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La epidemia de zika que amenaza a la región se desató en el noreste de Brasil

Los hospitales quedaron atestados de pacientes desesperados por saber qué les ocurría, sin sospechar que serían los primeros casos confirmados del virus zika. Allí se inició el brote explosivo.

Domingo 31 de Enero de 2016

El zika no se ha manifestado en forma autóctona en Argentina hasta ahora, pero en el vecino Brasil el virus hace estragos en una amplia región. La primera ciudad en que la enfermedad brotó de manera explosiva fue en Camaçarí.

   En esa ciudad del norte brasileño, los hospitales quedaron atestados de pacientes desesperados por saber qué les ocurría, sin sospechar que serían los primeros casos confirmados del virus zika. Allí se inició el brote explosivo.

   Los habitantes de esa ciudad ubicada a unos 50 kilómetros de Salvador, en el estado de Bahia (noreste), se preguntaban con angustia en los primeros meses de 2015 qué sería aquella dolencia que estaba afectando cada vez a más personas.

   La enfermedad “misteriosa” la llamaba la gente; “síndrome eccematoso indeterminado”, señalaban los partes médicos al resaltar las irritaciones que provocaba en la piel.

   “Mis dos niños y yo nos enfermamos. En mi barrio se contagió todo el mundo”, recordó a la AFP Vanessa Machado dos Santos, de 35 años, que se gana la vida vendiendo agua de coco en la tórrida Camaçarí.

   “Nos empezó a picar la piel, teníamos fiebre, dolor de cabeza y del cuerpo, mucho dolor en las articulaciones”, describió.

   Poco tiempo después le informaron que todo eso que sentía se debía al virus zika, pero sus dudas continuaron.

   “Un tiempo después en el hospital me dijeron que era zika, pero nadie sabía muy bien de qué se trataba. Que se parecía al dengue, que lo traía un mosquito, que venía de otro país. Muchas historias sobre el famoso zika”, contó.

   “¿Si tenía miedo? ¡Claro! No sabíamos qué venía después. Uno siempre tiene miedo a lo desconocido”.

   Era abril de 2015 y los centros médicos estaban colapsando en esta ciudad de unos 200.000 habitantes.

   El médico Antonio Carlos Bandeira, del hospital Santa Helena, pensó que era urgente determinar ese síndrome y contactó al virólogo Gubio Soares, de la Universidad Federal de Bahia, a quien conocía.
  Por los síntomas que presentaban los pacientes y el contagio explosivo (“había edificios enteros de gente enferma”, relató Bandeira) los especialistas asumieron que se trataba de un arbovirus, nombre genérico para aquellos virus transmitidos por algún insecto u otro animal semejante como dengue o chicunguña.

   “En esa época había un caos debido al número de consultas. Fue de verdad un pedido de socorro que hicimos al investigador Gubio para que nos ayudara en la parte de identificación del agente infeccioso”, recordó.

   “Tienen que ayudarnos en esto, le dije. Hay que investigar qué virus es”, contó a la AFP.

   En su laboratorio del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad Federal de Bahia, en la capital Salvador, Soares junto a su colega Silvia Sardi se dedicaron a investigar una veintena de muestras de pacientes de Camaçarí.

   Hasta que dieron con el vector: zika, identificado por primera vez en el mundo en 1947 en Africa, que ya había brotado en islas del Pacífico en 2007 y 2013 pero que, por las características geográficas, no había tenido el mismo impacto.

   Soares tenía reactivos que permitieron la identificación del virus, contó en una entrevista con la AFP.

    “Ya había leído trabajos interesantes sobre el zika. En paralelo, vi las fotos de personas contagiadas con el virus y como ya había muchos en Camaçarí, pensé que se trataría de zika. Lo discutí con Silvia Sardi, hicimos los test y fueron concluyentes.

   Y así lo identificamos por primera vez en Brasil”, relató.

    Eso fue el 28 de abril de 2015. Al día siguiente, las autoridades de salud brasileñas informaron públicamente el hallazgo.

   Desde Brasil el virus se ha expandido vertiginosamente por América. Se estima que llegó al país durante la Copa del Mundo a mediados de 2014, con unos primeros casos en el estado de Rio Grande do Norte que sólo fueron confirmados más tarde tras su identificación.

    Aún está por determinarse si este virus es el responsable por un aumento de casos de bebés nacidos con microcefalia y de adultos que han desarrollado un síndrome que puede generar parálisis.

   Al año siguiente de su brote en Brasil, el zika sigue rodeado de misterio.

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