“En los barrios más populares reina la desidia por parte de todos los estamentos del Estado. Cada uno debería aportar su granito de arena y nadie se hace cargo”, afirmó Jeremías Salvo, titular de la Red de Clubes de Barrio, al hacer un balance de las situaciones que vivieron en los últimos días dos instituciones de zona norte, los clubes Sparta y El Torito. Estas instituciones recibieron amenazas de balaceras o intimidaciones, entre el lunes y el martes.
En el primero de los clubes, ubicado en Maciel al 1200, incluso, se encontraba presente en ese momento el precandidato a intendente de Rosario, Enrique Estévez, quien mantenía una reunión con vecinos del barrio cuando se recibió la amenaza.
El actual diputado nacional difundió lo ocurrido a través de su cuenta de Twitter, donde precisó que la policía “30 minutos en responder” tras la denuncia al 911. Un día antes, en El Torito, entidad en la que nació futbolísticamente Ángel Di María, fue el telón de fondo un hecho similar cuando dos hombres en moto efectuaron detonaciones de arma de fuego al aire en lo que sería una persecución a escasos metros. Tras ese incidente, las autoridades decidieron suspender las actividades.
En declaraciones a La Capital, Estévez brindó detalles de lo vivido en la institución de calle Maciel. "Eran las 19.15 o 19.30 de ayer. Estábamos con Clara García y Verónica Iriza reunidos vecinos de zona norte y referentes de escuelas y centros comunitarios del barro. En ese momento había un entrenamiento de chicos, cuando Débora, integrante de la comisión directiva del club que estaba en la reunión, se levantó para atender una llamada en su celular. Cuando volvió nos informó que a un grupo de madres unos tipos en una traffic les advirtieron que iban a tirar contra el club", contó.
"De inmediato se suspendieron las actividades en el club y llamamos al 911. Y a la media hora llegaron dos patrulleros y los policías le tomaron declaración a la gente del club. Nosotros pudimos seguir con la reunión, pero móviles se quedaron en el lugar", agregó.
https://twitter.com/EnriqueeEstevez/status/1658640626701746177
Al realizar una evaluación de lo ocurrido, el legislador consideró que "hay una estrategia de atemorizar a la sociedad y hacer hincapié en las instituciones de los barrios. Pasa con escuelas, clubes, centros comunitarios, instituciones que contienen y sostienen a la gente para reconstruir el tejido social. Son quienes se ponen frente a la dinámica delictiva y en todas están los chicos. Y esta gente (por los narcos) quieren tomar el control a través del medio en distintos puntos de la ciudad. Por eso es tan importante fortalecer a esas instituciones que están en los lugares más vulnerables".
"No es casualidad"
Por su parte, el referente de la Red de Club, Jeremías Salvo, dijo a LT8 que “no es casualidad que este problema de violencia se vea en los barrios populares del Rosario. En los clubes ubicados en el centro o macrocentro no tienen la misma realidad que la de los sectores más populares. En los barrios más populares reina la desidia por parte de todos los estamentos del estado”.
“Cada uno de los estamento del estado debería aportar su granito de arena y nadie se hace cargo. Nadie se hace eco de lo que sucede en los clubes. Cada vez que suceden estas situaciones nos asustamos , pero la inacción va a continuar. Mientras nadie tome cartas en el asunto y no se tomen medidas de fondo, estas situaciones seguirán sucediendo”, agregó.
Salvo sostuvo que “el negocio termina siendo clubes, escuelas y vecinales, todo cerradas. Cada uno de nosotros encerrados en casa. Y el club no es eso. Es un espacio de construcción colectiva abierto a la comunidad, donde los vecinos, los niños y niñas, puedan desarrollar actividades libremente. Pero con todo esto que sucede, ¿quién nos garantiza que pueda ser de esa manera?”
“Ahora, los que acuden a los clubes lo hacen con miedo, o dejan de llevar a sus hijos. Cualquier persona pensante pone en la balanza y deja de llevar a su criatura a un lugar donde pueda correr riesgo. Más allá de las balaceras, también hay robos constantes a personas adultas y a chicos cuando van a los clubes. Hasta acá, hemos tenido un poco de suerte, pero la situación es insostenible. Si esto sigue así, en los barrios populares los clubes tendrán menos chicos y chicas, y mucho menos dirigentes, porque nadie se querrá comprometer a ser sometido a presiones constantes”, agregó.
Salvo remarcó que “si a cualquier dirigente le hieren o matan a una criatura en su club, no duerme más. Para un directivo, cada niño es como un hijo o hija más. Y acá siguen con las chicanas políticas, pero nadie toma el toro por las astas y decide actuar. Deben actuar los estados nacional, provincial y municipal, y dejar de tirarse la pelota unos a otros. Cada uno tiene su parte de responsabilidad y deben actuar dentro de sus posibilidades. Hay que sentarse a hablar con los vecinos para buscar una ciudad distinta. No podemos vivir más en estas condiciones”.