Romperse las piernas para verse más bella: en la ciudad rusa de Kurgan las mujeres jóvenes se alargan las pantorrillas con un procedimiento doloroso para tener, según creen, mejores oportunidades en el amor y el trabajo.

Romperse las piernas para verse más bella: en la ciudad rusa de Kurgan las mujeres jóvenes se alargan las pantorrillas con un procedimiento doloroso para tener, según creen, mejores oportunidades en el amor y el trabajo.
El método, conocido ahora en todo el mundo, fue desarrollado en tiempos de la Unión Soviética por el médico Gavril Ilisarov en Kurgan para operar defectos de nacimiento.
El método consiste en romper primero los huesos. Luego, las pacientes deben llevar aparatos ortopédicos durante medio año. El resultado: mujeres hasta 15 centímetros más altas. Las “piernas de Kurgan” son un término instalado hace tiempo en Rusia.
Sin embargo, cada vez son más las advertencias acerca de estas operaciones. “El problema es que no sólo se debe alargar la pierna, sino también nervios y músculos. Y eso a veces sale mal”, opina el especialista Ziyad Al Chiriki de Damasco. Los expertos rusos advierten acerca de las posibles consecuencias de la intervención como trombosis, inflamaciones y desproporciones. A la vez, subrayan que los problemas en el amor y el trabajo no se solucionan simplemente en una mesa de operación.
El interés por la clínica Ilisarov en Kurgan también es grande en el extranjero, confirma el vicedirector Arnold Popkov. Llegan a estudiar a la ciudad de los Urales, de 330.000 habitantes, sobre todo cirujanos de Japón y Corea del Sur, países en los que también se operan muchas chicas de las piernas.
Popkov señala que no sólo las mujeres se someten a la operación. “Una vez vino un oficial muy bajito de Arabia Saudí que no soportaba no ser visible en los desfiles militares”, comentó. “Lo alargamos en diez centímetros”. En total, hay más de cinco mil de estas operaciones de huesos documentadas en Kurgan, y no en todos los casos se trata de una cuestión de estética.
Cuando Ilisarov (1921-1992) desarrolló su técnica hace medio siglo en la ciudad, que se encuentra unos 2.000 kilómetros al este de Moscú, tenía en mente sobre todo el tratamiento de miembros malformados. El ortopedista estudiaba las fracturas después de un accidente o personas que habían nacido con piernas de distinto largo.
Descubrió que, al crecer, el cuerpo humano cierra una grieta en el hueso. Cuando se induce una fractura en la pantorrilla y la grieta se va agrandando de forma paralela al crecimiento, el hueso se alarga. Sin embargo, Ilisarov evitaba las operaciones de belleza.
En ese entonces, los equipos eran menos perfectos, afirma Popkov. “También hoy en día tratamos de convencer de no operarse a las personas que no nos parecen adecuadas”, dice. Un motivo pueden ser los problemas con los tejidos conjuntivos.
Probado. El método Ilisarov es considerado médicamente probado, pero terriblemente doloroso. Después de la fractura de huesos, los pacientes deben usar durante meses una construcción atemorizante de acero en las pantorillas. El hueso es alargado ajustando tornillos clavados en la pierna a través de heridas abiertas.
La idea de que el ascenso laboral es más fácil con piernas largas está fuertemente arraigada en Rusia. Si bien en los foros de Internet las pacientes reconocen haber sufrido fuertes dolores, la mayoría se declara conforme con los resultados.


Por Mariano D'Arrigo
