Newell's

El barbijo, un accesorio vital que llegó para quedarse

Camila García Cupé tiene un local de venta de indumentaria y un taller donde confecciona uniformes para profesionales de la salud. Con la cuarentena tuvo que cerrar su local, pero no se alejó de las máquinas de coser.

Miércoles 06 de Mayo de 2020

Camila García Cupé tiene un local de venta de indumentaria y un taller donde confecciona uniformes para profesionales de la salud. Con la cuarentena tuvo que cerrar su local, pero no se alejó de las máquinas de coser. Empezó a confeccionar barbijos para sus clientes, primero médicos y enfermeras, y después respondiendo a los pedidos que empezaron a llegar de amigos y conocidos. "Es un elemento de protección, que ahora está a la moda", señala mientras repasa la variedad de diseños que salieron de su taller: desde barbijos futboleros hasta con lentejuelas. Todo por explorar.

"Con los barbijos arranqué por una cuestión de necesidad. Cuando empezaron a escasear en las clínicas y sanatorios, nos animamos a fabricarlos con la misma tela que hacemos los ambos para los médicos. Usar tapabocas es muy incómodo y si encima te aprieta demasiado o te tira las orejas para adelante, estamos en problemas", asegura.

Por eso, tuvieron que varias veces cambiar moldes y mejorar el modelo, hacerlo más alto o más largo, para que resulte más confortable. Después empezaron a llegar los "pedidos especiales": barbijos negros para pintarles bigotes de gato en blanco, o blancos para pintarles bigotes negros, muchos con los colores de NOB y Central. "Eso es lo que viene, conseguir telas que sean las adecuadas y además tengan diseño o que se puedan pintar a mano, estampar o poner lentejuelas. Hay muchos pedidos para niños y adolescentes, sobre todo esperando que se puedan habilitar salidas recreativas".

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