El Buró Federal de Investigación de Estados Unidos (FBI) decidió reabrir la investigación de uno de los crímenes más insólitos en la historia de Estados Unidos: el de un hombre que en 1971 secuestró un avión para luego lanzarse en paracaídas llevándose los 200.000 dólares del rescate por los pasajeros.
Nunca más se supo de él. Más de tres décadas después, el FBI hizo pública una información sobre el caso en su sitio de internet con la esperanza de obtener pistas para conocer la identidad de un criminal cuya gesta ha inspirado libros, canciones y hasta una película.
En la víspera del Día de Acción de Gracias de 1971, un hombre de unos 40 años, vestido de traje, con corbata negra y camisa blanca, compró un billete de avión bajo el nombre de Dan Cooper para viajar desde Portland, en el estado de Oregón, hasta Seattle, en Washington, según recordó ayer la BBC de Londres.
Una vez en el interior del avión, Cooper le pasó una nota a una de las azafatas en la que afirmaba llevar una bomba en su maletín. Le pidió que se sentase a su lado y le enseñó el interior del maletín, que contenía un amasijo de cables y algo parecido a unos cartuchos de dinamita.
Entonces le dijo a la atónita azafata que escribiese una nota para el capitán de la aeronave en la que pedía 200.000 dólares de rescate y cuatro paracaídas.
Una vez que el avión aterrizó en Seattle, el secuestrador intercambió a los 36 pasajeros por los 200.000 dólares y los paracaídas.
Cooper retuvo a parte de la tripulación y obligó a dirigir la aeronave hacia la ciudad de México, destino al que nunca llegó. En algún punto entre Seattle y Reno el secuestrador se lanzó del avión con un paracaídas. Desde entonces no se ha vuelto a saber nada más de él.
Cinco años después del crimen el FBI había interrogado a más de 800 sospechosos, de los que sólo quedaron una docena que fueron siendo descartados por diferentes motivos.
Quizás buscando notoriedad, varios hombres afirmaron ser Dan Cooper, pero las pruebas del ADN realizadas a partir de muestras tomadas de la corbata que el secuestrador se quitó antes de saltar del avión los exculparon a todos.
La única pista en este caso llegó en 1980, cuando un chico encontró parte del monto del rescate en el área donde Cooper se lanzó en paracaídas: 5.800 dólares en billetes de 20 que coincidían con la serie del dinero que se le entregó.
Pero ahora, Larry Carr, un agente especial del FBI ha decidido reabrir la investigación de un caso que, según ha dicho, le fascina desde que era un niño. Es por ello que el FBI hizo público el retrato dibujado del secuestrador y una imagen de la corbata que se encontró en el avión.
Según Larry Carr, tras años de investigación, llegaron a la conclusión de que el secuestrador no era un paracaidista experimentado ya que de lo contrario “no habría saltado en medio de la noche, con lluvia y un viento de más de 300 kilómetros por hora, llevando tan sólo un impermeable. Es simplemente demasiado arriesgado”.
Además, según los investigadores del FBI, Cooper no contaba con ayuda en tierra y la visibilidad en el área en la que saltó era nula.




























