Buenos Aires.- El proyecto de ley para reordenar el sistema ferroviario del país es el único asunto impulsado por el Ejecutivo nacional que quedó pendiente en la Cámara de Diputados durante 2007, y llegará a fin de año sin aprobación a pesar de la amplia mayoría que tiene el oficialismo en el recinto desde el 10 de diciembre.
La iniciativa, que cuenta con media sanción del Senado, fue puesta en el temario en todas las sesiones que antecedieron al 10 de diciembre, cuando se renovó la mitad de los legisladores. Pero se convirtió en un expediente que, con su sola mención, los diputados pronosticaban que iba a quedar sin aprobación.
Incluso hasta en la última reunión que se hizo para sacar de ambas cámaras legislativas una declaración de repudio por el supuesto “agravio” del gobierno de Estados Unidos a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, la oposición sospechaba que el Frente para la Victoria intentaría colar el tema de los trenes. Pero quedó afuera.
En el nuevo esquema de organización, que se armó tomando como modelo el actual sistema de división entre tareas y unidades de negociaciones de los ferrocarriles españoles, se prevé la conformación de dos sociedades del Estado para la administración de la infraestructura ferroviaria y para el control y prestación de servicios de cargas y pasajeros.
La nueva “operadora estatal” convivirá con los actuales concesionarios de las líneas metropolitanas y con las empresas privadas que manejan los trenes de carga.
Tras llegar a la Cámara de Diputados después de tener media sanción en el Senado, el proyecto consiguió tener dictamen de las comisiones, aunque con disidencias de la oposición.
Pero cuando llegó al recinto sólo se hizo el debate el general sin que llegara a votarse. Con la renovación parcial de la cámara, el despacho caducó y ahora deberá ser reconsiderado para volver a ser tratado en el recinto.
































