Criada en Sunchales y estudiante de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), donde las mujeres no eran mayoría. Médica, infectóloga, especialista en Salud Pública, vecina de Alberdi, tenista, madre, abuela y gestora de la atención primaria en los centros barriales de salud que se conocían como "dispensarios", hasta la gestión del ex intendente Hermes Binner. Todo eso fue durante 92 años Ena Richiger, quién murió hace unas horas en Rosario.
"Ena fue sin dudas protagonista de la Atención Primaria de la Salud de esta ciudad", le dice a La Capital el secretario de Salud (en licencia sin goce de sueldo por el proceso electoral), Leonardo Caruana. Y agrega: "Fui un privilegiado por haber podido trabajar con ella, fui compañero y alumno, porque era una mujer que explicaba las cosas complejas de manera simple, enseñaba a trabajar de manera colectiva, con dedicación de vida y militancia. Una referente sanitarista de la ciudad, la Argentina y Latinoamérica".
La vida de Richiger fue tan larga como dinámica y llena de pasión. Sus pasos por la medicina comenzaron antes de los 24 años, cuando se recibió y comenzó sus prácticas profesionales con Angel Imbaldi, en la sala 3 de "Infecciosas".
Luego trabajó en un consultorio ferroviario de pediatría de Villa Diego, momento en que se abrió la carrera de Salud Pública en la UNR, dirigida por el doctor Sevlever. Richiger se sumó y durante un año realizó un curso intensivo con profesores de la Organización Mundial de la Salud (OMS)
Con solo 30 años, organizó junto a un pequeño grupo de colegas la apertura del hospital Eva Perón de Granadero Baigorria (ex Hospital Fernández). Allí se hizo cargo durante rtres décadas del área de prevención y protección de la salud, que luego fue reducida al área materno infantil.
Centros de Salud
En el año 80 se crea en Santa Fe el programa para poblaciones carenciadas, luego de proclamada la declaración de la atención primaria de la salud en la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria de Salud, realizada en Kazajistán en 1978.
El paradigma internacional se enfocaba hacia la atención primaria de la salud (APS), que intentó garantizar una atención integral y de calidad —desde la promoción y la prevención hasta el tratamiento, la rehabilitación y los cuidados paliativos— lo más cerca posible de los lugares donde vive la gente. Y Santa Fe y Rosario no serían la excepción.
Pero para eso comienza a hacerse obligatorio un trabajo territorial de los equipos profesionales que implicaba censar a la población y conocer cuáles eran las necesidades prioritarias.
En 1989 la intendencia del Partido Socialista Popular (PSP) al frente de Héctor Cavallero, nombra a Hermes Binner como secretario de Salud Pública y en 1990, es Binner quien le propone a Richiger crear la dirección de APS y dirigirla. Fue la primera directora del área, hoy denominada Dirección Centros de Salud.
"Hay una anécdota sobre ella y Binner que dice que allí donde no llegaba ningún colectivo, se ponía un centro de salud", recuerda Caruana.
El lema era no mantener "salitas" o "dispensarios" cerrados y con medicamentos vencidos en los hospitales donde los pacientes llegaban mal o tarde sino tener un consultorio en cada barrio para promover al salud. Se contó con presupuesto propio para ello en el 93: se pasó del 8 al 27% en salud (hoy rasguña el 26%).
Hasta se realizó un vademecum para todos los centros y se llamó a concurso a los profesionales que hasta ese momento eran destinados a los barrios como castigo. Y se exigió la residencia como requisito indispensable para la práctica, se promovieron cursos de capacitación para enfermeros y enfermeras y se armó una red de red con áreas y hospitales para realizar derivaciones.
Richiger comenzó trabajando con 26 centros y al irse de la gestión dejó 50 en funcionamiento.
"Otra mujer valiosa en la Atención Primaria de la Salud y que trabajó con Ena fue Débora Ferrandini", destacó Caruana (ex jefe del Centro de Salud Emaus por esos años), al referirse a la médica ya fallecida que trabajó "codo a codo" en Richiger en el proceso de transformación "que definió políticamente Hermes Binner".
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El sistema funcionó bien no solo por la inversión estatal en Salud y la profesionalidad de sus agentes, sino por la creación del Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias (Cemar) con distintas especialidades.
En 2009, Richiger vuelve a dirigir el Eva Perón convocada por Lelio Mangiaterra. Un año después, dejó paso a las nuevas generaciones de médicos y se retiró de la profesión, a punto de cumplir 80 años.
La ciudad donde nació Richter, Sunchales, tiene desde hace 16 años el Centro de Salud Nº 2 "Ena Richiger". Tal vez Rosario deba rendirle ahora su propio homenaje a esta profesional.