Visitado por 10 millones de turistas al año, el parque Vondel de Amsterdam no es sólo el más
popular de la ciudad. De aprobarse los planes del gobierno local, será, a partir del próximo
verano, también un lugar seguro para mantener relaciones sexuales.
La Municipalidad de esta ciudad ha decidido no penalizar a las personas que practiquen sexo en
este jardín. Eso sí, sólo cuando el sol se ponga.
Con un gran estanque, carriles para bicis y patinadores, zonas para pasear al perro y mucho
césped, el recinto atrae desde hace años a miembros de la comunidad gay en busca de pareja.
Mantener relaciones sexuales al aire libre merece una multa en Holanda. Pero al abrigo de la
oscuridad, las cosas son distintas. La misma guardia urbana que puede amonestar a las parejas por
el día, no suele hacerlo de noche. Vista la situación, y en un gesto de pragmatismo, el municipio
de Amsterdam ha decidido incluir la despenalización de esa actividad en la nueva regulación que
planea para el jardín.
La medida tendrá condiciones. "No podrán salir del perímetro de la rosaleda, que está hacia el
centro, ni dejar basuras. Trasladarse a zonas donde juegan a otras horas los menores estará también
prohibido. Y si hacen demasiado ruido y son vistos, se les podrá echar", dicen los portavoces
municipales.
Con conciertos, teatro infantil, meriendas y fiestas de todo tipo, el parque Vondel es uno de
los más aprovechados de la capital holandesa. Es, además, una zona de paso que une el centro con el
oeste de la ciudad, y lleva al Museo Van Gogh y el Rijksmuseum. Por eso nunca cierra.
"No se trata sólo del sexo. Las normas afectarán a todos los usuarios del Vondel. Los que dejen
el perro suelto molestando a ciclistas o a los niños tendrán que atenerse a las sanciones
pertinentes", señalaban anoche en la Municipalidad.
El plan ha sido ideado por el concejal Paul van Grieken, del partido Verde, deseoso de regular
las actividades que "de verdad incomoden a los vecinos, como la suelta de mascotas".
Lista para analizar la nueva normativa con todos los grupos involucrados -desde la Federación
Ciclista a los dueños de restaurantes y chiringuitos-, la comunidad gay ha manifestado una
"cautelosa satisfacción". Esperan no ser importunados por los agentes si hacen gala de civismo.