El médico clínico es un gran pilar en el sistema de salud. En un contexto donde las subespecialidades son cada vez más, el hecho de contar con la mirada y la asistencia de este profesional que hace las veces de "director técnico" es fundamental. El clínico es quien concentra la información del paciente y lo orienta en prevención y en la búsqueda de un diagnóstico y tratamiento cuando es necesario.
"¿Tenés un buen clínico para recomendarme?" Es una pregunta habitual entre los adultos que valoran y descubren la importancia de esta especialidad en su vida, en particular cuando van pasando los años.
Cada 11 de abril en la Argentina se conmemora el Día Nacional del Médico Clínico. Una especialidad que les exige continuar su formación tres o cuatro años después de recibidos. La mirada y la escucha de manera integral, holística, son las principales herramientas. El clínico no solo pone el foco en el síntoma sino en la historia laboral, familiar, de relaciones para desentrañar qué le pasa realmente a esa persona.
Como decía el doctor Paco Maglio, la medicina debe buscar allí "en lo esencial, que no está a la vista".
El presidente de la Asociación Rosarina de Medicina Interna (AMIR), Domingo Cera, habló con La Capital sobre el rol clave que tienen los clínicos en un contexto tan complejo como el actual donde, según destacó, "la persona llega al consultorio con ansiedad, preocupaciones, insomnio, dolores de cabeza recurrentes, malestar estomacal o intestinal, problemas en la piel y muchas veces no hay una enfermedad sino que son manifestaciones de otras cuestiones que sí, influyen en su salud, pero no se resuelven con una pastilla".
Los desafíos que presenta el médico clínico o médico internista son muchos ya que se trata de acompañar al paciente a lo largo de su vida. La escucha por parte del profesional y el trabajo "en equipo" con el consultante y con colegas de otras especialidades (cuando es necesario) son la clave de un buen resultado que permita mejorar la calidad de vida.
"La formación continua, la actualización es constante en nuestra tarea. Vivimos en tiempos muy dinámicos, las cosas cambiaron mucho, cambió la expectativa de vida, hoy un paciente de 60 años o más tiene muchísimo tiempo por delante, sigue activo, quiere armar nuevos proyectos, y busca tener un buen estado de salud física y anímica para que eso sea posible. Y nosotros estamos para tomar decisiones y hacer recomendaciones en esa misma sintonía. Tener un buen estado de salud depende de la alimentación, la actividad física, bajar los niveles de estrés, tener los controles médicos adecuados (ni de más ni de menos) porque todo eso ayuda a prevenir enfermedades pero si la enfermedad se presenta, también es crucial el cuidado de la persona de manera integral porque de ese modo obtendrá mejores respuestas en el camino que le toque atravesar", dice Cera.
"La esencia del clínico es el abordaje integral, es asistir a un ser humano que trae algo que lo aqueja y que va seguramente más allá de lo orgánico", remarca.
La especialidad "es un posgrado universitario con tres o cuatro años de actividades teórico prácticas con pacientes adultos", señala Cera ya que muchas personas consideran que el médico clínico es aquel que termina la facultad. "Cuando nos recibimos somos médicos, no médicos clínicos", destaca.
En tiempos en los que los recién recibidos eligen especialidades sin tanta carga horaria y mejores remuneraciones (algo que viene ocurriendo en los últimos años en todo el país) la medicina clínica sigue teniendo una buena cantidad de residentes, lo que ocurre, y es un llamado de atención, es que luego terminan "virando" hacia especialidades como la anestesiología, la dermatología y otras que suelen tener mejores condiciones laborales y les permiten, como debe ser, tener más tiempo libre.
"En esto tenemos que trabajar nosotros como entidad (pero desde ya desde los ministerios y secretarías) para que el sistema de salud acompañe y haya un número de profesionales adecuado", señala el médico.
El tiempo que el sistema le dedica a las consultas es otro punto a trabajar. Está diseñado de un modo en el que el médico no puede disponer de una consulta extensa. "Para una buena escucha, para poder atender como corresponde y analizar la historia clínica (que son nuestras herramientas fundamentales) se necesita tiempo y muchas veces no lo tenemos", confía Cera.
"Todos los médicos tenemos como propuesta fundamental el concepto solidario, que constituye el eje de nuestra gestión”.
"Todos los médicos tenemos como propuesta fundamental el concepto solidario, que constituye el eje de nuestra gestión”.
El pluriempleo (es habitual que cada médico trabaje en tres o cuatro lugares) es otro aspecto a mejorar ya que influye en la salud del médico y en la del paciente, y en la calidad de atención de manera crucial.
Seguimiento, tiempo y empatía
Florencia Garavelli, especialista en clínica médica, terapia intensiva, vocal de AMIR, quien trabaja tanto en el sector público como privado señaló: "Nuestra principal labor es la mirada global del paciente, que es lo que busca la persona cuando se acerca a la consulta y lo que de alguna manera exigen los otros especialistas (cardiólogos, urólogos, gastroenterólogos): que haya un médico que se ocupe del seguimiento integral".
"Somos los que vamos a conocer sus patología pero también sus modos de vida, sus antecedentes, los cambios que está atravesando".
Garavelli coincide con Domingo Cera en que la falta de tiempo en las consultas es uno de los puntos centrales a modificar: "En el consultorio del médico clínico el tiempo vuela y eso debería ser de otro modo. Pero también pasa a nivel de internación (ella es terapista) porque el desafío es poder tener tiempo de calidad con el paciente. Es algo que nos aqueja y nos la pasamos buscando estrategias para suplir eso"
Alan Altamirano, quien también es miembro de AMIR, dijo a este diario que "somos los especialistas que tenemos una labor fundamental asistencial en el sistema de salud, estamos en todos los niveles de la atención y siempre con una mirada integral del paciente".
"Al médico clínico no hay ningún motivo de consulta que le sea indiferente", destaca Altamirano.
"De ese modo podemos acompañar al paciente a lo largo de su vida, pudiendo asistirlo y escucharlo en todas las dolencias que vaya presentando y prestando atención tanto a su salud psíquica, social como física y emocional. Somos los que orquestamos los instrumentos necesarios para resolver el problema. Curarlo o acompañarlo pero siempre al lado del paciente, que es lo que nos caracteriza y enorgullece", puntualizó el especialista en clínica médica.