La esquina de Santa Fe y Presidente Roca ostenta un particular récord, es uno de los cruces de la ciudad con más paradas de colectivos: 22 líneas del transporte público suben y bajan allí pasajeros en forma constante. Los chirridos de frenadas y el humo negro que despiden los motores son parte del ambiente y generan malestar entre los vecinos de la zona, cansados de convivir con altos niveles de polución y ruidos molestos. Por eso presentaron una nota en el Concejo Municipal para reclamar que se reduzca el número de unidades que cruza el centro de la ciudad por calle Santa Fe.
El reclamo tiene su historia. Hace once años, en el tramo de Santa Fe que va desde Maipú y Oroño, y en San Lorenzo de Laprida a Moreno, se pusieron en marcha los carriles exclusivos para el transporte urbano de pasajeros. La medida buscó ordenar el tránsito, reducir tiempos de viaje y evitar siniestros viales, y estuvo acompañada de algunos cambios de recorridos de las unidades para aprovechar el corredor.
En febrero de 2017, además, empezaron a circular por el carril exclusivo de calle Santa Fe otras siete líneas de colectivos que tradicionalmente pasaban por calle Rioja. El cambio de itinerarios se sumó a las obras de renovación y ensanchamiento de veredas, la forestación y colocación de nuevos bancos y mobiliario urbano. Todo esto para constituir a Rioja como una "zona calma", mejorando la fluidez del tránsito y optimizando la circulación peatonal.
Sin embargo, "la revitalización de calle Rioja tuvo consecuencias negativas para calle Santa Fe", advirtió Víctor Nuchetelli, vocero de un grupo de vecinos que comenzó a movilizarse para pedir que se reduzca la cantidad de líneas que circulan por esta arteria. En efecto, por Santa Fe pasan las líneas 101, 102, 103 (Roja, Negra y Expreso), 106 (Roja y Negra), 107 (Roja y Negra), 115 y 115 A, 112 (Roja y Negra), 116, 120, 121, 130, 129, 140, 142 (Roja y Negra), 143, 145/133/Cabin9, 145/133/Soldini y 146 (Roja y Negra).
En el Concejo
"Por calle Santa Fe circulan más de 20 líneas de colectivos, mientras que por Rioja, que tiene un ancho similar, no pasa ni una", cuestionó Nuchetelli y señaló que los vecinos "están viviendo en el medio de una terminal de transporte, pero con nuestras casas pegadas a las dársenas".
La descripción no puede ser más gráfica. "Convivimos con el ruido de aceleraciones y frenadas y con el humo de los caños de escape. En verano es imposible abrir las ventanas y en invierno, ni bien terminás de limpiarlas, se llenan de hollín. Santa Fe es una calle angosta, con edificios de altura, lo que hace que el aire circule menos y las partículas en suspensión permanezcan más tiempo", sostuvo.
En varias oportunidades, los vecinos de la zona pidieron al municipio que se realicen estudios de impacto ambiental y preguntaron si existían mediciones de calidad del aire o de ruidos. Nunca tuvieron respuesta.
Ahora juntaron firmas y presentaron un pedido de audiencia en la comisión de Servicios Públicos del Concejo Municipal. El objetivo es solicitar en ese ámbito que se cambie el itinerario de algunas líneas que utilizan el corredor de calle Santa Fe.
"La propuesta sería retirar algunas líneas a calle Rioja, como los micros interurbanos que ingresan al centro, que podrían tomar Rioja hasta avenida Francia y desde allí retomar Santa Fe hasta la Terminal", señala el escrito que acompañaron con la solicitud de entrevista. "De esa manera se haría un poco más equitativa la situación en beneficio de todos", finaliza.
Un problema con historia
Los carriles exclusivos de Santa Fe, entre Oroño y Maipú, y San Lorenzo, entre Laprida y Moreno, fueron los primeros en implementarse en Rosario. En febrero de 2012, los corredores debutaron con fuertes críticas de vecinos y comerciantes que hasta amenazaron con cortar las calles para que los colectivos no pasaran.
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La ordenanza que creó las zonas de circulación exclusiva del transporte urbano había sido aprobada por unanimidad en el Concejo. No obstante, en la previa a su debut, desde la Secretaría de Servicios Públicos y desde el Ente del Transporte de Rosario (ETR) manifestaron la voluntad de “ajustar y mejorar el sistema una vez que esté en funcionamiento”.
Los carriles se implementaron para mejorar los tiempos del transporte. Fue una iniciativa que por esos días se implementaba en muchas ciudades del país y de Latinoamérica con una tasa de motorización importante. De acuerdo a los estudios previos a su puesta en marcha, en arterias muy cargadas las unidades del transporte público mantenían una velocidad de apenas 7 kilómetros por hora y demoraban 25 minutos en atravesar el área central.
En julio del mismo año, los corredores se ampliaron. El de Santa Fe se extendió hasta Cafferata y se sumó Córdoba entre Oroño y esa misma calle.
A tres años de haberse implementado, el municipio presentó un informe que mostró los beneficios de las sendas preferenciales para ómnibus, taxis y vehículos de servicios. El trabajo dio cuenta de una reducción de hasta un 38 por ciento en los tiempos de viaje del Transporte Urbano de Pasajeros (TUP), con una velocidad comercial promedio de 14 kilómetros.
Si un colectivo, antes de la implementación de carriles tardaba 37 minutos en recorrer su extensión, en 2015 lo hacía en 23 minutos, una considerable reducción que mejoraba la calidad del viaje a los usuarios.
En cuanto a la seguridad vial, la investigación señalaba que se había registrado una importante disminución en los siniestros que involucraban al transporte público en estos espacios, al descender en un 59 por ciento respecto a 2011, previo a la implementación de los carriles.