La ciudad

En Tablada los pibes cambian destinos de la mano del deporte

Se sumaron a una experiencia de levantamiento de pesas en el club y cuatro chicos salieron campeones en los Juegos Evita

Domingo 29 de Octubre de 2017

Hay historias que muestran cómo la voluntad de un idealista, el esfuerzo compartido y el trabajo silencioso de mucha gente pueden torcer realidades adversas. Esta es una de esas. Se trata de la coronación de campeones en levantamiento de pesas de un grupo de chicos de barrio Tablada en los Juegos Evita 2017, en los que Santa Fe participó con 710 deportistas. "Queríamos que ellos pudieran ver otra realidad de la vida, no sólo las cosas malas. Cuando llegamos al barrio nos decían que los chicos estaban sin contención todo el día en la calle", aseguró una de las profes. Hoy, los pibes están orgullosos y el club se llena de chicos que siguen sus pasos. Una buena, en un territorio que llegó a las crónicas periodísticas de la mano de la violencia.

Practican en el club Porvenir y en los últimos meses las mejoras del Plan Abre facilitaron su entrenamiento. El barrio no es ajeno a la experiencia de inclusión que ya sumó 25 entusiastas "sub 15", como se definen, satisfechos de tener cuatro integrantes campeones.

Los Juegos se realizaron entre el 8 y el 14 de octubre en Mar del Plata, y además del éxito de los pequeños campeones de la zona Sur, que compitieron con 150 atletas del todo el país en levantamiento, la provincia logró más de 80 medallas entre oro, plata y bronce. Allí todo fue alegría y responsabilidad, además por supuesto del mar, los lobos marinos, anécdotas divertidas y sobre todo la amistad, según relataron.

Néstor Arduino, Facundo Ortiz, Lautaro Ruiz y Celeste Pintos fueron los encargados de dejar bien parado al grupo de Tablada en la competencia nacional y su entrenador, Diego Massin, no puede ocultar el orgullo. "Comenzaron a practicar pesas hace algunos meses y ya participamos de viajes, torneos e integraron la selección santafesina para competir en los Juegos Evita. Una experiencia totalmente nueva para ellos", explicó.

Cuando la charla comienza en el gimnasio de Virasoro 248 bis, el grupo trae la copa para presidir el relato y dimensionar lo que acaban de vivir. Es media tarde, el sol hace brillar el verde lindero y hay una atmósfera de primavera, con pájaros incluidos. Arranca el mate y queda claro que el levantamiento olímpico además de los enviones técnicos, mueve vínculos.

Pesas e inclusión

El levantamiento olímpico de pesas es un deporte individual, donde con arranque y envión se establecen marcas, de acuerdo al peso corporal. La actividad es una de las disciplinas que promueve la Escuela de Iniciación Deportiva, un Programa de la Secretaría de Desarrollo Social de la Nación, que en territorio coordina la provincia.

"Se trata de una actividad libre y gratuita, Massin llevó la escuela al club, una de las 105 que hay a nivel provincial y la abrió al barrio", explican desde la Secretaría de Deportes de Santa Fe. Y dicen que con el Plan Abre se logró el piso del gimnasio y están en ejecución baños y vestuarios. Un titular hablaría de sinergia. En el barrio se traduce en más miradas que palabras, palmadas de festejo y un incipiente, pero innegable cambio de hábitos. Esto último, casi el objetivo de máxima de los profesores a cargo.

Massin llegó con su familia al barrio en febrero pasado, puso en marcha la actividad y tuvo la respuesta esperada. A las dos semanas el grupo tenía 20 chicos. "El objetivo es la parte humana, darles contención y actividades que no tienen, lo hago desde el deporte porque es en lo que me formé y me gusta", explica. En la tarea participa su esposa Lorena, profesora de Educación Física, y los padres que se sienten convocados.

"Incluir, educar, contener y si salimos campeones, íbamos a estar más contentos", enumera Massin. Y abunda sobre lo que significa poner al alcance de los chicos que no tienen muchas opciones la oportunidad de plantearse un objetivo y trabajar para lograrlo, sentir que pudieron hacerlo, conocer sus propias capacidades para realizarlo.

"Estamos seguros de que el deporte tiende un puente sólido para lograr esto, darte muchas herramientas para que se desenvuelvan en la vida, todo esto se hace en el día a día", enfatiza Massin.

Para Lorena, hay una convicción fundante. "Que ellos puedan ver otra realidad de la vida, no sólo las cosas malas, cuando llegamos al barrio nos decían que los chicos estaban sin contención todo el día en la calle", recordó.

Cambio de hábitos

"Costó al principio contenerlos, no estaban acostumbrados a los hábitos, había peleas e insultos, ahora llegan a horario, se respetan, no hay más insultos, la gente dice que ya no se los ve haciendo cosas que no corresponde, y la verdad eso nos colma, era nuestro objetivo que ellos vieran que había otra forma de relacionarse", explica Lorena.

Algo de esa certeza estuvo en el recibimiento que les hicieron al llegar de Mar del Plata con la copa de campeones. "Los esperamos con chizitos, papitas y gaseosas para festejar", cuentan los familiares. La comisión del club también les prometió pasar a saludarlos. Las piezas van articulando.

Por ejemplo, sumar el convenio con el Centro de Salud para que les realicen a todos los chicos que participan una ficha médica, con actualización de vacunas y seguimiento de su nutrición y desarrollo. Unas prolijas carpetas amarillas con los nombres de cada uno, dan cuenta de la preocupación que también incluye seguimiento escolar.

Piensan seguir sumando, a pulmón, como hasta ahora, como la leche, galletitas y cereales que aportan los vecinos y el Centro de Salud, para acostumbrarlos a que desayune el grupo que viene por la mañana. Para financiar los viajes hacen pollos y empanadas.

Y así, a pulmón, con el apoyo del Estado donde tiene que estar, estos chicos ahora confían en sus capacidades. Y vaya si las tienen. La copa engalana en club en uno de los barrios donde los estigmas florecen, pero la voluntad empieza a dejarlos atrás.

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