Un empresario argentino se postuló para comprar el águila nazi del buque Graf Spee que fue recuperado del mar en 2006 en Uruguay. La Justicia de este país ordenó ponerlo en venta para pagar a los buzos que la recuperaron. El acorazado alemán fue autohundido en el canal del Río de la Plata en 1939, luego de refugiarse en el puerto de Montevideo y de perder una batalla naval con tres cruceros británicos. El empresario desea comprar la pieza, de bronce fundido, para destruirla. Antes, Alemania expresó su preocupación de que con la subasta la pieza pudiese terminar en manos de nazis.
El empresario que desea comprar la insignia de bronce se llama Daniel Sielecky, de 64 años y radicado en Punta del Este, quien avisó que quiere adquirir el símbolo nazi para "hacerlo volar en mil pedazos".
Daniel Sielicky es un empresario argentino jubilado que vive en Punta del Este. Es navegante deportivo y miembro del Yactch Club de la ciudad uruguaya.
"Una vez que la tenga en mi poder, de inmediato, la haré volar en mil pedazos (...). Cada trozo que resulte de la explosión será pulverizado. No quedará nada", señaló en declaraciones a Correo de Punta del Este.
Sielecky es navegante aficionado y propietario de veleros. Actualmente ocupa el cargo de vicecomodoro del Yacht Club Punta del Este, ciudad donde se radicó durante la pandemia.
El águila de bronce con la esvástica, que luciera la proa del buque Graf Spee, fue rescatada de las aguas montevideanas en 2006 por los hermanos Felipe y Alfredo Etchegaray. Mide 2 metros de alto por 2,80 de ancho y pesa unos 300 kilos.
Según el sitio Montevideo Portal, había permanecido sumergida desde diciembre de 1939, cuando el buque de guerra fue hundido por su propia tripulación, tras el episodio bélico conocido como Batalla del Rio de la Plata, en el que el acorazado alemán sufrió daños importantes al enfrentarse a tres cruceros británicos. Acorralado y sin perspectivas de poder huir, el capitán de la nave ordenó sacarlo del puerto de Montevideo y hundirlo con cargas explosivas.
Días atrás y luego de una demanda de los hermanos Etchegaray, la Justicia ordenó al Estado uruguayo pagarles por la recuperación de la pieza, así como por otros objetos históricos. La pieza de bronce será rematada en las próximas semanas.
Tras hacerse pública la intención de Sielecky de destruir el águila, uno de los hermanos que extrajo el águila, Alfredo Etchegaray, dijo que se la podría convertir en un homenaje a las víctimas del Holocausto.
El destino del águila generó debate en más de una oportunidad, especialmente por su valor simbólico. El gobierno alemán manifestó su interés en hacerse con la pieza para su exhibición en un museo y también fue ofrecida al Museo del Holocausto Yad Vashem. El gobierno alemán busca evitar una venta en el mercado para que no caiga en manos de fanáticos del nazismo.
Por su parte, el Centro Simon Wiesenthal publicó un comunicado el año pasado en el que "advertía a los potenciales compradores que de no darse a los objetos el destino (pedagógico) de advertencia, la subasta deberá considerarse nula".
Sin embargo, el empresario argentino rechazó la posibilidad de que se convierta en una pieza de culto para simpatizantes del nazismo y aseguró que la destruirá de manera definitiva.