El rey Carlos Gustavo de Suecia entregó ayer en Estocolmo los premios Nobel de física, química, medicina, literatura y economía en una ceremonia en la que se recordó, en el sexagésimo aniversario de la Declaración de Derechos Humanos, la importancia de preservar la libertad de expresión y de intercambiar conocimientos.
Horas antes, en una ceremonia de premiación realizada en la capital noruega, Oslo, el ex presidente finlandés Martii Ahtisaari, fue condecorado con el Nobel de la paz.
Ahtisaari centró su discurso de aceptación del premio en el conflicto de Cercano Oriente y llamó a "todas las partes" a solucionar la situación actual.
"Está en juego la credibilidad de toda la comunidad internacional", dijo el político socialdemócrata de 71 años en su discurso en el Oslo City Hall. "No podemos seguir igual, año tras año, y pretender que hacemos algo para solucionar el conflicto en Cercano Oriente".
Ahtisaari, que fue galardonado por su labor como intermediario en numerosos conflictos internacionales, expresó su confianza en que el nuevo presidente de Estados Unidos considere la "gran relevancia" que tiene la solución del conflicto cuando asuma el cargo.
En Estocolmo. La solemne ceremonia en Estocolmo, celebrada en el Konserthuset (Sala de Conciertos) de la capital sueca, fue abierta por el presidente del Consejo de la Fundación Nobel, Marcus Storch, con un discurso dedicado a la labor de las universidades y en el que destacó especialmente el aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos. Estamos en un momento, dijo, en el que hay "una inquietante tendencia a más y más restricciones a la libertad de expresión" en un "creciente número de contextos en todo el mundo. Hay un grave riesgo de que se evolucione hacia lo que es, para la mayoría de nosotros, una dirección errónea".
El discurso antecedió a la entrega de los premios, que se desarrolló en el mismo orden en el que Alfred Nobel citó en su testamento, en 1895, las áreas en las que debía instituirse un galardón internacional, es decir: física, química, medicina, literatura y, en último lugar, economía, que se unió a la lista en 1969.
Antes de la entrega de cada uno de los premios, un miembro del comité Nobel de cada área realizó una breve presentación del premiado y de su trabajo. Con la ausencia de Yoichiro Nambu (uno de los premiados en Física), sus colegas Makoto Kobayashi y Toisihide Maskawa fueron los primeros en recibir la medalla, el diploma y el cheque por valor de 10 millones de coronas (1,22 millón de dólares) que les acreditan como premio Nobel. Un galardón que recibieron por sus descubrimientos en física subatómica y más en concreto, por demostrar la asimetría del universo y, por tanto, su origen. Asimetría que fue comparada por Lars Brink, miembro del comité Nobel de física, con la serie de retratos de Dora Maar realizados por Picasso.
A continuación fue el turno de Osamu Shimomura, Martin Chalfie y Roger Y. Tsien, galardonados con el Nobel de química por descubrir la proteína fluorescente verde, que ha permitido hacer visibles a las células y poder observar el desarrollo de enfermedades.
En medicina, Harald zur Hausen fue recompensado por establecer la conexión entre el papiloma humano y el cáncer cervical, y Francoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier, por aislar el virus VIH, causante del sida.
Tras los premios más científicos, el profesor Horace Engdahl, secretario permanente de la Academia Sueca, presentó a Jean-Marie Le Clézio, Nobel de literatura, de quien destacó el cambio que supuso en su producción literaria el tiempo pasado en América Central y el contacto con la cultura indígena. "Descubrió que él mismo es realmente un indio, pero uno pobre", afirmó Ebghdal, quien también resaltó que "pocos autores han descrito de forma tan convincente cómo las culturas y lenguas mueren a regañadientes".
Cerró la entrega de premios el de economía, al estadounidense Paul Krugman, un crítico del neoliberalismo que ha formulado teorías que ayudan a entender la rápida urbanización mundial y el declive rural.