La crisis por el tratamiento de los residuos sigue presionando a las autoridades de Nápoles, que enviaron toneladas de basura a Cerdeña para salir del atolladero. No sólo no lo han logrado sino que ahora la chispa de la protesta se extendió ahora a la isla mediterránea.
Seis manifestantes fueron detenidos en Cerdeña anoche, luego de la segunda noche de choques con la policía italiana por la crisis de los desechos.
Alrededor de 1.000 manifestantes en Cagliari, la capital de Cerdeña, quemaron contenedores de basura, lanzaron piedras a la policía y tiraron bolsas de desechos a las afueras de la residencia del gobernador regional, Renato Soru, a quien critican por haber aceptado parte de la basura de Nápoles.
Una portavoz de la policía dijo que ocho policías habían resultado levemente heridos y agregó que la protesta estaba amainando.
Cerdeña, un popular centro turístico, fue la primera región en atender el pedido de Prodi para que las autoridades locales del país ayudaran a aliviar la crisis dentro y alrededor de Nápoles, donde se acumularon 140.000 toneladas de basura en descomposición en las calles porque los depósitos colapsaron.
“Una vergüenza”. En un viaje a Malta, el primer ministro Romano Prodi condenó la violencia, diciendo que tenía una “muy mala” opinión de los manifestantes.
“El gobierno no puede tolerar que este problema siga irresuelto,” dijo Prodi, y agregó que todos tenían el deber de ser solidarios con Nápoles. “Esta emergencia es una vergüenza para toda Italia.”
Los primeros cargamentos de basura llegaron a Cerdeña el jueves a la noche, desatando choques entre los locales y la policía.
Otras partes de Italia, como Sicilia, han aceptado a regañadientes recibir parte de las montañas de basura y en Nápoles el Ejército está ayudando a limpiar las calles.
La crisis de Nápoles es una situación vergonzosa para Prodi y su coalición de centroizquierda, que gobierna la ciudad y la región aledaña de Campania.l (Reuters )































