La muestra viajó unas 4 horas, pero sus piezas evocan mucha más distancia: millones de años antes de la era cristiana. Territorio de Gigantes es el nombre de la exposición que este miércoles comenzó a montarse en el Museo de Ciencias Naturales Ángel Gallardo (Moreno y Santa Fe) y que inaugurará el próximo martes, sobre el inicio de las vacaciones de invierno. Se trata de una serie de reconstrucciones tamaño natural de fósiles de la fauna encontrada en Sudamérica. Copias realizadas por biólogos y artistas con la idea de divulgar los resultados de la investigación paleontólogica en Argentina y reflexionar sobre las formas de vida y los procesos ambientales, tanto antiguos como actuales.
Más allá de la espectacularidad de las piezas que los integrantes del museo itinerante Paleorama, de Don Torcuato (provincia de Buenos Aires), y los trabajadores del Gallardo comenzaron a desplegar y a montar en la sala Rodolfo Walsh, en el primer piso del museo, la exposición llega con varias buenas noticias: es la primera que se realiza desde que en noviembre pasado las filtraciones obligaron a suspender las visitas del público y la actividad coincide con los 20 años del voraz incendio que terminó con el 80 por ciento de la colección, los laboratorios y casi la totalidad de la biblioteca especializada en ciencias naturales de la entidad.
"Desde entonces, la mirada del museo cambió", afirma Belén Molinengo, educadora e investigadora del Gallardo, y destaca la propuesta de las muestras que buscan dar cuenta de los actuales "conflictos socioambientales" e invitan a "problematizar la realidad que acontece", a la vez que discuten el modelo científico tradicional y lo ponen en diálogo "con otros saberes y otras maneras de ser y estar en el mundo".
Así planteada, la exposición Territorio de Gigantes es una invitación a asomarse a la vida prehistórica, pero también a preguntarse sobre las teorías que explican la extinción de los dinosaurios. "Lo que buscamos es difundir los aportes de los hallazgos de la ciencia argentina y contar la historia que se vivió en esta zona, porque, si bien no se encontraron restos de dinosaurios, no caben dudas de que existieron pero el movimiento de placas tectónicas los sepultó cientos de metros bajo tierra", explica Jorge Martí, ex taxidermista y jefe de paleontología del Gallardo.
La exposición cuenta con copias y reconstrucciones de fósiles de la fauna prehistórica encontrada en Sudamérica, acompañadas de esculturas de reconstrucciones en vida, murales e ilustraciones del paisaje del país de hace millones de años, así como materiales audiovisuales que acompañan las presentaciones. El conjunto, señala el texto de presentación de la muestra, propone "un viaje en el tiempo para descubrir, a través de contenido científico, la vida prehistórica de diferentes épocas".
Pero la oferta del museo para estas vacaciones no termina allí. Además de la exposición dedicada a los dinosaurios argentinos, en la planta baja del museo se habilitarán otras tres muestras. "Relatos, crímenes, territorios y gigantes" es una muestra que tiene como eje central el ser humano y su ambiente, desde sus orígenes hasta la actualidad. "Historias en un pozo" plantea la reconstrucción del trabajo arqueológico desarrollado a partir de un hallazgo en el edificio de la actual sede de gobierno de Santa Fe, donde funciona el museo. Y, finalmente, "Memoria húmeda" muestra el trabajo de investigación a partir del hallazgo de una vertebra de ballena mineralizada en las costas de Villa Gobernador Gálvez durante la bajante extrema del Paraná.
Instrucciones para armar un dinosaurio
La reconstrucción de los esqueletos de los grandes dinosaurios sudamericanos que se exhibirán en el Gallardo es resultado de un trabajo que reúne a científicos y artistas, quienes producen piezas que condensan detallados conocimientos científicos del campo de la paleontología, las artes plásticas y el patrimonio cultural de la región.
En 1992 ese colectivo fundó un museo de paleontología itinerante con el objetivo de divulgar los resultados de la investigación en Argentina y generar reflexiones acerca de las formas de vida y los procesos ambientales.
A partir de hallazgos paleontológicos realizados en el sur del país, la muestra abarca el período mesozoico (unos 260 a 60 millones de años AC), la llamada era de los dinosaurios. "En la Patagonia existen yacimientos importantísimos para estudiar esta era", explica Virginia Gómez Álvarez, una de las integrantes de Paleorama, mientras manipula las garras de un Mapusaurus, un pariente lejano de los Tiranosaurios Rex, de unos 13 metros de largo, llamado a convertirse en la gran atracción de la muestra.
La bióloga explica el proceso que hay detrás de cada una de las piezas de la colección de Paleorama. "Generalmente los restos de dinosaurios no se encuentran completos, sino que recurrimos a estudios complementarios para reconstruir al animal. Nosotros trabajamos sobre esto para construir los moldes y hacer estas reproducciones en materiales livianos, resistentes y, sobre todo, que nos permiten sacarlos de los muesos", señala.
Tanto los esqueletos del Mapusaurus, como un Carnotaurus y un Amargasaurus están reconstruidos en poliuretano expandido y resina, y pintados de forma tan fidedigna que la diferencia se siente apenas al tacto. La muestra se completa con la reconstrucción de escenas posibles de la vida de los dinosaurios, tal como la ciencia los considera hoy en día.
Las muestras estarán habilitadas desde el próximo martes. Durante las vacaciones de invierno, el museo abrirá al público de martes a viernes, de 10 a 19, y los sábados y domingos de 14 a 19. Para participar de las actividades no hay que inscribirse previamente. Los recorridos se realizan por orden de llegada. El ingreso a la muestra tiene un bono contribución.