"Francisco escribió el grueso del nuevo texto en agosto, cuando renunció a sus vacaciones veraniegas", dijo el vocero del Vaticano, el padre Federico Lombardi.
Las preocupaciones del Papa son palpables en todo el texto, y las citas teológicas e históricas que utiliza no dejan duda sobre sus puntos de referencia y sus prioridades: los Papas Juan XXIII y Pablo VI, que presidieron el Concilio Vaticano Segundo, que modernizó la Iglesia, son citados reiteradamente.
Y en algo sin precedente para una exhortación apostólica, Francisco citó varios documentos de conferencias de obispos en el mundo, en una indicación de la importancia que asigna a dar a las iglesias locales una mayor voz en el gobierno y la toma de decisiones de la Iglesia. Agregó: "Más que el temor de desviarnos, mi esperanza es que nos motive el temor de permanecer encerrados dentro de estructuras que nos dan un sentido falso de seguridad, dentro de reglas que nos hacen jueces severos, dentro de hábitos que nos hacen sentir seguros, mientras a nuestras puertas la gente se está muriendo de hambre y Jesús no se cansa de decirnos «Denles algo que comer»".
Sin pompa. Francisco, que ha renunciado a toda pompa y protocolo papal, al vivir en un departamento de visita en vez del palacio papal y viajar en un Ford Focus, rechaza el "cuidado ostentoso de la liturgia" que no se preocupa de necesidades concretas.
Con el estilo franco y a veces gracioso que ha definido su predicación, el jesuita argentino censuró a los sacerdotes por su complacencia, dándoles una lección de cómo preparar homilías que no hagan bostezar a los fieles. Les recordó que la confesión no debe ser una "tortura" y les dijo que salgan de las sacristías, se ensucien los zapatos, se involucren en las vidas de sus feligreses y no sean derrotistas. Asimismo reclamó una mayor implicación de los obispos y aseguró: "Tampoco creo que deba esperarse del magisterio papal una palabra definitiva o completa sobre todas las cuestiones que afectan a la Iglesia y al mundo. No es conveniente que el Papa reemplace a los episcopados locales en el discernimiento de todas las problemáticas que se plantean en sus territorios".
En su opinión, "una excesiva centralización, más que ayudar, complica la vida de la Iglesia", y por ello subraya la necesidad de avanzar hacia una saludable "descentralización".
En el ámbito de los desafíos, el Papa habló de dar más espacio a la mujer en la Iglesia, así como en la sociedad y pidió "garantizar la presencia de las mujeres" en los diversos lugares donde se toman las decisiones importantes, "tanto en la Iglesia como en las estructuras sociales". Analistas católicos opinaron que la línea progresista en la Iglesia podría estar en desacuerdo con el rechazo del documento a la ordenación de mujeres, aunque deja abierta la puerta para que asuman posiciones de "toma de decisiones" en la institución.
No a la exclusión. Otro de los temas que preocupan al Pontífice es el sistema económico. "Tenemos que decir no a una economía de la exclusión y la inequidad. Esa economía mata. No puede ser que no sea noticia que muere de frío un anciano en situación de calle y que sí lo sea una caída de dos puntos en la bolsa. Eso es exclusión", aseveró.
Francisco denunció que se considere al ser humano como un bien de consumo. "Hemos dado inicio a la cultura del descarte", señaló el Papa argentino, quien concluyó: "Los excluidos no son explotados sino desechos, sobrantes".
El Pontífice aseguró que la ine-quidad es la raíz de los males sociales. "Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo y en definitiva ningún problema". También pidió a las personas adineradas que compartan su riqueza.
El teólogo italiano Massimo Faggioli recibió con beneplácito el trabajo. "El mensaje sobre la pobreza pone al Papa Francisco en un curso de choque con el pensamiento católico neoliberal, especialmente en Estados Unidos", dijo Faggioli. Y en las asuntos de la familia, el Papa reafirmó la postura de la Iglesia en temas como el aborto, del que dijo no es un asunto que esté para revisiones modernizadoras.
"Entre esos débiles, que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo. No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana", advierte.
No obstante el Pontífice hace autocrítica: "También es verdad que hemos hecho poco para acompañar adecuadamente a las mujeres en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias", sobre todo cuando el bebé nace como producto de una violación.
"Por la unidad de los argentinos"
El Papa Francisco recibió ayer en una audiencia privada en el Vaticano al titular de la CGT, Antonio Caló, y una delegación de la central obrera, a quienes pidió que trabajen en pos de “la unidad de todos los argentinos”.
“Estuvimos reunidos durante una hora y media. Hablamos de todos los temas. Nos pidió que trabajemos por la unidad de los argentinos, que él está trabajando mucho por la unidad del mundo y sobre todo por los más necesitados”, contó Caló tras el encuentro en la residencia Santa Marta.
En declaraciones a la radio Papa Francisco, del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (Somu), el titular de la central obrera relató que vieron a Jorge Bergoglio “con muy buen ánimo, muy contento de encontrarnos a todos juntos” y dijo que salieron de la reunión “muy felices y satisfechos”.
“Todos los compañeros le trajeron presentes, hizo chistes con San Lorenzo y a algunos nos mandó a rezar tres veces por día”, contó el dirigente.
Por su parte, el titular del Somu, Omar Suárez -que formaba parte de la comitiva- dijo que Francisco les pidió “responsabilidad ante todo, y que busquemos la paz” y transmitió una bendición especial para “todas las familias argentinas y los trabajadores”.
“En el encuentro quiso que le digamos Jorge como siempre, y no Su Santidad. Eso es lo más profundo que tiene, su humildad”, remarcó Suárez y reveló que, por estos días, al Papa lo desvela su pasión futbolera: “Sueña con que San Lorenzo sea campeón”.
Por último, Caló afirmó que “los romanos están enamorados de los argentinos y dicen que lo mejor que les pudo haber pasado es tener este Papa argentino”.
Según relató el diario L’Osservatore Romano y Radio Vaticana, en el encuentro Francisco los invitó a comprometerse por “la cultura del encuentro y por la paz”, haciendo referencia al olivo que como cardenal arzobispo de Buenos Aires plantó en el año 2000 en la plaza de Mayo.
El símbolo del olivo caracteriza también el compromiso de “Scholas occurrentes”, la red mundial de las escuelas para el encuentro, inspirada en iniciativas promovidas durante el ministerio episcopal de Jorge Bergoglio en Buenos Aires.