro, quien junto a Guille Cantero y su mujer Vanesa Barrios se ubican en el escalón más alto de la organización criminal conocida bajo el nombre de Los Monos.

Todos ellos tienen un rol jerárquico en esa banda, y serán llevados a juicio en la causa "Los Patrones", donde la fiscalía sostiene que las mujeres fueron engranajes clave de los movimientos delictivos, al tomar el relevo de los líderes presos.

Insólitamente, Jésica compartía esas "funciones" al margen de la ley con labores en la Universidad y, por si fuera poco, siguió cobrando su sueldo aún después de quedar detenida en 2015, en el operativo "Los Patrones", junto a otras 21 personas acusadas de tráfico de estupefacientes. En este grupo estaban también su pareja y lugarteniente de "Los Monos" Jorge Emanuel Chamorro (28), y el jefe de la narcobanda, Máximo Ariel Cantero, alias "Guille" (28).

No es que sea automático el cese de haberes cuando un empleado de la Universidad cae detenido, algo que tampoco debe ser demasiado común. Pero de lo que se trata en este caso es que al menos hubo un acto irregular en la justificación que cada mes se realizó desde la UNR, avalando que hubo una prestación real y efectiva de un trabajo, que está claro no se pudo haber realizado. De lo contrario, el propio Servicio Penitenciario tendrá que averiguar en qué condiciones se lleva adelante la prisión domiciliaria de Lloan.

Seguramente un sumario interno y la suspensión de esta contratación serán las medidas que deberán tomar las autoridades de la Universidad.

Cómo se descubre

Al parecer, la situación irregular de Jésica recién llamó la atención de las autoridades de la UNR hace poco más de un mes, cuando la joven concurrió a hacer un trámite a la obra social de la Universidad, ubicada en Santa Fe al 2500, de una manera poco disimulable.

Era escoltada por varios policías federales, rodeada de medidas de seguridad y con una tobillera de control. Pretendía autorizar una orden médica. Lo que se supo entonces es que está embarazada.

Poco antes, entre los médicos de los nosocomios privados donde se atiende, ya se había instalado la sorpresa por esta situación especial de una paciente que se mueve con policías y medidas de seguridad extremas, y que pertenece a una obra social en la que no figura como adherente sino como personal activo.

De ahí a saber que por una autorización especial sigue cobrando su salario, pasó un rato. Lo complicado del asunto es conocer por qué se le autorizó todo este tiempo en el que estuvo detenida una prestación de servicios que efectivamente no puede cumplir.

No ha sido sencillo obtener oficialmente esta información en la UNR, pero existen constancias en las que figura la firma del jefe del área de "Resguardo patrimonial", donde Jésica está contratada desde hace al menos cuatro años. El trámite que la benefició también habría sido refrendado por el secretario general de la UNR, Mariano Balla.

Cuando un mes y medio atrás se detectó esta irregularidad, el procedimiento cambió de forma. La autorización corrió exclusivamente por cuenta del jefe del área, pero sin que ningún funcionario político lo avale. No se pudo confirmar que se haya suspendido el pago, pero es posible que eso ocurra, así como el cese de la contratación que venía siendo renovada repetidamente.

Indignación

"¿Cómo es que siendo responsable de hechos probados de narcotráfico, hace dos años siga cobrando en la Universidad?", se preguntan algunos empleados que accedieron a las planillas oficiales en las que aparecen las firmas que autorizan la prestación de servicios.

"¡No se puede creer que los presos cobren sueldos del Estado!", braman con cruda simplificación en el seno de la UNR. "No es posible trabajar desde la prisión", se quejan.

Jésica Lloan no pertenece a la planta permanente de empleados de la UNR, sino que es empleada contratada. Tiene un contrato que se conoce como 080, temporario, pero que se viene renovando anualmente desde hace al menos cuatro años.

Para llegar a formar parte del plantel de la Universidad no tuvo que rendir ningún examen. Fue contratada por el responsable de un área de la UNR que desde los tiempos del ex rector interventor, Humberto Riccomi, durante los años de la dictadura, viene siendo cuestionada, aunque sigue activa. Tiene un nombre que define sus funciones, "Resguardo patrimonial", que reemplaza al rótulo más popular con el que se la conoce desde siempre: "custodios o seguridad".

Esa área estuvo a cargo de una persona de directa confianza de Riccomi, al que le adjudicaron antecedentes complicados. Al morir, también insólitamente ese puesto lo heredó su hijo, Carlos Vasquez, que es quien hoy está al frente del sector y autorizó en primera instancia las prestaciones de la pareja de uno de los líderes narcos, a pesar de su condición de detenida.

En otros tiempos, la UNR contrató servicios privados de vigilancia en diferentes empresas de seguridad, pero poco a poco fueron desafectados. Hoy aseguran que en el plantel que forma parte de esa dependencia de seguridad (casi 200 empleados), casi la mitad no califica para ningún certamen internacional.

Quien controla ese área y cómo se manejan las contrataciones, será tema de otra polémica.

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