La población mundial alcanzará los 8.000 millones este 15 de noviembre de 2022, según el informe Perspectivas de la Población Mundial de las Naciones Unidas. También se prevé que India superará a China como el país más poblado del mundo en 2023. Ambas superpotencias demográficas superan los 1.400 millones de habitantes, pero India tiene una población más joven que China y su tasa de natalidad es por ello más alta.
Las últimas proyecciones de las Naciones Unidas, publicadas con motivo del Día Mundial de la Población el pasado 11 de julio, sugieren que el número de habitantes del planeta podría llegar a alrededor de 8500 millones en 2030 y 9700 millones en 2050. Se proyecta que alcanzará un pico máximo de alrededor de 10.400 millones de personas durante la década de 2080 y que permanecerá en ese nivel hasta 2100.
Pese a estas cifras enormes y alarmantes, la población mundial está creciendo a su ritmo anual más lento desde 1950, por debajo del 1% en 2020. Por ello, las muertes anuales superan a los nacimientos en muchas naciones desarrolladas, como Japón y los países de Europa, entre otras.
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Fuentes: J.D. Durand (1974), United Nations (1966), United Nations (1973), United Nations (1992) y United Nations (1993). Del blog "Apuntes de demografía", de Julio Pérez Díaz, demógrafo y sociólogo español.
La fecundidad ha disminuido notablemente en las últimas décadas en muchos países. En la actualidad, dos tercios de la población mundial vive en un país o área donde la fecundidad es inferior a 2,1 nacimientos por mujer, nivel aproximado para mantener el nivel de población estable en lugares con mortalidad baja. Se proyecta que la población de 61 países o áreas disminuirá en un 1% o más entre 2022 y 2050, debido a sus niveles persistentemente bajos de fecundidad y, en algunos casos, a sus altas tasas de emigración.
El crecimiento se concentra en Africa y Asia. Más de la mitad del aumento de la población mundial previsto hasta 2050 se concentrará en ocho países: Egipto, Etiopía, India, Filipinas, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo y Tanzania. Se espera que los países del Africa subsahariana contribuirán con más de la mitad del crecimiento de la población mundial previsto hasta 2050.
Liu Zhenmin, subsecretario de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, señala: “El rápido crecimiento de la población hace más difícil la erradicación de la pobreza, la lucha contra el hambre y la desnutrición, y la expansión de la cobertura de los sistemas de salud y educación".
En la mayoría de los países del Africa subsahariana, así como en áreas de Asia y América Latina y el Caribe, la proporción de la población en edad de trabajar (entre 25 y 64 años) ha ido en aumento gracias a las recientes reducciones de la fecundidad. Este cambio en la distribución por edad brinda una oportunidad, limitada en el tiempo, para lograr un crecimiento económico per cápita acelerado, conocido como el “dividendo demográfico”. Es una "ventana" que luego se cierra, de manera que la actual crisis económica recorta esos años de oportunidad.
América Latina y Caribe
En América Latina y el Caribe, se prevé que la proporción de la población en edad de trabajar empiece a disminuir a principios de la década de 2040. La población de América Latina y el Caribe, que se ha cuadruplicado entre 1950 y 2022, se prevé que alcance un máximo de 752 millones de habitantes en 2056 y luego disminuirá hasta alcanzar 646 millones en 2100. América Latina y el Caribe fue la región con el segundo nivel más alto de fecundidad adolescente, con 53 nacimientos por cada 1000 mujeres de 15 a 19 años. En 2021, la contribución de la fecundidad adolescente al total global fue la más alta en América Latina y el Caribe, con un 14%, un 30% más alto que Africa subsahariana. Una realidad que en las periferias pobres de Argentina y Brasil se puede observar a simple vista.
Se estima que la proporción de la población mundial de 65 años o más aumentará del 10% en 2022 al 16% en 2050. Para entonces, se espera que el número de personas mayores de 65 años en el mundo más que duplicará el número de niños menores de 5 años, y llegará a igualar la población de niños menores de 12 años. Es un fenómeno muy visible en Europa, Norteamérica, Japón y China, pero que ya se presenta en muchas naciones "en desarrollo" o "emergentes", como Argentina y Brasil.
La esperanza de vida al nacer alcanzó 72,8 años en 2019, una mejora de casi 9 años desde 1990. Se proyecta que las reducciones futuras de la mortalidad se traducirán en una longevidad mundial promedio de alrededor de 77,2 años en 2050. Sin embargo, hay grandes desigualdades entre países y regiones del mundo: en 2021, la esperanza de vida de los países menos desarrollados era siete años menor que el promedio mundial. La pandemia de Covid-19 afectó la esperanza de vida al nacer, que bajó a 71 años en 2021.
Asimismo, “debido a la edad relativamente joven de la población mundial, las acciones adicionales de los gobiernos para reducir la fecundidad tendrían poco impacto en el ritmo de crecimiento de la población entre hoy y mediados de siglo. Sin embargo, una fecundidad baja, sostenida por varias décadas, podría resultar en una desaceleración mayor del crecimiento de la población mundial en la segunda mitad del siglo”, sostiene John Wilmoth, director de la División de Población de Naciones Unidas.
De la prehistoria a hoy
Pero, ¿cómo era la población humana antes del inicio de la civilización, en la larga prehistoria del Homo sapiens? Los científicos estiman que la Tierra podía proporcionar a los cazadores-recolectores de Homo sapiens y a las especies que lo precedieron alimento suficiente para un máximo de treinta millones de individuos. En los cuatro millones de años que requirió la evolución desde el Homo erectus al Homo sapiens, el hombre actual, no se pudo superar esa cifra. Posiblemente la población total del Paleolítico oscilaría entre los seis y los diez millones de seres humanos.
La "revolución neolítica", hace diez mil años, mediante la aplicación de técnicas agrícolas y ganaderas, permitió la primera gran expansión de la especie humana; se calcula que a partir de entonces la población empezó a crecer a un ritmo que la duplicaba cada mil setecientos años. Al comienzo de la era cristiana, se calcula que vivían unos ciento cincuenta millones de personas: una tercera parte en el Imperio Romano, otra tercera parte en el Imperio Chino y el resto diseminado. Comparar el tamaño de la población del siglo XXI con la que estuvo manteniendo el planeta en los últimos milenios sirve para tomar conciencia de que se está viviendo un episodio demográfico único e irrepetible en la historia de la humanidad.