La ciudad

El 40 por ciento de los taxistas del turno noche perdió su trabajo

Las desvinculaciones de los choferes a causa de la pandemia reducen el alcance del servicio público nocturno. También hay falencias los fines de semana porque un tercio de la flota de autos quedó con un solo conductor.

Sábado 27 de Febrero de 2021

A poco de que se cumpla un año de pandemia, el tráfico vehicular aumenta porque se flexibilizan las restricciones de circulación y se habilitan nuevas actividades sociales. Sin embargo la movilidad durante la noche rosarina permanece “en su mínima expresión” según el secretario general del sindicato de peones de taxi, Horacio Yannotti, quien reveló la pérdida de un 40 por ciento de los puestos nocturnos, con la consiguiente afectación del servicio público. A su vez, el 30 por ciento de la flota de autos (un tercio de los cuatro mil autorizados) “quedó con un solo chofer trabajando”, lo que provoca “falencias en el turno noche y en los servicios del fin de semana”, dijo el síndico de la Cámara que nuclea a los titulares de las licencias, Marcelo Díaz.

Empleados y patrones cifran sus esperanzas en la ampliación de la nocturnidad que empezó a regir por estos días -la provincia extendió el horario de apertura de los locales gastronómicos de lunes a viernes hasta la 1.30 y los fines de semana y víspera de feriados hasta las 2.30-, además de algunos espectáculos y eventos que paulatinamente comienzan a funcionar en la ciudad. Las prohibiciones de circulación todavía vigentes durante la madrugada y la ola de hechos de violencia colaboran para reducir los movimientos de la población: esto achica el mercado laboral de los taxistas y sobre todo pone en jaque a los rosarinos que carecen de vehículo propio y necesitan desplazarse.

“Después de las 12 no queda nadie en la calle, por eso nosotros insistimos con la implementación del tabique divisorio entre chofer y pasajeros, algo muy oportuno en tiempos de pandemia e inseguridad”, analizó Yannotti, quien confirmó el ingreso a la organización sindical de una importante cantidad de desvinculaciones de trabajadores del turno noche en el último año, a causa de la baja en la demanda y a pesar de la obligatoriedad del servicio.

“Se bajaron muchos conductores del mercado, primero los mayores de 60 años y luego quienes trabajaban de noche porque cerraron los bares, los boliches, la terminal, el casino”, siguió Díaz, de Catiltar, recordando los momentos más severos de la cuarentena. “Estamos reuniéndonos con la Municipalidad porque queremos generar más puestos, pero lo que se ve hoy es que un mismo chofer está más horas arriba del auto, trabajando unas 12 horas, a full”, contó el dirigente, quien planteó costos “muy altos” a la hora de anotar un nuevo conductor.

Durante el día, el panorama es más auspicioso, si bien aún no alcanzó los niveles de la llamada normalidad pre-Covid. “Hay aumento del tráfico pero no congestión como en otras épocas porque cambiaron los hábitos; ahora mucha gente se comunica, se reúne y hasta hace negocios gracias a la tecnología”, observó Yannotti. Como contrapartida de esta merma de viajes, ocurre que una buena cantidad de pasajeros se siente más segura adentro de un taxi o de un remís que arriba de una unidad del transporte urbano por una cuestión de menor exposición al virus.

La calle, describe Yannotti, se llenó de bicicletas, mientras que “la gente se bajó del colectivo” y hay pocos autos particulares, probablemente por el alto valor del precio de la nafta. Sí se ven camionetas y utilitarios, agregó el hombre que se define como “tachero viejo” porque hace 25 años observa la ciudad desde atrás del volante.

“Desde la tardecita hay más traslados a la zona de Pichincha y avenida Pellegrini, también lo del anfiteatro (en el Parque Urquiza) ayuda porque va mucho público a ver los espectáculos y salen viajes”, terció Díaz, quien reconoció que estos pasajeros son mayormente jóvenes de clase media. Algunos incluso tienen auto pero les resulta más práctico y barato moverse en taxi para no pagarles abultadas sumas a los cuidacoches o trapitos, confió.

La readecuación del sistema de transporte público desde fines de enero, el temor a los contagios de Covid y los rosarinos que no se fueron de vacaciones -pero optaron por trasladarse a clubes, piletas, playas y zona de islas- le dieron un poco de aire al sector este verano, añadió el representante de Catiltar. De hecho, el sistema Movi Taxi -controlado por la Municipalidad- arrojó una estadística de 60 mil viajes mensuales, aun con aumento de la tarifa en diciembre. Un hecho inusual, concluyó Díaz.

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