Información Gral

La presidenta exaltó la figura del padre Mugica a 40 años de su asesinato

Cristina inauguró una escultura del recordado sacerdote. La obra quedará expuesta en la avenida 9 de Julio de la ciudad de Buenos Aires, "Fue víctima de una Argentina violenta", dijo.

Domingo 11 de Mayo de 2014

La presidenta Cristina Fernández inauguró ayer una escultura de hierro del sacerdote Carlos Mugica, en vísperas del 40 aniversario de su asesinato perpetrado por la Triple A, y pidió que la figura del cura "no se homenajee, sino que se celebre, por todo el amor que supo dar".

Si bien la Casa Rosada invitó al acto al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, el mandatario comunal no concurrió y dispuso que lo represente en la ocasión el diputado del PRO Cristian Ritondo.

Al hacer uso de la palabra, la presidenta afirmó que hombres como Mugica "no se homenajean, se celebran con alegría, por todo el amor que supo dar".

"Fue víctima de una Argentina violenta. Su juventud también había transcurrido en una Argentina violenta, en una Argentina donde los argentinos se enfrentaban entre sí. Le tocó vivir de joven en una Argentina donde se dirimieron las cosas a los tiros, con bombardeos y con muertos, en una Argentina violenta en serio", subrayó Fernández.

La obra en recuerdo de Mugica fue realizada en hierro sobre un fondo blanco por el artista plástico Alejandro Marmo, quien señaló que el acto se enmarcaba en "el país que a mi me gusta, el del diálogo, el que une".

La escultura quedará expuesta en la avenida 9 de Julio y Juncal, la esquina de la casa donde nació en 1930 Mugica.

A metros del monumento y de Cristina Kirchner, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, recordó a Mugica por su "mensaje de amor en el marco de lo que era una Argentina violenta".

Por su parte, el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, expresó que el acto de ayer a la tarde "más que un homenaje, fue una celebración a este gran hombre, un cura militante de la Iglesia de los pobres, un adelantado de lo que hoy pregona el Papa Francisco".

Participaron también del acto varios sacerdotes porteños y el titular del Sedronar, el cura Juan Carlos Molina. Además se movilizaron y se hicieron ver militantes del Movimiento Evita y las organizaciones Kolina, La Cámpora, Corriente Nacional Martín Fierro, Los Kumpas, Peronismo Militante, la Tupac Amaru, JP Descamisados, Nuevo Encuentro y el Frente Transversal.

La jefa de Estado dialogó por teleconferencia con el diputado Nacional Juan Cabandié quien encabezó otro homenaje al padre Mugica desde la Villa 31

Recuerdo. Carlos Francisco Mugica Echagüe nació en 1930 en el seno de una familia conservadora en la parte más elegante del barrio de Retiro y se integró al Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, que trabajó activamente en la Villa 31, donde descansan sus restos. Era hijo de un diplomático y fundador del Partido Conservador.

Mugica se ordenó sacerdote en 1954, época en la que Juan Domingo Perón había entrado en un conflicto con la jerarquía de la Iglesia Católica.

En los años 60 viajó por diferentes países y a su regreso se afianzó en la villa de Retiro donde ese cura joven, locuaz y pintón empezó a dar la comunión, organizar actividades, ofrecer talleres, armar campeonatos de fútbol e impulsar una bolsa de trabajo.

Tras el Cordobazo de 1969, período de alta conflictividad en el que organizaciones políticas y sindicales buscaban forzar el final de la dictadura militar y de la proscripción del peronismo, el cura comenzó a ganar exposición.

Visitó a Perón en su exilio en Madrid, quien tras ganar Héctor Cámpora las elecciones presidenciales de 1973, le propuso sumarse como asesor al Ministerio de Bienestar Social.

Mugica aceptó el cargo honorario en esa cartera conducida por José López Rega, pero las diferencias con el oscuro personaje pronto se tornaron insalvables y decidió renunciar.

El sábado 11 de mayo de 1974 el sacerdote fue asesinado a balazos por la Triple A, la denominada Alianza Anticomunista Argentina, un grupo de ultraderecha creado por López Rega.

El entierro de Mugica resultó multitudinario y los habitantes de la villa llevaron a pulso su féretro hasta el cementerio de La Recoleta.

En 1999, sus restos fueron depositados en la Parroquia Cristo Obrero.

Una vida acabada por la violencia atroz de los años 70

El destino del sacerdote Carlos Mugica estuvo ligado a la convulsión argentina de los 70.

"Tengo los días contados. Sé que me van a matar y será López Rega. No me importa, lo único que no quiero (es) que le carguen el crimen a otros", le confió a su hermano Alejandro. Recibió 14 balazos de parte de un banda dirigida por el sicario Rodolfo Eduardo Almirón.

En 1984, Juan Carlos Juncos confesó frente al juez Eduardo Hernández Agramonte que López Rega le había pagado una suma cercana a los 10.000 dólares para matar "a ese curita que lo perjudicaba políticamente".

En 1966 Mugica había estado al frente de grupos misioneros estudiantiles en el Norte de Santa Fe, uno de los cuales integraban tres estudiantes del Nacional Buenos Aires: Gustavo Ramus, Fernando Abal Medina y Mario Eduardo Firmenich.

Esos estudiantes fundan años después Montoneros, organización que se presenta en sociedad con el secuestro del ex dictador Pedro Eugenio Aramburu cuyo cadáver aparece el 16 de julio de 1970.Abal Medina y Ramus mueren en una emboscada en el conurbano bonaerense en setiembre de 1970. El cura de Retiro pronuncia un discurso en homenaje a los jóvenes caídos que las autoridades militares no toleran.

Con el retorno de Perón, Mugica comenzó a plantear diferencias con Montoneros, las que se profundizaron, por entender que "no podía proseguir la lucha armada si el líder de los trabajadores es quien gobierna el país".

Pocos días antes de su asesinato, la revista de la derecha peronista "El Caudillo" le publicó un reportaje en el que Mujica decía que "los Montoneros me condenaron a muerte".

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario