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El austríaco que secuestró a su hija por 24 años, condenado a perpetua

Josef Fritzl, quien encerró y violó durante 24 años a su hija Elizabeth, con la que tuvo siete hijos-nietos, aceptó la sentencia dictada ayer por el jurado de St. Pölten (Austria), que lo condenó a cadena perpetua por homicidio mediante omisión de ayuda por dejar morir a uno de sus hijos. La pena entró en vigor de inmediato.?

Viernes 20 de Marzo de 2009

Josef Fritzl, quien encerró y violó durante 24 años a su hija Elizabeth, con la que tuvo siete hijos-nietos, aceptó la sentencia dictada ayer por el jurado de St. Pölten (Austria), que lo condenó a cadena perpetua por homicidio mediante omisión de ayuda por dejar morir a uno de sus hijos. La pena entró en vigor de inmediato.

El hombre, un ingeniero electrónico de 73 años, permaneció sentado con la cabeza gacha mientras se leían los veredictos del jurado. Posteriormente declaró que aceptaba el fallo y renunciaba a su derecho de apelar, poniendo fin a un caso dramático que capturó la atención del mundo.

El vocero del tribunal, Franz Cutka, dijo que Fritzl cumpliría su condena en un pabellón psiquiátrico de alta seguridad para criminales dementes.

El cargo de homicidio negligente, figura del derecho alemán, fue el más grave de los formulados contra Fritzl y el jurado pronunció el castigo máximo previsto por la ley.

Fritzl se había declarado culpable de todas las acusaciones anteayer, después de escuchar el testimonio de la víctima.

Conducta "enfermiza". En su declaración, Fritzl calificó su conducta de "enfermiza" y ayer dijo a la Corte que "lamento con todo mi corazón" lo ocurrido.

La fiscal Christiane Burkheiser había exigido la prisión perpetua para Fritzl, y dijo al jurado que pensara en el suplicio a que fue sometido su hija Elizabeth durante un cuarto de siglo.

"No se dejen engañar como fue engañada Elizabeth hace 24 años", dijo la fiscal.

La muchacha fue secuestrada por su padre y mantenida en cautiverio en una mazmorra que construyó debajo de la vivienda de la familia.

Ni siquiera Rudolf Mayer, el abogado de Fritzl, se animó a decir que su cliente era inocente. Por el contrario, en una ocasión informó al tribunal que Fritzl había violado 3.000 veces a su hija. La única excusa que dio para el comportamiento de su defendido, fue que éste se había sentido culpable durante los pasados 24 años.

Elizabeth fue el principal testigo de cargo. Ahora de 42 años, tenía 18 cuando su padre la aprisionó en un sótano sin ventanas que éste había construido en la casa familiar en el pueblo de Amstetten.

El cargo de homicidio negligente se debió a la muerte de un niño, Michael, hijo de Elizabeth que nació en abril de 1996 y que, según los médicos, podría haber sobrevivido con atención médica adecuada de no haber estado encerrado junto con su madre en el sótano.

Fritzl manifestó pesar de no haber sacado al infante de la mazmorra para buscar atención médica.

"No sé por qué no ayudé", dijo. "Pensé que el pequeño sobreviviría. Debí haberme dado cuenta de que no estaba bien".

Para los ocho miembros del jurado y los tres jueces que escucharon los alegatos de la acusación y la defensa, había pruebas suficientes para pasar por este crimen el resto de la vida de este monstruo en la cárcel.

El resto de horrores cometidos por Fritzl durante más de dos décadas no fueron tenidos en cuenta para su condena. Esclavitud, violaciones, privación continuada de la libertad, maltrato, amenazas acompañadas de patadas y golpes, coacción o incesto.

Con todo, fue una sorpresa que, tras su confesión, Fritzl fuera hallado culpable de forma unánime por los miembros del jurado, y que él aceptara su condena. l (AP, Reuters y DPA)

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