La autopista Rosario-Santa Fe tendrá deberá tener tres carriles en sus dos
extremos, no podrá ocupar con cultivos los terrenos ubicados a sus costados y deberá ser totalmente
repavimentada. Estos son algunos de los requisitos de la licitación pública nacional e
internacional para las obras y el gerenciamiento del corredor vial provincial, cuyos oferentes
—si los hay— se conocerán pasado mañana.
Las obras incluidas en el llamado a licitación son voluminosas. Entre ellas se
cuentan, además de la repavimentación de todo el trayecto, la reconstrucción de un tercer carril en
sus dos extremos —entre Rosario y San Lorenzo y entre Santo Tomé y Santa Fe—; la
transformación en intercambiador de tránsito del actual puente a la altura de La Tatenguita; dos
accesos nuevos en el sur y la readecuación hidráulica de los puentes sobre tres arroyos que cruzan
el trayecto, según fue ampliamente difundido por medios capitalinos.
Los nuevos pliegos. Una ley de 1992, la 11.157, dio origen a la concesión de la
principal vía de comunicación provincial, la que fue adjudicada en 1994 por 15 años a la empresa
Dragados y Construcciones, que junto a otros socios actuó bajo el nombre de Aufe. El plazo
—con prórrogas incluidas— se cumplió recientemente, motivando una controvertida
contratación directa de dos empresas constructoras.
Para elaborar los pliegos trabajaron en conjunto la Secretaría de Servicios
Públicos y el Instituto de Estudios de Transporte de la Universidad Nacional de Rosario, y el
complejo pliego de condiciones impone entre otros requerimientos, el "compre nacional". y parece
mostrar en su meticulosidad, gran preocupación por neutralizar los efectos negativos de las
contrataciones directas efectuadas.
En lo que específicamente percibirá el usuario de la autopista, el pliego
establece la cantidad de personal de la concesionaria, normas de seguridad, higiene y accidentes de
trabajo; régimen de faltas e infracciones. El viernes, en realidad se abrirán dos sobres por cada
postulante; uno con los antecedentes del mismo y otro con la oferta.
Según trascendió en medios de la capital provincial, la concesión será onerosa,
con un plazo de 10 años y el régimen tarifario se establecerá en los pliegos. La concesionaria
deberá efectuar los trabajos y prestar los servicios previstos, garantizara la operatividad de la
ruta y abonará un canon de 200 mil pesos por mes.
El pliego garantiza la continuidad laboral del personal actual en manos del
nuevo concesionario deberá absorber la totalidad del personal que preste servicios para Aufe. Los
interesados en explotar este corredor vial deberán contar con un capital social superior o igual a
15 millones de pesos.
Entre las exigencias está la elaboración del manual de contingencias, otro del
sistema de autocontrol de calidad, así como el procedimiento a utilizar para informar al usuario
sobre las condiciones del camino. En forma anual deberá presentar un plan de trabajo y obras de
mantenimiento en todo el corredor, desagregado mensualmente, así como un plan de capacitación y
entrenamiento del personal propio y de los entes contratados para afrontar potenciales
catástrofes.
Conservación. Los trabajos de conservación obligados son de bacheo, toma de
grietas y fisuras, microaglomerados y lechadas asfálticas parciales: señalización vertical y
horizontal; perfilado de banquinas, taludes y zonas marginales; limpieza y reposición de señales
camineras, mantenimiento de la demarcación horizontal, reparación y reposición de barandas de
defensas; reparación, reposición y pintado de columnas de alumbrado, reposición de lámparas y
luminarias.
También se prevé el mantenimiento de semáforos (donde los hay) y postes SOS,
servicios al usuario SOS, reposición de alambrados, despeje de obstáculos en calzada, limpieza,
mantenimiento de desagües, alcantarillas y obras de arte mayores, mantenimiento de bosquecillos,
limpieza y emprolijamiento general de la zona de camino, corte de pastos y malezas y toda otra
tarea que resulte necesaria para que la autopista brinde al usuario adecuadas condiciones de
seguridad y confort.
Así las cosas, y mientras resuenan la polémica por la contratación directa de
una empresa para la explotación provisoria del corredor, se espera ahora conocer quiénes se ponen
en carrera para garantizar estas obras.