La preocupación por educar a una generación de chicos que no han visto a sus padres trabajar se instaló ayer en los debates del congreso "La educación en el Bicentenario", organizado por el Ministerio de Educación nacional, en Paraná. Un panel de especialistas se encargó de plantear los desafíos de aunar educación y trabajo.
La socióloga María Antonia Gallart rescató la calidad educativa como la clave y realizó una significativa defensa de la formación técnica. Gallart es doctora en Educación Comparada e investigadora principal en el Centro de Estudios de Educación (Cenep) sobre cuestiones de educación y trabajo.
Remarcó que "todo lo que no se hace a tiempo en materia educativa, luego es muy difícil de recuperar, y por tanto representa un gran costo social". Rescató entonces a la escuela como el pilar fundante: "La primera formación para el trabajo es una educación general de calidad". Y dijo que es básico alcanzar una enseñanza que sirva "para solucionar problemas concretos en la vida". Apeló a orientarse hacia una formación de chicos "competentes para la empleabilidad".
Paralelamente a este desafío mencionó otro propio del campo del trabajo: "Combatir la informalidad en el empleo, que en la Argentina alcanza al 30 por ciento de la población".
Habilidades sociales.
"La escuela no sólo debe dar contención sino también exigencia, no se trata de integrar a cualquier precio, porque si la escuela no enseña no es escuela", expresó y fue largamente aplaudida por los educadores,
También, como otros panelistas, señaló la necesidad de recuperar la transmisión por el valor del trabajo. Una cadena que en la Argentina se rompió durante los largos años de desempleo. Los especialistas coincidieron que un desafío es la reeducación en los códigos del trabajo.
En el panel también participó la secretaria de Trabajo de la Nación Noemí Rial, los ministros de Educación de La Pampa y de Misiones, Néstor Torres y Luis Jacobo, respectivamente; el educador Luis Beccaria y la directora del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (Inet), María Rosa Almandoz.
Todos destacaron el valor de la educación técnica y el empuje dado a partir de la sanción de la ley de Educación Técnica y Profesional en 2005. La socióloga Gallart, afirmó: "En una escuela técnica hay menos tolerancia al verso, esto es porque todo se aprende en concreto".
Además, recordó que para salir de los problemas educativos actuales "hacen falta mucho compromiso de las instituciones y de sus docentes". También instó a un control de la calidad educativa que se ofrece que "no pasa por un test o una prueba sino por un seguimiento de los egresados, de ver cómo se insertan en el mercado de trabajo".
En el Congreso Nacional sobre el Bicentenario que cierra hoy, los temas centrales pasan por la formación de docentes. Uno de los paneles será moderado por la ministra de Educación de Santa Fe, Elida Rasino. Participan 1.200 docentes de todas la provincias del país.
Gallart repasó el problema que preocupa a la secundaria: el alto grado de desgranamiento que persiste en los jóvenes. Consideró que hay ofrecerles un lugar para aprender, pero sin desistir de la misión de garantizar aprendizajes. l