Antes de convertirse en la primera mujer en presidir la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario (AIM), Jorgelina Gonano ya tenía una historia escrita entre máquinas fabriles. Su vínculo con la industria comenzó mucho antes de ocupar un cargo dirigencial: nació y creció en la fábrica que fundó su padre, Ernesto Gonano, hace cinco décadas, bajo el nombre de Establecimientos Metalúrgicos Inducor . Empezó a trabajar allí a los 17 años y aprendió desde adentro lo que significa sostener una empresa en la Argentina.
Hoy, al frente de la Asociación, esa experiencia se transforma en una voz que busca poner en agenda las dificultades del sector y reclamar condiciones para que las fábricas puedan producir, invertir y volver a crecer. Esto, al mismo tiempo que dirige, junto a su hermana, la firma familiar, hoy conocida como Aberturas Inducor SRL, con planta en Juan José Paso al 7100 y una larga trayectoria en el diseño, producción y comercialización mayorista de aberturas de acero, aluminio y madera.
“La industria es un gran motor de la economía. Necesitamos que nos dejen hacer lo que mejor sabemos hacer, no pedimos mucho, pero sí que nos tengan en cuenta. La baja de impuestos es un pedido inmediato, que la presión impositiva sea menor y que también bajen los servicios, como la energía, que volvió a tener incrementos”, aseguró Gonano en diálogo con el programa Negocios de La Capital + sobre la situación actual que atraviesan miles de pymes en la región.
Una industria que necesita aire
El diagnóstico que hace la dirigente sobre el presente metalúrgico es preocupante. Según explica, la actividad está lejos de recuperar los niveles que necesita el sector y buena parte de las empresas trabaja con capacidad ociosa. Estimó que la utilización de la capacidad instalada ronda el 40% y puso el ejemplo de su propia fábrica, donde hay máquinas paralizadas y posibilidades de producción que hoy no encuentran demanda. “Podemos producir mucho más, ser competitivos y ofrecer buenos precios, pero hoy además nos encontramos con una presión fiscal impresionante y hasta embargos de ARCA constantemente”, graficó.
La construcción, uno de los motores de la actividad metalúrgica, muestra algunas señales de movimiento, aunque todavía insuficientes para hablar de una recuperación sostenida. A eso se suma un escenario de costos crecientes y dificultades para financiar el capital de trabajo, punto complejo en el cierre de año ya que a la ecuación financiera no solo hay que sumarle los salarios sino el pago del aguinaldo en diciembre.
"En el Gobierno nacional no nos escuchan, ni desde AIM ni desde Adimra que es la cámara nacional. Venimos contando esta historia porque también hay que entender que esto no es una queja, simplemente estamos contando lo que nos pasa en el día a día. Escuchás industriales que te dicen que tuvieron que echar a más de 100 empleados, es real y atrás de ese número hay familias”, aseguró la referente de AIM. A su vez remarcó que un trabajador metalúrgico ya no está tan bien pago, además de que la mayoría no hace horas extras como antes: "no tenés posibilidad de darles extras porque no hay consumo”, explicó.
Tejer puentes con los jóvenes
La formación de nuevas generaciones es uno de los ejes que Jorgelina Gonano quiere impulsar durante su gestión al frente de AIM. Para la empresaria, el desafío no pasa solamente por conseguir mano de obra calificada, sino también por acercar a los jóvenes a la industria y mostrarles que, a pesar de las dificultades, la metalurgia sigue brindando oportunidades laborales. En ese camino, considera fundamental fortalecer el vínculo con las escuelas técnicas y generar espacios de aprendizaje dentro de las propias fábricas.
En su relato dejó entrever que muchas instituciones educativas no cuentan con la maquinaria necesaria para que sus estudiantes puedan completar una formación práctica acorde con las demandas actuales. Frente a esa realidad, propone una iniciativa de “fábricas abiertas”, para que los alumnos puedan conocer los procesos productivos y utilizar equipamiento industrial. "Si una escuela no tiene los elementos necesarios yo te doy mi empresa, trae a los chicos y enseñales usando nuestra maquinaria. Creo que esa vinculación es muy importante", aseguró la empresaria.
Jorgelina trabaja junto a su hermana en la fábrica familiar donde hacen aberturas para el sector de la construcción.
Foto: Leonardo Vincenti / La Capital
Ofreciendo una experiencia directa, sostuvo que se podría contribuir a despertar nuevas vocaciones. La propuesta está atada a una preocupación de fondo que es la falta de trabajadores calificados y la necesidad de garantizar el recambio generacional en la industria. Pero también forma parte de una concepción de la conducción de AIM que busca ampliar la participación y construir una agenda colectiva, con más jóvenes involucrados en las cámaras empresarias.
Una mujer pionera en la metalurgia
El vínculo de Jorgelina Gonano con AIM comenzó mucho antes de convertirse en su presidenta. Mientras cursaba la secundaria acompañaba a su padre a las reuniones de la institución, donde él ya participaba de la comisión directiva. Así fue conociendo de cerca el funcionamiento de la entidad y construyendo una relación con el espacio que, años más tarde, también se convertiría en el ámbito de su propia participación empresarial.
El equipo de la empresa Inducor, que festejan cinco décadas en el mercado.
Foto: Leonardo Vincenti / La Capital
En 2013 se incorporó al consejo directivo y durante un tiempo fue la única mujer entre sus integrantes. Luego ocupó la vicepresidencia hasta que llegó la propuesta de asumir la conducción. Su llegada marcó un hito para una institución con 80 años de trayectoria, históricamente vinculada a una actividad de fuerte presencia masculina. Gonano, sin embargo, asegura que nunca se sintió excluida durante su recorrido y destacó que la participación femenina fue creciendo con el correr del tiempo. "Al principio estaba yo sola, pero ahora son muchas más mujeres las que nos acompañan, mujeres industriales que pertenecen a distintas empresas de la provincia”.