Pandemia

En Esperanza trabajan en el desarrollo de la vacuna Sputnik Vida

En esa localidad santafesina, a 200 km de Rosario, está el único laboratorio del país con acreditación internacional para evaluar fármacos

Miércoles 23 de Junio de 2021

A 200 kilómetros de Rosario, al norte de la capital provincial, un equipo de investigadores de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) hace su aporte para el desarrollo de uno de los principales objetivos de la ciencia en el marco de la pandemia por el coronavirus: la fabricación de la vacuna nacional Sputnik Vida. Sus tareas cotidianas se desarrollan en el Centro de Medicina Comparada (CMC), un espacio de más de 500 metros cuadrados con ocho laboratorios, que pertenece a la UNL y al Conicet, donde desde hace más de un mes se llevan adelante pruebas de validación de la vacuna que se fabrica en el país, a través del convenio entre el Fondo Ruso de Inversión Directa (Rdif) y laboratorio nacional Richmond.

Así y todo, para quienes están al frente del trabajo “es cosa de todos los días”. Así lo asegura, Hugo Ortega, vicedecano de la facultad, quien está a cargo del centro de investigaciones. Es que el CMC tiene más de 25 años de trabajo en investigaciones preclínicas y en desarrollo de medicamentos. Es el único en el país con acreditaciones internacionales para evaluar fármacos, y elabora al año más de 150 protocolos de supervisión. De hecho, sus investigadores son parte de otros tres desarrollos de vacunas, dentro y fuera del país.

Lograr la fabricación de la vacuna en el país representa uno de los desafíos más importantes frente al Covid-19 y se suma a un amplio mapa de trabajos en torno a las vacunas que se realizan en la provincia, a través de siete proyectos de investigación de la UNL, la Universidad Nacional de Rosario (UNR), el Centro Unico de Donación Ablación e Implante de Organos (Cudaio), y el Ministerio de Salud provincial, así como los hospitales Centenario y Provincial, en Rosario.

El Centro de Medicina Comparada pertenece a la Facultad de Veterinaria y lleva más de dos décadas desarrollando investigaciones para mejorar la salud animal y humana, a través del desarrollo de modelos experimentales y estudios biológicos de alta complejidad que son necesarios para el perfeccionamiento de productos y procedimientos biomédicos.

Llegamos a ser parte del desarrollo de la vacuna porque tenemos más de 25 años de investigación preclínica y en desarrollo de medicamentos”, dice con orgullo el vicedecano de Veterinaria, y destaca que el CMC es “el único centro en todo el país que cuenta con las acreditaciones necesarias a nivel nacional e internacional para evaluar fármacos”.

Eso significa, “trabajar en el diseño y ejecución de las estrategias de ensayos preclínicos regulatorios para armonizar, no solo los requerimientos de organismos como la ANMAT, sino también de otras agencias regulatorias nacionales e internacionales”.

Ese es lo que hacen a diario. “Este tipo de pedidos, como el de Richmond, entran todos los días. De hecho, llevamos años trabajando con este laboratorio”, puntualizó Ortega, y lo puso en números al decir que anualmente el CMC elabora más de 150 protocolos de evaluación de medicamentos. Quizá por eso, en su opinión, “lo que cambió con la pandemia de coronavirus no es lo que hacemos, sino que ahora empiezan a saber lo que hacemos”.

Validar la vacuna argentina

El trabajo específico que por estos días, y desde hace algo más de un mes, llevan adelante en torno a la producción nacional de la vacuna Sputnik “es llevar adelante parte de la validación”, indicó el vicedecano y detalló: “En otros términos, es demostrar que esta vacuna tiene la misma capacidad de generar los anticuerpos que genera la vacuna producida en Rusia”.

Eso no tiene que ver con efectividad, que según indicó es algo que se estudia en las fases clínicas subsiguientes, sino “con mostrar que produce anticuerpos igual que el original”.

Sin embargo, éste no es el único desarrollo de vacunas sobre el que el centro está participando. “Hay otros proyectos dentro y fuera del país de los que también somos parte”, resaltó Ortega, e incluso señaló que se trata de desafíos “más complejos” porque son vacunas que están en una etapa previa de su desarrollo, y no ya aplicándose como es el caso de la Sputnik.

Algunos de esos desarrollos, los impulsan junto a la Fundación Instituto Leloir y el Conicet, cuyos resultados ya indujeron una respuesta inmune muy potente en laboratorio y que ahora, a partir de un acuerdo con la compañía biotecnológica Vaxinz (Estados Unidos), se busca escalar la producción y desarrollar ensayos clínicos.

Además, participan con de la estrategia de ensayos preclínicos para la vacuna desarrollada en la Universidad de San Martín (Unsam) y colaboran con Universidad Federal de Rio de Janeiro (Brasil), en los estudios preclínicos de otra vacuna contra el coronavirus.

“Son investigaciones que están en diferentes etapas y en estos casos, desde el centro, trabajamos directamente en el desarrollo de la seguridad de esas vacunas. Hacemos las pruebas regulatorias que piden las agencias como Anmat previamente a que sean utilizadas en humanos”, apuntó.

Más de 60 investigadores

El CMC está integrado por un equipo con más de 60 investigadores de diferentes disciplinas, que brindan soporte tecnológico y contribuyen, más allá de la pandemia por el coronavirus, a la realización de ensayos para más de 50 grupos de investigación de 11 provincias del país y también desarrollos del exterior, como Brasil, Chile, Uruguay y España, entre otros.

Los aportes en esta etapa de pandemia fueron múltiples. Previo al mes de marzo de 2020, había participado activamente del desarrollo de la empresa Inmunova SA, en los estudios preclínicos para un tratamiento innovador para el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH), un paso que fue determinante y sirvió de base para la aprobación de las fases clínicas del suero equino hiperinmune anti-Covid-19, que fue el primer tratamiento desarrollado íntegramente en Argentina, para poder hacerle frente a la pandemia.

Y, en plena emergencia, según detalló el vicedecano, “en muy poco tiempo se armó un protocolo para poder determinar la eficacia del Ciclador Automático para Resucitador, a pedido de Inbio SA y de las autoridades sanitarias de la provincia de Santa Fe, para poder aumentar la cantidad de respiradores disponibles, y un equipo fue aprobado por la Anmat, en parte en base a los informes que emitimos”.

Si bien las vacunas son importantes, ser parte del desarrollo de medicamentos y tratamientos que salvan vidas “es cosa de todos los días”, como afirmó Ortega.

“De esta manera, ahora se empieza a visibilizar un trabajo que lleva muchos años, hicimos las evaluaciones preclínicas correspondiente para el SUH, que lograron salvar la vida de miles de personas, así como de medicamentos oncológicos que pueden no haber sido noticia a través de los medios de comunicación, pero que fueron realmente vitales para las personas que más tarde los recibieron”, se encargó de subrayar.

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