Una locomotora, que durante cinco horas rodó ayer sin control desde la localidad mendocina de Palmira hasta la provincia de San Luis, mantuvo en vilo a los residentes de varias localidades hasta que personal de la empresa ferroviaria logró detener a la máquina sin que hubiese víctimas ni provocase daños. Había recorrido 235 kilómetros.
La máquina estaba estacionada en punto de locomoción (no frenada) en la estación mendocina Palmira, y se "disparó" a las 9.40. Lograron detenerla recién en el paraje Los Cazadores, en San Luis, a las 14.40.
Atravesó varios centros densamente poblados y más de 50 pasos a nivel sin producir víctimas ni daños. La empresa aseguró que "fue un sabotaje".
La locomotora es la número 5557, modelo GA 8, equipada con un motor diésel General Motors y estaba destinada a realizar tareas en la playa de maniobras de Palmira.
A las 9.40, cuando tenía el motor en marcha y el maquinista Luis Mendoza se había bajado, la locomotora comenzó a rodar la vía principal con dirección al este.
"Se trató de un sabotaje llevado adelante por un tercero porque la máquina se movió debido a que fue acelerada", denunció Hernán Pesquiera, gerente de relaciones institucionales de la empresa América Latina Logística (ALL), al diario Uno de Mendoza.
Sin vagones enganchados la máquina comenzó a trepar la leve cuesta que existe entre Palmira y la calle Corvalán, en el límite oeste del casco céntrico del departamento San Martín. Allí desarrolló una velocidad cercana a los 40 kilómetros por hora y ya no pudo ser alcanzada por los operarios de la empresa.
Desde ese punto y durante los 190 kilómetros siguientes, hasta la localidad de Beazley, en el corazón de la provincia de San Luis, una suave pendiente negativa hizo que la locomotora ganara velocidad.
"En algunos puntos perfectamente puede haber llegado a los 100 kilómetros por hora", estimó ayer un maquinista.
Ya la máquina era un grave riesgo y las policías de Mendoza y San Luis destinaron personal para custodiar los pasos a nivel más transitados.
"Quisimos treparnos". "Antes quisimos treparnos unas tres veces, pero fue imposible porque todavía iba muy rápido y la locomotora no tenía estribos seguros", dijo Mariano Astudillo, jefe de la Brigada de Incendios Forestales de San Luis.
A esa altura el plan de los operarios de la empresa ALL era aprovechar la cuesta que se inicia en Beazley y que va hasta el sector del distrito de La Zanjita, dado que imaginaron que ese desnivel haría que la máquina disminuyera su velocidad.
Además ya estaba preparada otra locomotora en una vía de maniobras que sería ubicada delante de la máquina.
Finalmente, a unos 35 kilómetros de Beazley, en un pequeño pueblo llamado Los Cazadores y en donde viven apenas unas 10 familias, la máquina terminó deteniéndose por la pérdida de velocidad ocasionada por la contrapendiente y frenada también por la otra locomotora.
Algunas fuentes mendocinas y puntanas aseguraron ayer que el supuesto sabotaje denunciado por la empresa ferroviaria podría tener relación con los 20 telegramas de despido que la compañía ALL envió hace una semana.
Sin embargo, salvo los comunicados de ALL emitidos desde Buenos Aires y la voz de su gerente de relaciones institucionales, los empleados mantuvieron un gran hermetismo, al extremo que algunos se molestaron por los requerimientos de la prensa.
Por su parte, desde la sede de la empresa en Buenos Aires, Pesquiera aseguró que "la resolución sin inconvenientes de la situación prueba que nuestro equipo trabajó en todo momento de una manera eficaz, no poniendo en juego vidas ni bienes materiales". Y agregó: "El suceso se produjo por un sabotaje llevado adelante por un tercero. Los próximos pasos serán investigar para esclarecer lo sucedido".