El Colegio de Psicólogos de Rosario decidió suspender la matrícula al psicólogo acusado de abuso sexual con acceso carnal en perjuicio de una paciente de 29 años el pasado 2 de julio. Además, el directorio de dicha institución creó un Registro de Acusados contra la Integridad Sexual y delitos contra Derechos Humanos para evitar que ese o esa profesional intente rematricularse a través de un mero trámite como ocurría hasta entonces. Con esta nueva normativa, será el directorio quien decida o no si el profesional está en condiciones de ejercer nuevamente la profesión bajo el aval del Colegio. Esta misma enmienda incluye a la denuncia que recayó sobre Enrique Barés, acusado de abuso sexual en perjuicio de tres niñas entrerrianas.
La resolución fue aprobada a última hora de este viernes tras un debate realizado en una audiencia extraordinaria, a partir de la notificación recibida por la Fiscalía, luego de que el pasado 7 de julio la fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual, Carla Cerliani, imputara al psicólogo J. L. F, de 37 años, de “abuso sexual con acceso carnal cometido en calidad de autor y consumado”.
Por ese hecho, el profesional purga prisión preventiva de 60 días. Sin embargo, a poco de quedar detenido, el imputado tuvo que ser derivado a una clínica psiquiátrica tras amenazar con autoflagelarse ante el hecho de ir preso. Por tal motivo, fue derivado al Centro Regional de Salud Agudo Avila, donde permaneció en custodia hasta que luego fue derivado a una clínica privada, de acuerdo a lo que pudo saber La Capital, mientras la causa avanza su curso al igual que el resultado de las pericias pertinentes respecto al estado de su salud mental.
“Recibimos una notificación de Fiscalía en la que se transmitía la acusación por la cual se lo está procesando a este profesional. Y a partir del delito que se lo acusa, pedimos asesoramiento al representante legal del Colegio y luego procedimos a la suspensión de la matrícula”, confirmó la directora general del Colegio de Psicólogos de la segunda circunscripción (Rosario), Sandra Bonfanti a La Capital.
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En esta misma reunión pública, Bonfanti propuso la creación de un Registro de Acusados de Delitos contra la Integridad Sexual y Derechos Humanos, que consiste en la apertura de un expediente para todo aquel o aquella profesional que haya pasado por una situación que vulnere la integridad de cualquier paciente/analizante. A partir de la aprobación del mismo, “en el caso de que un profesional se quiera matricular, tendrá que pasar por un expediente de alerta para que en el caso que quiera matricularse, el directorio deberá aprobar si le da o no la alta de la matrícula”.
“Dado que los estatutos del Colegio no lo estaban contemplando, cualquier profesional, pasado el tiempo, podía volver a ejercer mediante un mero trámite administrativo, pero con este nuevo reglamento todo será diferente y acorde a los tiempos que corren y gracias a la lucha que lleva el colectivo feminista”, resaltó para agregar: “Hoy nos encontramos con una seguidilla de casos que son producto de cómo se ha avanzado en estas cuestiones”.
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El Centro Regional de Salud Agudo Avila, donde estuvo internado el psicólogo imputado de abuso sexual.
En eso puso de ejemplo el caso del psicólogo y exprofesor Enrique Barés, quien tenía la matrícula suspendida por morosidad desde hace 19 años, pero no por delitos contra la integridad sexual.
“Además, pedimos a la Fiscalía que nos notifique cuando exista sentencia firme porque tenemos que entender que son inocentes hasta que se demuestre lo contrario, más allá de que en este caso (J. L. F.) hay pruebas concretas”, apuntó.
El caso del psicólogo J. L. F.
J. L. F., de 37 años, está acusado de haber abusado sexualmente de la paciente, a quien atendía desde hace 9 meses en su consultorio ubicado en una planta alta de Tucumán al 2600, de acuerdo a la información suministrada por la Fiscalía.
Conforme a la denuncia, la víctima llegó al consultorio el viernes 2 de julio, pasadas las 16, donde el imputado la recibió junto a otra paciente, una mujer de 60 años. De acuerdo a lo que pudo saber este diario, les dijo que iba a ser "una sesión distinta y que no sabía si iba a seguir trabajando como psicólogo".
Entonces empezó a hablar de cuestiones íntimas de la mujer mayor y de numerología, hasta que la señora decidió abandonar la sesión. Luego, una vez que se quedó solo con la víctima, le dijo que era "una esponja, que era inteligente y le propuso ver un video referido a la numerología y reencarnación, pero para ello le pidió que lo acompañara a la pieza, donde tenía el televisor".
Ella decidió acompañarlo, se sentó y el imputado se fue a la cocina. Sin embargo, desde Fiscalía indicaron que cuando regresó a la habitación, la situación ya no era la misma: el psicólogo tenía puesta una bata y llevaba una copa de vino, y le dijo a su paciente que estaba muy ansiosa y le dio una pastilla. La mujer dijo que a partir de ese momento comenzó a ver todo borroso y se adormeció.
Cuando se despertó, el profesional estaba abusando de ella y pese a que quiso sacárselo de encima, recibió a cambio golpes en la cabeza. Al día siguiente, la víctima se despertó y le dijo que se tenía que ir, pero el imputado le dijo que no, que debía desayunar con él hasta que alrededor de las 11 logró escapar a partir de un llamado que realizó su empleador para que se presente en el trabajo.
Tras realizar la denuncia correspondiente, la fiscal Carla Cerliani, de la Unidad de Delitos contra la Integridad Sexual, imputó al psicólogo los hechos consumados durante los días viernes 2 y sábado 3 de julio en el consultorio: abuso sexual con acceso carnal cometido en calidad de autor y consumado.
Por tal delito, la jueza de Garantías Paula Alvarez aceptó la imputación el pasado 7 de julio y le dictó prisión preventiva efectiva por 60 días y determinó que sea examinado por médicos psiquiatras, quienes resolvieron que permanezca internado en el Agudo Avila ya que amenazó con realizarse heridas cortopunzantes mientras estaba detenido de manera preventiva. Sin embargo, de acuerdo a lo que pudo saber La Capital, el profesional en cuestión fue trasladado hacia otra clínica de la ciudad, donde continúa en la misma situación y a la espera del resultado de las pericias psiquiátricas para establecer si está en condiciones de ser juzgado.