El Papa Francisco se pronunció ayer en contra de la legalización de cualquier tipo de estupefaciente y rechazó además los tratamientos de desintoxicación que utilizan drogas sustitutivas. “Quiero expresar con total claridad que la droga no se derrota con la droga. La droga es un mal y con el mal no puede haber cesiones o compromisos”, afirmó.
El pontífice formuló estos conceptos al recibir en audiencia en el Vaticano a los participantes de la XXXI edición de la Conferencia Internacional para el Control de Drogas (Idec), un día antes de visitar la región italiana de Calabria, sede de la poderosa mafia ‘Ndrangheta, que controla una porción importante del comercio global de narcóticos ilegales.
Para el Papa, “las drogas sustitutivas tampoco son una terapia suficiente, sino un modo velado de rendirse ante este fenómeno”.
“Los intentos, aunque limitados, de legalizar las llamadas drogas recreativas (como la marihuana) no sólo son altamente cuestionables desde un punto de vista legislativo, sino que fallan en producir los efectos deseados”, dijo el Papa.
Aseguró que “el flagelo de la droga continúa avanzando de manera y dimensiones impresionantes, alimentado por un mercado infame, que va más allá de las fronteras nacionales o continentales”.
El pontífice mostró su “dolor y preocupación” sobre todo porque “crece el peligro para los jóvenes y los adolescentes”.
Para Jorge Bergoglio, “quien dice sí a la vida, al amor, a la educación y al trabajo, no encuentra sitio para la droga, el abuso de alcohol u otras dependencias”.
Puso como ejemplo a “tantos jóvenes que quieren librarse de la dependencia de la droga, y que se empeñan para reconstruir su vida” y dijo que son “un estímulo a mirar hacia delante con confianza”.
El pontífice hizo además referencia a los millones de jóvenes que no tienen trabajo y tampoco estudian, y al respecto advirtió que “entran en una falta de horizonte, de esperanza, y la primera oferta son las dependencias, entre las cuales está la droga”.
“La Iglesia —dijo— fiel al mandato de Jesús de ir allí donde hay un ser humano que sufre, que tiene sed, hambre, que está en la cárcel, no ha abandonado a los que han caído en la espiral de la droga, sino que con su amor creativo ha salido a su encuentro y los ha tomado”.
El Papa ha arremetido con frecuencia contra el “mal” de la adicción a las drogas y se ha reunido en varias ocasiones con adictos. Como arzobispo en Buenos Aires dedicó gran parte de su actividad pastoral a cuidar de los drogadictos.
La oposición del pontífice choca contra la tendencia de liberar le consumo de las drogas “blandas”. El movimiento por la legalización de la marihuana está cobrando fuerza en las Américas, Europa y el norte de Africa, donde las autoridades prefieren promover la salud pública en vez de combatir a los narcotraficantes.