La ciudad

Cuáles fueron las sustancias halladas en verdulerías de la ciudad

En abril del año pasado, el abogado ambientalista Enrique Augusto Zárate encargó dos estudios (supervisados por escribana) en dos verdulerías rosarinas, cuyos resultados analizó el laboratorio de la Bolsa de Comercio.

Viernes 31 de Agosto de 2018

En abril del año pasado, el abogado ambientalista Enrique Augusto Zárate encargó dos estudios (supervisados por escribana) en dos verdulerías rosarinas, cuyos resultados analizó el laboratorio de la Bolsa de Comercio. En algunos casos, los valores de agroquímicos encontrados superaron el límite máximo residual (LMR) establecido por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Fue el caso de la cipermetrina, un insecticida hallado en rúcula y en lechuga (alimentos que se consumen sin cocinar) con valores por encima de los considerados como inocuos (se encontraron 0,011 mg/kg. en rúcula y 0,012 mg/kg. en lechuga, cuando "por defecto" sus valores seguros no deben superar 0,01 mg/kg.). Además, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) tiene clasificado a este producto como altamente tóxico en peces y abejas y como "posible carcinógeno humano".

El procymidon, un fungicida, fue hallado en pimiento verde y rojo, lechuga, apio y tomate. Es un fungicida catalogado como posible carcinógeno en humanos en Estados Unidos. Está prohibido desde el 2008 en la Unión Europea, pero tolerado en Argentina. El análisis encargado por Zárate encontró dosis toleradas según la ley argentina en el pimiento y en el tomate, pero en cambio superan el límite de Senasa en lechuga y en apio. En el caso de la lechuga, la cantidad de agroquímico hallado superó un 50 por ciento el límite legal (1,524 mg/kg. contra 1 mg/kg. permitido).

El insecticida clorpirifos, hallado en la rúcula y en el puerro, está prohibido en Argentina desde el año 2009 en formulaciones domisanitarias, pero sigue siendo tolerado en agricultura. En el listado de LMR del organismo no aparecen ninguna de esas dos verduras para el caso de ese insecticida, a pesar de que la rúcula tenía una dosis de 0,07 mg/kg., un valor superior al considerado seguro "por defecto" de 0,01 mg/kg. correspondiente al límite de detección del método de análisis.

El forato (phorate), un insecticida y acaricida encontrado en la rúcula ni siquiera aparece en el listado de químicos del Senasa, ya que su uso se encuentra prohibido en Argentina según resolución 532/2011 de la Secretaría de Agricultura nacional: "Se prohíbe la elaboración, importación, exportación, fraccionamiento, comercialización y uso de esta sustancia activa como así también de los productos fitosanitarios formulados en base a ésta, para uso agropecuario, en todo el territorio" argentino.

El fosmet (insecticida) fue encontrado en la rúcula. Tampoco tiene LMR establecido por Senasa para esa verdura de hoja, a pesar de que la Organización Mundial de la Alimentación (FAO) recomienda establecer límites máximos de aplicación para ese químico.

El profenofos, que nunca fue autorizado en la Unión Europea, fue encontrado tanto en las muestras de frutilla como de lechuga y de zanahoria. Este insecticida (según puntualiza Zárate en su amparo) además está prohibido en varios países de la región como Brasil, Colombia y Paraguay.

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