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El Papa dijo que "no se aguanta más" el actual sistema económico

El pontífice argentino habló de "una cultura del descarte" en que se ha puesto "al dinero en el centro de la escena". Además dijo que el Papamóvil "es una lata de sardinas".

Viernes 13 de Junio de 2014

El papa Francisco arremetió contra el sistema económico actual, del que aseguró que “ya no se aguanta”, en una entrevista publicada hoy por el diario español La Vanguardia. 

“Estamos en un sistema mundial económico que no es bueno. En el centro de todo sistema económico debe estar el hombre, el hombre y la mujer, y todo lo demás debe estar al servicio de este hombre. Pero nosotros hemos puesto al dinero en el centro”, dijo. 

Francisco, de 77 años, habló de “una cultura del descarte”. 
 
“Ahora también está de moda descartar a los jóvenes con la desocupación. A mí me preocupa mucho el índice de paro de los jóvenes, que en algunos países supera el 50 por ciento”, apuntó el papa argentino. 
 
“Descartamos a toda una generación por mantener un sistema económico que ya no se aguanta”, aseguró. 
 
El papa apuntó a las grandes economías mundiales para asegurar que “sacrifican al hombre a los pies del ídolo dinero”. 
 
“Este pensamiento único nos quita la riqueza de la diversidad de pensamiento y por lo tanto la riqueza de un diálogo entre personas. La globalización bien entendida es una riqueza. Una globalización mal entendida es aquella que anula las diferencias”, señaló. 
 
Papa párroco. El papa Francisco expresó hoy su oposición a usar un papamóvil cerrado porque le impide acercarse a la gente: “Yo no puedo saludar a un pueblo y decirle que lo quiero dentro de una lata de sardinas, aunque sea de cristal”, dijo en una entrevista publicada hoy por el diario español “La Vanguardia”. 
 
El pontífice de la Iglesia católica se defendió por su tendencia a romper los protocolos de seguridad. “Es verdad que algo puede pasarme, pero seamos realistas, a mi edad no tengo mucho que perder” manifestó el argentino, de 77 años. 
 
En la entrevista admite que la “dimensión de párroco” es la que muestra más su vocación, aunque también se siente papa. “Apago la luz para no gastar mucha plata, por ejemplo. Son cosas que tiene un párroco”, señaló. Pero “no hay que jugar al papa párroco. Sería inmaduro. Cuando viene un jefe de Estado, tengo que recibirlo con la dignidad y el protocolo que se merece”. 

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