Escuelas de todo el país llevan el nombre de Savio, entre ellas, en la provincia de Santa Fe en Rosario, Firmat y Sunchales.
Fabricaciones Militares
A través de la ley 12.709 se creó, bajo el mando del Ejército Argentino, la Dirección General de Fabricaciones Militares, como organismo descentralizado, con autarquía patrimonial y financiera, y capacidad administrativa para actuar en los ámbitos público y privado.
Fabricaciones Militares llegó a tener 13 establecimientos distribuidos en todo el país, entre los que se contaban la Fábrica Militar de Armas Portátiles Domingo Matheu de Rosario de 1942 y de 1943 la de Munición de Artillería Puerto Borghi, como se llamó hasta 1950 la hoy localidad santafesina de Fray Luis Beltrán.
Para los años 80, el complejo llegó a facturar 2.200 millones de dólares, representando el 2,5% del Producto Bruto Interno argentino.
El traslado a Rosario
En realidad, la Fábrica Militar de Armas Portátiles fue creada el 11 de diciembre de 1936 y funcionó en el solar ocupado por el Arsenal Esteban de Luca en el barrio de Parque de los Patricios de la ciudad de Buenos Aires. Pero la visión estratégica del general Savio determinó su traslado. Rosario era una ciudad con una ubicación nodal donde confluían trazados viales, ferroviarios y fluviales. También se consideró la disponibilidad energética y sobre todo la calificación de la mano de obra y del personal técnico.
El terreno inicial tenía 30 hectáreas, ubicadas en el ahora distrito Sudoeste de la ciudad, sobre la avenida Ovidio Lagos al 5200, con una superficie cubierta de 23 mil metros cuadrados.
Día de fiesta
Según Savio, la descentralización de las Fabricaciones Militares era una dinámica necesaria para garantizar la seguridad del país y fomentar el desarrollo industrial en las provincias argentinas.
Con ese objetivo y mediante el “Superior Decreto N° 131.509”, el 3 de octubre de 1942 se realizó un multitudinario acto de colocación de la piedra fundacional de la Fábrica Domingo Matheu.
Según el Diario La Capital del 4 de octubre de 1942, “en un marco de profunda significación y con la asistencia de numeroso público” se realizó “el acto de bendición y colocación de la piedra fundamental de la futura” empresa.
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Un descendiente de Domingo Matheu cementa la piedra fundacional. Detrás el intendente de Rosario, Agustín Repetto, y a su derecha, el coronel Savio.
Diario La Capital / Pelayo Giraz
Estaban presentes el ministro de Guerra, general de brigada Juan Tonazzi, el Director General de Fabricaciones Militares coronel Manuel Savio, la plana mayor de la del comando de la 3° Región Militar y del Regimiento 11 de Infantería, y el intendente de Rosario, Agustín Repetto. La bendición estuvo en manos del obispo de Rosario, monseñor Antonio Caggiano. Había también en la ceremonia descendientes de Matheu.
Tonazzi “fue impuesto de las características de la nueva fábrica” con ilustraciones, planos y perspectivas por el jefe de Construcciones de Fabricaciones Militares, teniente coronel Mario Abasca. Luego los visitantes firmaron un pergamino recordatorio, ocuparon sus lugares en el palco oficial y entonaron el Himno Nacional.
Luego el coronel Savio tomó la palabra, detalló la historia inicial de la fabricación de armas y justificó el traslado de la empresa a Rosario. Fue “porque esta gran urbe cuenta con un gran desarrollo industrial muy avanzado en aplicaciones mecánicas, proporcionando un alto número de obreros capaces de aquilatar en breve tiempo los conocimientos y la práctica necesaria para obtener un alto rendimiento”. Asimismo, reflexionó diciendo que “el Ejército, por medio de sus actividades industriales, se vincula cada vez más al pueblo de Rosario en la esfera de los hombres de trabajo modesto”. Y cerró esperanzado en que se concrete “uno de los núcleos capitales de la defensa nacional”.
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Una multitud de vecinos y curiosos se amalgama con las autoridades en un día que quedaría para las efemérides locales.
