La multinacional de la comunicación Vodafone ha lanzado una estrategia destinada a contrarrestar los abusos que ejercen los proxenetas sobre las prostitutas del “barrio rojo” de Amsterdam, y de otras zonas del país, mediante el uso de teléfonos móviles, informa hoy el periódico “De Volkskrant”.
En Holanda, Vodafone cuenta con 4,8 millones de abonados, informa, por su parte el periódico económico holandés “NRC Handelsblad”, que también se hace eco de la noticia.
El objetivo de Vodafone en Holanda, según ambos rotativos, es evitar que los proxenetas, sobre todo en el “barrio rojo” de Amsterdam, la “zona caliente” donde se concentran las prostitutas de la ciudad, “obliguen a las profesionales del sexo a comprar carísimos terminales móviles y a contratar abonos telefónicos anuales, que después usarán ellos, incluso con servicios de Internet móvil”.
“Se han detectado numerosos casos de prostitutas que son obligadas a adquirir los últimos, y más costosos, modelos de teléfonos móviles con contratos muy caros, pero que después son usados por los proxenetas. La factura, obviamente, la pagan las prostitutas”, informan los dos rotativos.
Según las publicaciones, han sido las propias afectadas quienes han denunciado estos casos y por ello, la dirección de Vodafone en Los Países Bajos ha decidido “tomar cartas en el asunto”.
“Nos tomanos el asunto muy en serio. En los próximos meses vamos a desarrollar una estrategia específica para evitar este tipo de abusos a gran escala”, asegura un portavoz de la empresa.
El problema es que, según la dirección de Vodafone, se trata de un “círculo vicioso”. “Al final, las prostitutas tienen que trabajar más para poder pagar las facturas que les dejan sus proxenetas”, afirman.
Las primeras reacciones a la “medida social” de Vodafone ya se han producido. Ruth Schipper, portavoz de la ONG Spirit de Amsterdam, no oculta su satisfacción.
“Me parece genial que Vodafone intente asumir la parte de responsabilidad que le toca en el submundo de la explotación sexual”, comenta.
La organización Spirit se dedica a proteger a las mujeres que son -según su portavoz- “víctimas de los proxenetas”.
“Intentamos brindar asistencia a las mujeres sin recursos económicos, generalmente inmigrantes de países del Este, que se ven obligadas a ejercer la prostitución”, explica.