Por primera vez en la historia, ayer se realizó un vuelo chárter que enlazó Australia y la Antártida, gracias a un avión especialmente construido para poder aterrizar y despegar en una pista de hielo.

Por primera vez en la historia, ayer se realizó un vuelo chárter que enlazó Australia y la Antártida, gracias a un avión especialmente construido para poder aterrizar y despegar en una pista de hielo.
El ministro australiano de Medio Ambiente australiano, Peter Garrett, ex líder de la banda de rock Midnight Oil, fue uno de los 19 pasajeros que recorrieron los 3.400 kilómetros que separan Hobart, capital de Tasmania, de la estación de Casey enclavada en la Antártida.
Según se precisó, el aparato, un Airbus A319 con dos motores, puede ser utilizado únicamente por científicos y expertos, por lo que se ha descartado su uso con fines turísticos.
La pista de hielo, de cuatro kilómetros y excavada por ocho miembros de la División Australia-Antártida en una base de 500 metros, se encuentra a 65 kilómetros de distancia de Casey, donde se ubican la mayoría de los científicos que visitan el continente blanco.
El viaje en barco entre Hobart y Casey a través del Océano del Sur dura unas dos semanas, de manera que la ruta aérea permitirá la visita de muchos científicos que hasta ahora no se desplazaban por esa demora, opinó Michael Stoddart, director científico de la División Australia-Antártida.
La autoridad australiana de Seguridad en la Aviación Civil había autorizado esta semana el vuelo tras comprobar que el avión cuenta con suficiente carburante para realizar todo el trayecto o para poder regresar sin repostar en cualquier momento si las condiciones meteorológicas en el Continente Blanco no permiten un aterrizaje seguro.
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