Un proyecto original y disruptivo aterrizará en la ciudad en marzo. Se trata de Mala Sangre, un proyecto de teatro comunitario creado por el español David Teixidó, del Colectivo SINR, que apunta a la participación de quienes conviven con VIH positivo. El taller pretende convertir el estigma y el secreto en relato a través de la puesta en escena y la construcción colectiva. La actividad es promovida por el Festival de Artes Escénicas de Rosario (Faer) y el Centro Cultural Parque España (CCPE) y acompañan Ministerio de Cultura de Santa Fe y AHF Argentina
El taller de Teixidó durará una semana, comenzará este 3 de marzo y terminará el 9, con una puesta en escena de lo construido durante esos días en el Teatro del CCPE. La originalidad del proyecto reside en que están invitados a participar personas con VIH positivo pero también parientes, amigos, parejas que convivan con alguien portador del virus. La idea es poder encontrarse en un espacio seguro, compartir vivencias y construir un relato que se sume al material artístico que propone Teixidó para poder mostrarlo a un público general al final de la residencia.
“El VIH normalmente se vive en secreto pero vimos la potencialidad de convertir el secreto en relato, de experimentarlo de forma colectiva. El objetivo de la actividad es que el VIH se deje de vivir de manera privada, secreta, para vivirlo en lo colectivo, lo político y también en lo escénico”, relata el actor David Teixidó en diálogo con La Capital.
Mala Sangre es el segundo espectáculo dirigido por el artista español. Construirlo fue un proceso arduo, de vaivenes, marchas y retrocesos hasta que, finalmente, le encontró la vuelta. "Yo tenía ganas de salir del armario del VIH y quería hacerlo a través del teatro, pero me di cuenta que era inconsistente el deseo creativo. Hasta que empecé a trabajarlo en comunidad. Me empecé a entrevistar con personas VIH positivas y ahí me enamoré del proyecto. No tenía sentido para mí hacerlo autobiográfico, pero sí tenía mucho sentido hacer un proyecto de teatro comunitario”, recuerda el actor.
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En el transcurso de los días que dura el taller, se mezclan los relatos de las personas que participan con materiales de Teixidó, de texto y danza. “Yo bailaba flamenco pero cuando me diagnosticaron entré en shock y decidí dejarlo. Tuve abandonada la danza hasta que hará unos dos, tres años la recuperé. Por eso, para mi es muy pertinente bailar flamenco en este espectáculo. Fue una de las cosas que yo tuve que dejar en mi fase de recuperación emocional. A nivel salud, nunca fue un problema el VIH pero sí a nivel autoestima, salud emocional, shock, depresión”
El artista español considera que el gran reto es "seguir conmoviendo". En este sentido, considera que las historias del VIH tienen una parte humana que se explica muy poco. "Se tienen en segundo plano las historias personales, el shock, la dureza, la desinformación, el miedo, el estigma. Es un poco sacar a flote todo eso y que sea un proceso de empoderamiento para quienes participen", sostiene el actor y director de Mala Sangre. Además, remarca que aseguran la participación de aquellas personas que quieran mantener el anonimato. "Es un reto mantener la privacidad de los concursantes que así lo deseen. Pero el teatro tiene muchas herramientas para esto: el teatro de objetos de sombras, la máscara, el audiovisual, la sustitución", sostiene Teixidó.
"Las personas que han participado se han llevado una muy buena vivencia. Fueron procesos muy mágicos, muy emotivos. Me consta que hay algunas personas que han empezado a vivirlo de otra manera después de haber pasado por el proyecto. Me llena de orgullo", afirma. Además, muchas veces el público también se encuentra con una experiencia que los moviliza y hace ver el VIH desde otro punto de vista. "Una vez hice una función de mala sangre en una zona rural de Cataluña y vino gente que el VIH le pillaba muy lejos. Se quedaron locos. Eran cosas que nunca se habían planteado. Recuerdo una señora que me dijo que pensaba que el virus ya no era tan importante porque como ahora no se muere nadie. Quedó muy impactada con los golpes emocionales, con el miedo, con el estigma, con el secreto", rememora David.
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El proceso artístico comunitario a cargo de Teixidó forma parte de la 1º Residencia Artística del Faer, una nueva actividad organizada desde el espacio para trabajar con comunidades específicas. “Tenemos proyectadas tres residencias. La primera es en marzo con David: un proceso de teatro participativo para quienes experimentan de cerca la realidad de vivir con VIH. A mitad de año queremos hacer otra residencia con un artista chileno, Francisco Media Donoso, que trabaja con personas de la tercera edad. Por último, haremos una residencia sobre primera infancia”, relata la directora del Faer, Mayra Sánchez.
“Las residencias están proyectadas para trabajar con público específico, que tengan un impacto concreto en la comunidad. La propuesta de David nos pareció conmovedora: generar una transformación sobre un tema específico para desarticular la idea de estigma, vergüenza, tabú que circula en torno al virus y poder transformar eso en algo artístico, vital, que pueda generar nuevas narrativas”, concluye Sánchez.