Diario La Capital / Pelayo Giraz
Más que una fábrica
Sus actividades se iniciaron en 1945 y en el primer semestre de 1946 la fábrica entró de lleno en la producción. Si bien se concibió como un organismo del Estado, tenía una gestión industrial que la llevó en sus años de oro a ser superavitaria.
El primer plantel de la fábrica, incluyendo profesionales de diferentes áreas, técnicos, administrativos y obreros, sumaba unos 750 trabajadores.
Para 1980, su personal se había elevado a 1.202 agentes. En el predio de la zona sudoeste, el personal tenía a su disposición un Club para reuniones sociales, así como instalaciones deportivas con canchas de varios deportes y pileta de natación. Además, funcionaba en Rosario la Caja de Previsión Social de Fabricaciones Militares que brindaba asistencia médica, internaciones, cirugías y descuentos en medicamentos.
Tuvo además un rol educativo, ya que se dictaban cursillos teórico-prácticos para estudiantes de los últimos años de las carreras universitarias afines.
La Fábrica Matheu prestó además durante muchos años ayuda a la Peña de Pescadores de Fabricaciones Militares, a la escuela primaria N° 389 Federico de la Barra y a la parroquia Santa Teresita de su barrio, al que transformó con su llegada.
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Vista de los talleres de la Fábrica de Armas Domingo Matheu cuando ya estaban organizados en julio de 1947.
Diario La Capital / Pelayo Giraz
Cómo funcionaba
La fábrica estaba organizada con una Dirección, dos divisiones, una de Producción y otra de Calidad y Organización y Control, y sus respectivas oficinas de Contaduría y Ventas.
Una formación básica de máquinas fue con el tiempo actualizándose con compras en Europa y Estados Unidos, renovación que permitió reemplazar algunas piezas importadas y hacer otros trabajos de carácter civil.
Así, producía todas las piezas que constituyen un arma y realizaba el montaje. Se hacían “armas de mecánica liviana”, considerada como una “fabricación de precisión”.
La fábrica se dedicó a la producción de pistolas Colt calibre 11.25 mm y carabinas Mauser calibre 7.65 mm. Más adelante se hicieron la PAM o Pistola Ametralladora y la Ametralladora calibre 7.65 mm refrigerada a aire y agua. En 1953 se adquirió la licencia belga para la fabricación del archifamoso FAL (Fusil Automático Liviano) de calibre 7.62 mm y en 1965 fue la vez del FAP (Fusil Automático Pesado) del mismo calibre.
Luego se produjo el Rifle Semiautomático calibre 22 (RA) y la carabina Mauser Deportiva de 7.65 mm para caza mayor. En 1965 se negoció con la firma italiana Pietro Beretta la licencia de escopeta S.55 B de dos cañones superpuestos calibre 20 y de la carabina calibre 22 Sport.
También se fabricaron allí pistolas Browing GP calibre 9 mm, carabinas lanzagases (CLG) y pistolas ametralladoras PA.3 de diseño propio, del mismo modo que productos pesados como conjuntos para cañón de 105 mm para tanque.
Su capacidad productiva la llevó también a hacer trabajos de alta especialización para privados como matrices, dispositivos, calibres y herramientas para empresas como John Deere, Kaiser Argentina y Perkins, entre otras.
En la segunda mitad de los años 90, las instalaciones que fueran de Fabricaciones Militares albergan la Jefatura de Policía de Rosario.
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Desde los años 90, el predio que fuera de la Fábrica Matheu fue ocupado por la Jefatura de Policía de Rosario.
Diario La Capital / Virginia Benedetto
Por qué Domingo Matheu
La Revolución de Mayo obligó a los patriotas a armarse para encarar las expediciones al Alto Perú y al Paraguay. Para eso, en septiembre de 1810 Juan Francisco Tarragona solicitó en Buenos Aires permiso para organizar un pañol de armas, que después dirigieran ya como fábrica Salvador Cornet y Esteban de Luca. Y en diciembre del mismo año Clemente Zabaleta fundó en Tucumán una fábrica de fusiles con fondos de una colecta pública. Cuando la Junta Grande entró en funciones, el 9 de septiembre de 1811 nombró a Domingo Matheu, integrante de la Primera Junta, director de la fábrica porteña. Matheu fue el organizador indiscutible de esa iniciativa.