La muerte de un hombre de 42 años causada por fiebre hemorrágica argentina, ocurrida el primer día del año en un sanatorio del centro rosarino, puso en agenda la importancia de la vacunación que permite minimizar las complicaciones que puede causar esta enfermedad que es endémica en el sur de Santa Fe.
Ante la conmoción que causó la noticia en la ciudad se notó este miércoles una mayor demanda de información y asistencia de personas que directamente fueron en busca de la vacuna, en distintos centros de salud.
En Rosario puede aplicarse en los efectores públicos que dependen de salud municipal y en los hospitales Alberdi, Carrasco, Roque Sáenz Peña, Vilela y Policlínico San Martín. En el Cemar no se vacuna.
También se consigue en los centros de atención primaria de la salud y los hospitales que dependen de Salud provincial.
Se recomienda consultar previamente ya que hay centros en los que es necesario coordinar hora y día para la inoculación, y otros en que no. Esto tiene que ver sobre todo con que cada frasco contiene 10 dosis y una vez abierto es conveniente vacunar a 10 personas para no desperdiciar vacunas.
En tanto, el municipio de Funes, localidad en la que vivía el fallecido, decidió de inmediato reforzar la campaña contra la fiebre hemorrágica argentina e informó oficialmente que la vacuna está disponible en los efectores públicos de esa ciudad cercana a Rosario. Se puede concurrir sin turno previo.
La vacuna, denominada Candid #1 forma parte del calendario nacional y es gratuita. Tiene una eficacia del 90% para prevenir complicaciones por el virus transmitido por el ratón maicero.
Se coloca una sola dosis y por única vez. Y está aprobada para personas de entre 15 y 65 años.
En zonas de alto riesgo, como la de Rosario y región, se necesita especialmente que la gente se la coloque.
Tiene algunas contraindicaciones. Por ejemplo, no puede ponerse con otras vacunas (deben pasar cuatro semanas entre esta y cualquier otra).
Las embarazadas y quienes tienen enfermedades inmunológicas no deben colocársela. Ante cualquier duda es importante hablar con los referentes en los vacunatorios.
Puede pasar además que alguien no sepa o no recuerde si ya se vacunó. Para conocer ese dato hay que consultar en el centro de salud de referencia ya que existe un registro provincial.
Santa Fe forma parte de la zona endémica de fiebre hemorrágica argentina (junto al norte de Buenos Aires y La Pampa), también llamada Mal de los Rastrojos, por eso es muy importante que las personas además de vacunarse conozcan los síntomas para concurrir de inmediato al médico. Y que los profesionales sospechen la enfermedad ya que de confirmarse el diagnóstico se puede suministrar plasma de convaleciente, el único tratamiento que puede intentar evitar la muerte.
El plasma se consigue a partir de la donación de personas que contrajeron la enfermedad y se salvaron.
Síntomas
La aparición de cuadros febriles inespecíficos acompañados de dolor de cabeza y decaimiento (a lo que suele sumarse lumbalgia, dolor detrás de los ojos, vómitos y mareos) debe ser tenida en cuenta para una consulta médica inmediata.
La fiebre hemorrágica es una enfermedad viral aguda grave y puede ser letal en el 20% de los casos o dejar secuelas severas. El período de incubación oscila entre una y dos semanas desde que se estuvo en contacto con el virus.
Los contagios suelen producirse en zonas no urbanas donde el ratón (que es el vector) deambula con mayor facilidad. Pero no hace falta estar en el medio del campo o en un sitio muy alejado para contagiarse.
Ingresar a un galpón, recostarse en el pasto, colocarse un tallo, yuyo o grano en la boca, son comportamientos riesgosos ya que el contacto con la orina, materia fecal, sangre o saliva de un animal, aunque los rastros no sean visibles, es lo que provoca la infección.
La fiebre hemorrágica es una enfermedad que se contrae por "respirar" esos vapores o por contacto con la piel lastimada, aunque esa herida sea mínima.
El caso que conmovió en las últimas horas a la ciudad tiene como protagonista a un rosarino de 42 años, padre de hijos pequeños, quien residía en Funes y tenía actividades laborales vinculadas al campo. Había estado en Santiago del Estero pero no se sabe dónde se produjo el contagio.
El 25 de diciembre se internó por un cuadro febril y parámetros de laboratorio que preocuparon a los profesionales. Su estado de salud fue empeorando día a día y a pesar de que se le dieron todas las medidas de soporte frente a las complicaciones severas (respiratorias, renales, entre otras) y se le pudo pasar plasma de convaleciente, falleció el primer día de enero.