La antorcha olímpica llegó ayer a Buenos Aires para marchar hoy por las calles
de la ciudad, donde se espera la intervención de grupos que denuncian la política represiva de
China en el Tíbet. Los activistas, sin embargo, prometieron dejar en paz a la antorcha, pero sí
realizar acciones sorpresivas, además de una "contramarcha" que correrá en sentido opuesto a la
procesión oficial.
Arribo blindado. Apenas aterrizó la antorcha en un avión privado en Ezeiza,
"dentro de un cofre parecido a un farol de barco", según describió alguien de la seguridad, y
procedente de San Francisco, fue llevada a un lugar secreto, escoltada por cientos de policías en
autos y motos. Los periodistas tuvieron prohibido el acceso al lugar.
En cualquier caso, no hubo incidentes ni manifestaciones a la llegada de la
antorcha. El encendido de este ícono de los Juegos Olímpicos estará precedido hoy por un
espectáculo de tango, en el inicio de un recorrido de unos 14 kilómetros por lugares emblemáticos
de Buenos Aires. En Ezeiza recibieron la antorcha autoridades del comité olímpico argentino y el
subsecretario de Deportes de la ciudad de Buenos Aires, Francisco Irarrazával.
Buenos Aires tiene todo preparado para vivir una "gran fiesta". O al menos, así
esperan las autoridades. La tensión es alta, dados los antecedentes. En París los activistas que
denuncian la represión china en el Tíbet lograron apagar la antorcha en cinco oportunidades.
Previamente en Londres hubo serios incidentes. En San Francisco, única parada en Estados Unidos, no
se llegó a esos extremos, pero se decidió una limitación del recorrido de la llama, así como
cambios no previstos, con una custodia imponente. Estos factores sumados hicieron perder brillo a
la ceremonia.
No vendría Diego. Diego Maradona fue escogido para ser el primer portador de la
llama en Buenos Aires, pero ayer el astro se encontraba en México y al parecer se quedaría allí
para recibir mañana un homenaje del club Necaxa, según dijo ayer esa institución deportiva.
Unas 5.700 personas, entre ellos 3.700 policías y gendarmes, están encargadas de
la seguridad en Buenos Aires, lo que quiere decir que habrá uno de ellos cada dos metros y medio de
recorrido. Esto por sí solo, y tal como ocurriera en San Francisco, opacará el carácter
pretendidamente festivo del recorrido. Es la primera vez que la antorcha olímpica visita Argentina,
siendo además el único país latinoamericano por donde pasará en su camino hacia Pekín. La llama,
que fue encendida el pasado 24 de marzo en Grecia, recorrerá alrededor de 130.000 kilómetros, antes
de llegar a la capital china el 8 de agosto, día en que los Juegos tendrán su ceremonia de
apertura.
Las brutales violaciones a los derechos humanos en China y la actual represión
en el Tíbet no parecen tener en Argentina la repercusión que han alcanzado en Europa y Estados
Unidos, tradicionalmente más sensibles a las problemáticas de derechos humanos, y específicamente a
la causa del Tíbet, ocupado por las tropas chinas desde 1950.
Empero, algunos grupos prometieron acciones sorpresivas pero no violentas. "Es
gracioso que ni los medios ni el gobierno nos crean que no vamos a usar nuestra capacidad de
destrucción, pero esto es comprensible porque todo el mundo desconfía del otro", comentó el
representante en Argentina de la ONG Free Tibet, Jorge Carcavallo, ayer solitario manifestante en
el centro de Buenos Aires. Carcavallo, impulsor el miércoles de una pacífica protesta con un camión
de bomberos, dijo que la ausencia de otros manifestantes se debía a que preferían permanecer en el
anonimato para no ser identificados por la policía argentina. Aunque el activista reiteró que "no
haremos ninguna acción violenta para parar la antorcha", pronosticó para hoy "un día caliente", sin
dar otros detalles.
Contramarcha. En esa misma sintonía se pronunció Eduardo Bermúdez, representante
del grupo internacional Relevo de la Antorcha de los Derechos Humanos, cuyos integrantes harían una
contramarcha, junto con seguidores del grupo religioso Falun Gong en Buenos Aires. Esta agrupación
religiosa ha sufrido una implacable persecución en China, y cientos de sus miembros sufren prisión
e incluso han sido muertos en la cárcel por el régimen comunista chino.
La contramarcha tendrá el mismo recorrido que la antorcha olímpica, pero en
sentido inverso y una hora más temprano. "Desde acá no proponemos ningún tipo de acción violenta",
destacó Bermúdez. "Cualquier otro tipo de medida que interfiera el paso de la antorcha olímpica no
saldrá de esta organización", destacó, apartándose de ese tipo de actos.